El museo del Holocausto en Jerusalén conocido como Yad Vashem debe ser parte de cualquier viaje a la Tierra Santa. En mi segunda visita a esta histórica presentación de las atrocidades por las que pasó el pueblo judío, pude ir con el grupo de líderes evangélicos de América Latina con un guía que nos cuenta que sus abuelos murieron en uno de los centros de extinciones. Es una visita muy dura para cualquier ser humano al experimentarlo. Sin embargo, por lo triste y amenazante que es ver lo que puede ocurrir cuando lo malvado y maléfico baja a un nivel profundo, lo más alarmante es como el resto del mundo en su mayor parte, se quedó cayado dejando estas atrocidades suceder por tanto tiempo.

 

Aún con esta realidad, la guía comenzó su discurso a la entrada del museo en un lugar llamado “Allees del Justes” o “Justos de las Naciones”. Allí fueron plantados árboles con una placa al fondo con los nombres de las personas que arriesgaron sus propias vidas por ayudar un judío. Uno de los más famosos árboles es dedicado a Oskar y Emilie Shindler de Alemania cuyo apoyo a los judíos fue el centro de la película de Steven Spielberg titulada “Shindlers List”. Desde ese momento y cada segundo que estuve con la guía, pude entender la delicada manera en la que los que pensaron y organizaron el museo, lo hicieron para no dejar nada sin un significado importante. Cada paso que tomé y la manera en que el museo está construido le comunica al que pasa por los pasillos y cuartos, la demostración de la verdadera realidad del Holocausto.

 

Nosotros visitamos a Yad Vashem el día después del aniversario de la liberación de Auschwitz. Lo destacado para mi fue escuchar lo pendientes están los que sobrevivieron, solo les quedan pocos años para vivir porque ya están en sus 80 y 90 años de edad. El sentido de respeto y admiración es palpable. Sería difícil para mi expresar mis sentimientos mientras escuchaba y veía los hechos que cometieron no solo a Judíos sino también a cristianos, discapacitados, y personas que tuvieron algún tipo de problema. Los Nazi no solamente cometieron homicidios, eran también ladrones. Cuando uno entiende el progreso de la estrategia que llevó a los centros de extinciones, y ves lo que hicieron para matar millones de Judíos, uno no puede comprender o imaginar lo que fue la situación en este tiempo de la historia.

Te interesa:  Integridad en tiempos de prueba

 

Mientras escuchaba, tenía que controlar mis emociones. Especialmente cuando uno comprende que el mundo dio su espalda a todo lo que pasaba. Uno siente una tensión inmensa en su interior y se hace la pregunta, “Si estuviera viviendo en este tiempo de la historia, ¿qué hubiera hecho?” Al final de la gira, la guía nos llevó a un cuarto grande donde están los fotos de niños, familias, adolescentes, abuelos, suspendidos en un circulo virtual. Las fotos son rodeadas de millones de las historias escritas por los sobrevivientes y sus familiares que están puestas en libros negros. Cuando mira los fotos, la guía nos habla de la gran pérdida humana y del bien para el mundo. “Aquí podría estar la persona que hubiera inventado la cura del cáncer, o la persona que hubiera comenzado una obra de gran ayuda para la humanidad”.

Se estima que hoy en día la población de judíos hubiera llegado a 37 millones sin que hubiera el holocausto. Sin embargo solo hay 13 millones en este momento. Al terminar, llegamos a regresar los audífonos y aparatos que nos ayudaron a escuchar a nuestra guía, y mientras la abrazaba y le daba las gracias, ya comenzaron a salir mis lágrimas. Así salí del museo del Holocausto, con lágrimas y un deseo de seguir mi gira por Israel más enriquecido. Enriquecido no solo por lo que aprendí, sin por la forma en que fue presentado por la guía, una judía de mi edad que con una sensibilidad y conexión familiar con todo lo que los judíos sufrieron, pudo transmitirnos una delicadeza de espíritu que eleva su raza a un lugar especial en mi corazón.

J. Mark Gallardo

Director CV América Latina

ARTICULOS RELACIONADOS

3 Comentarios

  1. Que enorme privilegio haber podido conocer.

  2. Al leer el articulo, imagino su sentimiento y cada uno de lo relatado del museo, sin duda, impactante.

Dejar una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.