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La regla de oro que nos dio Jesús es la de tratar a otros como a nosotros mismos y lo pueden leer en Mateo 22:39

Sin embargo, cuando se trata de disciplinar, en la Biblia se lee varias veces acerca de la disciplina física, como leemos en Proverbios 22:15 y luego en el capítulo 23 versículos 13 y 14 habla de la vara de castigo y de que no los matará pero que los puede salvar de la muerte.

Cuando uno tiene un hijo, uno no quiere pegarle por nada. No quieres hacerle daño, no querrías que te recordara como alguien que le causa dolor. Pero cada hijo viene con su propio temperamento, con sus propias actitudes, debilidades y fortalezas. Hay algunos que dan menos dolores de cabeza que otros, pero los que te dan los dolores de cabeza desde chicos, hay que disciplinarlos, porque de lo contrario van creciendo y con ellos van creciendo los problemas. Como dice mi querido Pastor Razz, nadie los enseña a hacer pataletas, y sin embargo casi todos o me atrevería a decir que todos al menos una vez han salido con tirarse al piso y patalear. Mis hijas me lo hicieron una vez cada una. En ese momento las llevé al baño, les baje el calzoncito, y les di tres nalgaditas bien picositas y les expliqué por qué lo hacía. De ahí en adelante, si comenzaban a querer salirse de control en un parque o cualquier otro lugar, solo tenía que decirles: “Aquí mismo te las bajo y te doy una nalgada” y se quedaban quietecitas y no daban problemas. Pero no todos los chicos son así y lo que he concluido es que siempre están probando a los padres a ver hasta dónde les permiten llegar o hasta donde aguanta el padre o la madre antes de castigarlos de alguna forma. El típico “time out” que usan tanto aquí en Estados Unidos también es muy bueno, pero tiene un tiempo de duración efectiva. Llega un momento en que no les importa.

Cuando mis hijas ya estaban más grandecitas y desobedecían en algo, lo que hacía era que les quitaba tiempo de ver televisión o de salir con sus amigas. Uno se va adaptando, haciendo ajustes, pero definitivamente no nos podemos limitar de disciplinar debidamente. Y cuando digo debidamente lo digo porque hay padres que solo castigan, regañan o llegan al castigo físico, solo cuando ellos están de mal humor o porque no les han salido bien las cosas ese día en el trabajo. Y eso si que está muy mal. También hay quienes un día permiten algo y la semana siguiente se lo prohíben. Los chicos necesitan constancia, dirección y disciplina. De lo contrario estarán más perdidos de lo que ya venimos por el hecho de que venimos sin instrucciones adjuntas…¡hasta que conseguimos la Biblia!

Definitivamente la Biblia es una guía extraordinaria que nos ha dado Dios y debemos consultarla, escudriñarla y pedirle guía a Dios también. La disciplina se debe dar siempre con amor y explicando al chico por qué se le está disciplinando y las opciones que tiene. Así puede entender (aunque se lo hubieses dicho antes) que hay algo diferente que puede hacer y sin consecuencias negativas. Es muy importante dejarle claro que se le disciplina porque hizo una mala elección, tomó una mala decisión y eso le va a ayudar para pensar siempre muy bien antes de tomar una decisión por el resto de su existencia. Son lecciones de vida y le van a servir de mucho.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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