Tecnología Archives | CVCLAVOZ

All posts in “Tecnología”

9 malas consecuencias de la tecnología

Algunos avances tecnológicos son un tanto recientes pero en la actualidad nos parece casi imposible vivir sin ellos. Estos inventos, por más pequeños que sean, han hecho nuestra vida más fácil y rápida; sin embargo, tienen un lado oscuro que no todos conocen. Ciertos beneficios de la tecnología se convierten en desventajas cuando se usa en exceso o no se sabe utilizar correctamente. Para no sufrir las malas consecuencias, aprendamos un poco más de ellas:

1. Te hace más impaciente:

Con la aparición del correo electrónico, nuestra comunicación en línea se hizo más rápida; no obstante, comparado a la velocidad con la que enviamos y recibimos mensajes de texto, el email se ha vuelto demasiado lento. Cada innovación en internet ha causado que las personas quieran cosas cada vez más rápidas. Si una página web o un vídeo no puede verse hasta dos segundos de espera, es común que los usuarios abandonen la página, así lo confirmó un estudio de UMass Amherst, quienes analizaron el comportamiento de seis millones de usuarios de internet.

2. Disminuye tu creatividad:

Podemos pensar que la abundancia de recursos y herramientas nos permite se más creativos, pero en realidad, es todo lo contrario. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Illinois descubrieron que cuando hay menos materiales con los cuales trabajar, las personas se vuelven más creativas. Este hecho se puede confirmar con los diversos inventos a lo largo de la historia, los cuales surgieron gracias a la carencia de algún objeto en especial que debía suplir una necesidad.

3. Reduce tu capacidad de atención:

Un estudio realizado por una fundación de Microsoft reveló que desde que la revolución tecnológica comenzó, las personas pueden concentrarse menos que un pez dorado. En el año 2000, el índice de concentración era de aproximadamente 12 segundos; no obstante, para el 2015, disminuyó a ocho segundos. Esta cifra es alarmante porque tenemos un segundo menos de capacidad de atención que un pez dorado.

4. Modifica tus patrones de sueño:

Los expertos recomiendan que evitemos ver todo tipo de pantallas por lo menos una hora antes de dormir. Esto es porque la radiación emitida por los aparatos electrónicos activa el sistema de estrés cerebral, el cual no permite que uno se relaje y duerma adecuadamente.

5. Deteriora tu capacidad cognitiva:

Un reporte de la Universidad de Texas en Austin publicado en la Journal of the Association for Consumer Research, afirma que la capacidad cognitiva y el poder general del cerebro se reducen significativamente cuando el teléfono móvil está a poca distancia, incluso si está apagado o boca abajo. Otro estudio similar liderado por Adrian Ward, también demostró que las personas realizan mejores actividades que requieren concentración y capacidad cognitiva cuando se encontraban aleados de sus celulares.

6. Afecta tu salud:

Los equipos tecnológicos hacen que las personas tengan un vida más fácil, pero también más sedentaria y con menos actividad física. Un estudio realizado por el Instituto Milken vinculó los índices de obesidad con la cantidad de dinero que un país industrializado gasta en tecnología; esto quiere decir que mientras más equipos tecnológicos se consume, hay mayor cantidad de personas con sobrepeso.

7. Debilita tu memoria:

Científicos de la Universidad de Harvad y Wisconsin afirman que la tecnología contribuye a que seamos cada vez menos capaces de retener información. A este fenómeno lo han denominado “El efecto Google” y se produce debido a que existe la tendencia a guardar datos en internet más que en nuestros cerebros. Un claro ejemplo es que hoy en día la mayoría de personas no puede recordar los números de celulares de sus contactos, pues confía que siempre estarán en la memoria de sus teléfonos.

8. Te hace perder la capacidad de investigación:

La información de todo el mundo está al alcance de un click. Si bien esto parece una buena noticia, en realidad ha contribuido a que se pierda la capacidad de investigación. Han habido casos en los cuales una falsa noticia se hizo viral y todos creían que era cierta, pero nadie se preocupó por constatar si la información era real o no. Esto sucede con más frecuencia de lo que creemos y puede tener efectos dañinos y hasta letales.

9. Te hace perder el tiempo:

Las redes sociales utilizan sistemas que detectan los gustos y preferencias de cada uno; es por ello que cuando nos conectamos, aparecen sugerencias de las cosas que posiblemente podrían llamar nuestra atención. Esto hace que uno pase más tiempo de lo que planea en internet.

Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuándo deberías comprar un nuevo celular?

Las empresas de celulares lanzan nuevos productos al año; lo cual resulta en el repentino devalúo de los modelos previos, pero también representa una avance en tecnología. Con tantas opciones disponibles, hoy en día es difícil resistir la tentación de comprar un celular nuevo a cada corto tiempo. Sin embargo, por el bien de nuestra economía, hay aspectos que debemos tener en cuenta antes de tomar una decisión:

Piensa en tus necesidades:

Hasta hace algunos años atrás, los celulares servían principalmente para llamar y recibir llamadas. Hoy en día tienen muchas más funciones que son de utilidad en nuestra vida cotidiana. Es por ello que antes de renovar tu celular, toma un tiempo para determinar para qué lo utilizas mayormente, ¿para jugar? ¿para el trabajo? ¿como herramienta para un pasatiempo? Una vez que identificas el uso que le das, puedes estar seguro de las necesidades que quieres cubrir con ese aparato. Si el que tienes actualmente no te ayuda de la manera que quieres, tal vez sea momento de considerar reemplazarlo. No obstante, si no tienes la necesidad de comprar uno nuevo, es mejor que te abstengas a gastar dinero innecesario.

Analiza la condición de tu celular actual:

Éstas son algunas señales para identificar si tu celular está en malas condiciones:

  • Tiene la pantalla rota o las teclas no funcionan.
  • Se apaga por sí mismo.
  • La batería dura menos tiempo cada vez.
  • No se puede actualizar el sistema operativo.
  • Las aplicaciones no funcionan adecuadamente.
  • El procesador es lento.

Algunos de los problemas mencionados anteriormente tienen solución con un técnico especialista. Sin embargo, antes de decidir, cotiza el precio de la reparación y compáralo con el costo de un celular nuevo. De esta manera ahorrarás dinero considerablemente.

¿Cuánto dura aproximadamente un celular?

Los productores de celulares afirman que las baterías de los celulares están diseñados para durar aproximadamente de dos a tres años. No obstante, según Battery University, las malas prácticas y el descuido hacen que la batería dure menos de un año y medio. Las baterías son una parte primordial de los teléfonos, pues incluso si se reemplazan, no funcionan del mismo modo.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 errores que cometes en Facebook

En lo que va del año, Facebook tiene más de 2 billones de usuarios en todo el mundo. No obstante, el que hecho de que sea la red social más utilizada significa que todos sepan usarla correctamente. De la misma manera en que hay etiquetas sociales para interactuar con otros, hay normas para comportarse respetuosamente en línea; sin embargo, éstos son los errores más comunes que las personas cometen cuando están activos en Facebook:

1. Revelar demasiada información:

Hay personas que publican cada viaje, etiquetan todos los lugares a donde van y suben fotos de cada actividad en su vida. Estas acciones demuestran que esos individuos tienen comportamientos narcisistas, esto es según un estudio realizado por los psicólogos de la Universidad de Brunel en Londres. Esta misma investigación afirma que las personas que revelan demasiada información en Facebook tienen baja autoestima. Aparte de este hecho, el publicar varias veces al día y revelar sus gustos, costumbres y rutina puede poner en peligro la seguridad personal; ya que muchos criminales obtienen información por este medio.

2. No pensar antes de publicar o comentar:

Piensa dos, tres, o más veces si es necesario, antes de publicar o comentar en Facebook. Recuerda que los contactos que tienes se llevan una impresión de quién eres por tus acciones en línea. Además, hoy en día los empleadores indagan información a través de tus redes sociales, y podrías tener problemas si tu comportamiento en internet no es el adecuado.

3. Aceptar a personas que no conoces:

Hay miles de cuentas falsas en Facebook que se usan para acceder a información ajena, chantajes y fraudes. Por lo tanto, no aceptes las solicitudes de amistad de personas a quienes no conozcas, o de aquellas cuentas que no son confiables.

4. Publicar información sobre menores de edad:

Lamentablemente, vivimos en un mundo donde se ataca a las personas más vulnerables; y los niños son un blanco fácil para los criminales. En la medida de lo posible, no publiques fotografías ni información sobre menores de edad. Esto es una forma de precaución para impedir que los niños estén en peligro de caer en manos de personas que pueden herirlos de diversas maneras.

5. Poner una contraseña fácil:

Si quieres proteger tu privacidad, no escribas una contraseña fácil de adivinar. Los hackers están a la orden del día y pueden acceder a tu cuenta en cualquier momento. Lo mejor es que incorpores letras mayúsculas y minúsculas, junto con números y otros caracteres.

6. Pasar horas viendo el perfil de otras personas:

Un estudio demostró que la gran mayoría de personas sólo publica las cosas positivas que ocurren en sus vidas, lo cual resulta en una ilusión de que tienen una vida casi perfecta. Cuando pasas tiempo revisando las últimas actualizaciones de otros, puedes caer en la envidia, e incluso, convertirte en adicto a Facebook.

7. Agregar a tu ex-pareja:

Tener como amigo a tu ex-pareja en Facebook puede tener consecuencias desastrozas. Si estás soltero o si estás en una relación con otra persona, lo mejor es que no agregues a personas que puedan disturbar tu paz y buena comunión con otros.

8. Ingresar a tu cuenta desde un servidor de WiFi público:

Muchos hackers aprovechan la inocencia de las personas y ofrecen WiFi gratis para robar información privada. Si no conoces una red de internet, no te conectes a ella y por ningún motivo ingreses a tus redes sociales. Protege tus datos y la de tus seres queridos y evita que caiga en manos de alguna persona maliciosa.

9. Discutir con alguien en los comentarios:

Lo malo de los comentarios es que no sabe con qué tono o intención se hacen. Si malinterpretas el mensaje, puedes iniciar una discusión que afecta tu relación con esta persona en la vida real. Si tienen problemas qué solucionar, lo mejor es que lo hagan frente a frente y no por medio de una red social, donde todos tus contactos serán testigos; y donde puede dañar la reputación de ambos.

10. Pedir empleo:

A menos que una empresa, agencia, o alguna otra entidad formal publique información sobre requerir empleados, no pidas trabajo por Facebook. Esto es una señal de poco profesionalismo y casi desesperación. Hay otras redes sociales que sirven exclusivamente para este ámbito, como por ejemplo, Linkedin. La mayoría de empresas serias piden el envío de currículum vitae por medio de correos electrónicos o por páginas web exclusivas para la postulación de empleos. Además, algunas personas inescrupulosas publican anuncios de trabajos en Facebook con el fin de engañar; así que, evita caer en esta trampa.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Tips para ahorrar batería en tu celular

Sin importar cuán modernos sean nuestros celulares, todos parecemos tener el mismo problema con el tiempo de duración de las baterías. Cuanto más tiempo los utilizamos, la batería se consume con mayor rapidez. De hecho, esto causa que más de uno tenga que llevar el cargador a todos lados por temor a que su teléfono se apague por falta de energía. Si bien los fabricantes de celulares aún no solucionan este inconveniente, hay ciertas medidas fáciles y prácticas que podemos tomar para alargar la duración de las baterías.

Aunque probablemente el consejo más práctico sea reducir las horas de uso, algunos tienen sus teléfonos como herramienta de trabajo; por lo cual, es casi imposible poner en ejercicio esa recomendación. No obstante, estas son algunas maneras en las que podemos ahorrar batería:

  1. Desinstala aplicaciones y juegos que no utilices.
  2. Activa el modo “ahorro de batería” en tu celular.
  3. Reduce el brillo de la pantalla.
  4. Apaga tu celular cuando no lo utilices.
  5. Cierra las aplicaciones cuando termines de utilizarlas.
  6. Activa el GPS sólo cuando lo uses.
  7. Desactiva el wifi cuando no lo necesites.
  8. Nunca permitas que tu batería llegue al 0% porque esto reduce la duración a largo plazo.
  9. Cuida que tu celular siempre tenga una temperatura adecuada y que no se sobrecaliente.
  10. Desactiva las notificaciones de aplicaciones que no utilices.
  11. Reduce el tiempo de bloqueo automático de la pantalla.
  12. Activa el bluetooth solo cuando se requiera.
  13. No uses el modo vibrador porque consume más batería que el ringtone.
  14. Reduce la lista de aplicaciones que pueden actualizarse solas mientras no las usas.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Cómo evitar que un robot te quite el trabajo

Hasta hace algunos años atrás, la convivencia entre humanos y robots era algo que solo parecía viable en las películas y libros de ficción. Sin embargo, la tecnología ha avanzado tanto que la idea de que los robots reemplacen a los humanos parece ser posible. Algunos científicos buscan que los robots tengan la capacidad de realizar tareas por iniciativa propia, que resuelvan problemas, tengan un pensamiento crítico-analítico, y sean capaces de conectarse a nivel sentimental. Aunque otorgarle estas habilidades a los robots tiene como propósito mejorar de la calidad de vida humana, hay otro sector que se opone a este avance. Ellos afirman que, si bien los robots pueden ser de ayuda, también pueden causar algunos problemas en la sociedad.

En la actualidad, los robots son utilizados en algunas empresas para trabajos que requieren fuerza bruta, precisión y rapidez. Por una parte, esto representa una mejora en las industrias, pero por otra, está provocando que miles de personas se queden sin empleos. Es de ahí que viene la preocupación de que en el futuro los robots reemplacen a todos los trabajadores en sus oficios. No obstante, una investigación reciente asegura que esto no es posible, pues los humanos poseen tres características que son irreemplazables: personalidad, inteligencia y vocación.

Rodica Damian, profesora asistente de psicología social y de la personalidad en la Universidad de Houston, afirma que “los seres humanos (también) superan a las máquinas cuando se trata de tareas que requieren creatividad y un alto grado de complejidad que no es rutinaria.” Asimismo, un estudio realizado por el Instituto Americano de Investigación asegura que las personas que tienen mayor niveles de inteligencia, madurez, extraversión, e interés en las artes y ciencias, tienden a ser seleccionados en puestos de trabajo que no son computarizados. Esto significa que estarían menos propensos a perder sus trabajos en caso de que sus empleadores decidan utilizar robots en lugar de humanos.

Los investigadores explicaron que los robots relevan a los humanos en tareas que no requieren habilidades extras como la creatividad y el pensamiento crítico y, es por ello que las personas que tienen trabajos mecanizados están en riesgo de quedar desempleadas. En cambio, ellos sugieren que para evitar esta situación, las personas comiencen a desarrollarse en las artes, ciencias, y actividades que les ayuden a incrementar su inteligencia y madurez.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Los juegos mentales no te hacen más inteligente!

Con el creciente auge de las aplicaciones para los teléfonos móviles, cada vez más personas se aventuran a descargar apps que ofrecen satisfacer las distintas necesidades de sus clientes; sin embargo, no todas ellas son lo que prometen ser. Con el afán de incrementar su productividad, algunos optan por descargar juegos mentales que aseguran aumentar la inteligencia de los participantes. Esta tendencia ha hecho que esa clase de juegos se convierta en un negocio de aproximadamente un billón de dólares. Las compañías encargadas publicitan sus aplicaciones como una forma rápida y sencilla de entrenar al cerebro; no obstante, a veces su propaganda es exagerada. De hecho, la Comisión Federal de Comercio multó a una empresa por 2 millones de dólares por falsa publicidad.

Los juegos para entrenar el cerebro ofrecen resultados que no han sido comprobados científicamente, así lo afirma un estudio de un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Florida publicado por la revista científica Frontiers in Aging Neuroscience. Wally Boot, profesor asociado de psicología y experto en deterioro cognitivo relacionado con la edad afirma que: “Nuestros hallazgos y estudios anteriores confirman que hay muy poca evidencia de que estos tipos de juegos pueden mejorar su vida de una manera significativa.” Además aseveró que la publicidad de estos juegos “no son consistentes con las conclusiones de nuestro último estudio”.

¿Por qué los juegos mentales no funcionan?

Éstos juegos sostienen que si uno mejora el total de su memoria de trabajo, se puede realzar el funcionamiento en muchas áreas de la vida cotidiana, ya que, la memoria es vital para realizar nuestras actividades diarias. Sin embargo, Neil Charness, profesor de psicología y una autoridad líder en el envejecimiento y la cognición, manifiesta que “las personas tienen una preocupación real por la pérdida de conocimiento y la pérdida de memoria a medida que envejecen, por lo que hacen todo tipo de cosas para tratar de evitar el deterioro cognitivo”, pero que de nada sirve practicar con juegos que les ayuden a memorizar números o patrones pues ellos no tienen mayor repercusión en el desempeño cerebral.

¿Cuál es la mejor manera de entrenar el cerebro y de ser inteligente?

El ejercicio físico cambia la estructura en el cerebro y aumenta su función; es por tal motivo que Charness recomienda hacer ejercicios aeróbicos en lugar de practicar los juegos mentales: “Si su objetivo real es mejorar la función cognitiva y los juegos cerebrales no están ayudando, entonces tal vez es mejor para ti hacer ejercicio aeróbico en lugar de sentarse frente a la computadora jugando estos juegos”. Por otra parte, otros investigadores sugieren que actividades como la lectura, la práctica de un instrumento musical, y la ingesta de comida saludable; son factores que contribuyen al mejor desempeño del cerebro y a incrementar la inteligencia.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Medio de comunicación

Con el pasar de los años, los medios de comunicación se han ido perfeccionando, permitiendo que la comunicación entre las personas se realice de una forma más simple.

La distancia ha sido un problema en la comunicación de las personas,  para poder hacerle frente en la antigüedad se utilizaban diferentes medios como mensajeros, humo, palomas mensajeras y piedras en las que escribían. Con el transcurrir del tiempo han surgido inventos como la imprenta, el telégrafo, teléfono, la radio, el fax, televisor y el Internet que han hecho mucho más fácil el poder estar en contacto con los que se encuentran en lugares alejados en  tiempo real.

En nuestros días podemos ver que la tecnología ha hecho mucho más accesible el poder estar comunicados  con los demás de forma más directa e inmediata.

Es muy necesario estar en contacto con nuestros seres queridos y, de igual forma, necesitamos estarlo con Dios. El medio por el cual podemos comunicarnos con nuestro Padre es la oración, y podemos decir que es mucho mejor que el telégrafo, una paloma mensajera o un teléfono inteligente en nuestros días.

La oración nos lleva a una relación más íntima con Dios, la distancia no es un impedimento porque podemos sentirlo muy cerca de nosotros. Jesús nos enseñó que debemos pasar tiempo con el Padre para poder contarle cómo nos fue en el día o si tenemos algún problema, Dios siempre estará dispuesto a escucharnos cuando decidamos buscarlo en oración.

“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias…” Colosenses 4:2

¡Nuestra comunicación con Dios debe ir perfeccionándose cada día!

Por Miguel Ángel Veizaga

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Entiendes a tus hijos? Cinco barreras por las cuales no entendemos a los adolescentes

¿Entiendes a tus hijos?

 Cinco barreras por las cuales no entendemos a los adolescentes

 

Por Saraí Llanes

Dime si te identificas conmigo. Soy la madre de dos adolescentes y desde hace algún tiempo me percato de que muchas veces no nos entendemos. Y es que a veces me parece que hablamos diferentes idiomas. Te nombro 5 barreras por las cuales no entendemos a los adolescentes cuando intentamos comunicarnos con ellos.

  1. Barreras idiomáticas

Efectivamente no hablamos el mismo idioma. Como muchas familias en el mundo, la nuestra tuvo que emigrar. Desde hace algunos años vivo en un país angloparlante y mis hijos han aprendido el inglés en tal medida que son prácticamente bilingües. A veces prefieren hablar en ese idioma y a pesar de que no me es ajeno, naturalmente ellos lo dominan mucho mejor. Gracias a Dios, cuando llegamos a este país ya ellos tenían dominada la compleja gramática española y su vocabulario era extenso. Sin embargo, de infinito, tengo que cuidar permanentemente que su léxico se enriquezca y a la vez que sea comprensible para que nos comuniquemos realmente.

Naturalmente, la situación es más difícil cuando intentamos establecer esta comunicación en inglés.

Esta barrera idiomática es trascendental y un verdadero problema en muchas familias de la actualidad. Dos opciones tenemos en nuestras manos paternas y en ambas tenemos que trabajar ardua y propositivamente. La primera y más fácil es mantener la lengua materna viva y obligatoria en nuestros hijos, convocarlos continuamente a leer y conversar en nuestro caso en español. La segunda opción es aprender el nuevo idioma del país donde nos encontramos, si no es por otro objetivo, al menos por comunicarnos con nuestros hijos. Recuerda: es importante entender lo que dicen.

  1. Barreras generacionales

Más allá de los términos comunes, los adolescentes muchas veces tienen su propio lenguaje generacional. Tienen sus propios códigos, muchos de ellos provenientes de los juegos de videos, las series y películas, y del uso continuado y creciente de las tecnologías. Independientemente del idioma que usen, ellos usan vocablos propios, jergas contemporáneas. Tal vez sea hora de buscar en diccionarios urbanos y preguntarles directamente.

  1. Barreras cognitivas

Debido a las diferencias en experiencia y educación entre padres y adolescentes se establecen barreras cognitivas. Ellos pueden parecer grandes, altos, y ser sumamente inteligentes, pero no son hombres ni mujeres todavía. Ignoran el mundo. Se encuentran aún comenzando su camino académico y no han vivido suficientes experiencias para aprender de ellas. No han compartido tampoco contextos que les aporten el background para poder hacer deducciones. Estas diferencias cognitivas determinan entonces que se produzcan mal entendidos y muchos problemas de comunicación. No podemos dejarlos sin las explicaciones necesarias. No debemos suponer nunca que ellos entendieron. Tampoco que somos nosotros quienes tenemos todo el conocimiento. Nosotros sabemos de unos temas, ellos saben de otros. La ciencia ha avanzado, la tecnología se ha incorporado a la vida cotidiana y ellos son conocedores de ella. Mejor estrategia es compartir cogniciones que dar conferencias.

  1. Barreras físicas y tecnológicas

Cada vez más los adolescentes hablan menos en persona y más a través de las redes sociales. Es como si la presencia física los intimidara y la presencia virtual los liberara. Han encontrado otro espacio físico de expresión. Si bien la participación en situaciones reales sigue siendo importante para su desarrollo psicosocial, la inclusión en las redes les ofrece una oportunidad de creatividad, relación e información que otras generaciones no disfrutaban. Por otra parte les extiende la visión en áreas antes solo del mundo adulto. La política, la ciencia y la cultura en su amplio espectro están ahora al alcance de su mano. Vencer la barrera de la impersonalidad e incorporarnos a sus sistemas es una tarea que nos corresponde como padres si queremos conocer quiénes son y con quién se relacionan.

  1. Barreras emocionales

Una última barrera que tenemos la misión de saltar es la de las emociones. Alegría, depresión, enamoramientos, sinusoides sentimentales producidos por hormonas en erupción son estampas de la adolescencia con las que tenemos que lidiar diariamente. Nuestras mejores herramientas son la paciencia y la tolerancia pero sobre todo la empatía, colocarse en su lugar.

En resumen, barreras idiomáticas, generacionales, cognitivas, físicas, tecnológicas y emocionales nos separan muchas veces de nuestros hijos, y si bien la comunicación es una carretera de dos vías, nosotros llevamos el timón. No dejes que las cercas se hagan profundas trincheras insalvables, porque si una misión tenemos como padres es la de construir puentes.

Te invitamos a escuchar nuestros programas de radio cristiana en nuestro link de shows On Demand https://cvclavoz.com/shows/una-historia-que-contar/on-demand/

Envíanos tus comentarios a [email protected], conéctate con nosotros en vivo todos los jueves a las 4:00 pm hora Miami a través del Whastapp +1 786 816 9193 y del chat https://cvclavoz.com/shows/una-historia-que-contar/chat/ y dale “Me gusta” a nuestra página en Facebook en https://www.facebook.com/Una-Historia-que-Contar-584676321684852/

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Desconéctate de la tecnología sin sufrir en el intento

La tecnología nos ayuda en muchos aspectos de nuestra vida. Sin embargo, poco a poco nos estamos volviendo adictos a ella. Actualmente, no podemos ni imaginarnos cómo sería si no tuviésemos todos los aparatos electrónicos que utilizamos. Pese a ello, parece que nuestros ancestros vivieron cómodamente sin la tecnología que tenemos ahora.

No obstante, tampoco podemos rechazar los beneficios que nos ha aportado. La cuestión es vivir en equilibrio y disfrutar cada momento al máximo. Para ello, podemos aplicar estos simples consejos para desconectarnos de la tecnología sin sufrir:

1. Hora libre:

Establece una hora donde no utilices ningún aparato electrónico. En vez de ello, puedes salir a caminar, leer, hacer ejercicio, salir con amigos, o alguna otra actividad que te mantenga ocupado y lejos de la tecnología.

2. Lee tu Biblia… En físico:

Es común tener la Biblia en nuestros celulares, pero una buena práctica es leerla en físico. Esto también implica llevarla a la iglesia y leerla en nuestro devocional. Como ventaja adicional, el estudio bíblico te ayudará a conocer mejor a Jesús.

3. Llama en vez de escribir:

Al enviar mensajes de texto, podemos invertir horas y horas de nuestro tiempo. En cambio, si llamamos, evitaremos estar al pendiente de nuestros celulares, y tendremos más momentos libres.

4. Viaja:

Si vas de viaje, resiste la tentación de tomar fotografías y publicarlas en las redes sociales. En vez de eso, concéntrate en disfrutar el momento y vivir nuevas aventuras ¡Notarás una gran diferencia!

5. Hora de redes sociales:

Establece una hora en la que puedas revisar tus redes sociales, en vez de estar actualizando tu perfil a cada minuto. Esto también se aplica para cuando quieras hacer publicaciones.

6. Disfruta las comidas:

Si estás comiendo, no revises tu celular. Tal vez por estar tan concentrado mirando la pantalla, pierdas la oportunidad de conocer y hablar con alguien que esté cerca a ti. Además, tu cuerpo necesita nutrirse y para ello debes tomarte el tiempo para disfrutar tus alimentos.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Hoja en blanco

Después de cada artículo publicado se asoma entre un día y otro, en el café del desayuno o en las horas muertas de la tarde, una hoja en blanco donde debo escribir la siguiente columna. Se dice hoja en blanco, pero no es blanca; es amarilla con unas líneas finas. Son de un cuaderno de tapas negras que me regalaron en el Perú y que ha sido mi instrumento de escritura por estos meses. Ya conté que casi nunca escribo un artículo directamente en la computadora. Esta vez sí lo estoy haciendo por razones que pasaré luego a detallar.
Dentro de poco se va a acabar el cuaderno y estoy buscando un nuevo códice, ojalá con hojas amarillas o beige. El blanco es muy agresivo; refleja demasiado el vacío inicial antes de encontrar la idea. Hoy, de nuevo, no la encuentro. A veces salgo a caminar o me quedo largo rato sentado frente al cuaderno y la lapicera reposando diagonalmente encima. Nada. Me debato entre la escritura técnica (por qué encuentro que el power point es un recurso inutilizante del pensamiento o por qué la palabra se achica cada vez más en las escuelas) y el simple flujo de la prosa impráctica (el aroma de la lavanda y su continua remisión a la nostalgia o mi sorprendente inclinación a olvidar lo aprendido una y otra vez).
Detallo ahora por qué estoy escribiendo en la computadora. Este instrumento, tan valioso para la redacción, sigue siendo un adversario. Representa la rendición inevitable a la exigencia del tiempo presente. Es la capitulación ante el avasallamiento de la tecnología. Es la crónica de mi desencuentro, de mi enfado profundo más bien, con toda forma de estandarización, masificación y aceleración de la vida. Abomino de las modas, las tendencias, el último grito de esto y aquello, eso de que todo el mundo habla, la locura por los nuevos descubrimientos, la invasión despiadada de mensajes y llamadas, juegos, aplicaciones, estilos y modelos.
Pero como no se me ocurre nada, porque las musas han pasado de mí, andan de vacaciones o se han ido con el Nano, tecleo estas palabras mecánicamente porque lo único que estoy haciendo hoy es explicarles que la hoja en blanco, que no es blanca, hoy no me sirve y por eso estoy escribiendo aquí para que mañana temprano ustedes encuentren un nuevo artículo que esta vez no es ni técnico ni poético sino absolutamente angustiado e infértil.
Perdón por el desperdicio…

Máquinas

Las máquinas tienen un origen bastante primitivo. A veces intencionadamente y a veces por casualidad, los primeros habitantes humanos habilitaron herramientas que fueron en cierto modo extensiones de las manos o los pies, instrumentos que aumentarían su fuerza y alcance. Después de miles de años de historia desarrollaron dispositivos más complejos que las herramientas, los cuales recibieron posteriormente el nombre de máquinas.
Hoy, la máquina ha copado todas las esferas de la actividad de la gente: máquinas para la vida hogareña, máquinas para desplazarse de un lugar a otro, máquinas para volar y penetrar el espacio sideral, máquinas para comunicarse, máquinas para realizar tareas pesadas y otras casi microscópicas. Con el desarrollo de la computadora, hoy son un complemento y a veces un reemplazo de las capacidades más complejas del hombre, incluso las del pensamiento.
Suelen leerse o verse en el cine y la televisión diversos tópicos acerca de la inteligencia artificial, esa capacidad que tendrían las máquinas de convertirse en aparatos autónomos, con la capacidad de pensar, decidir e incluso sentir. No son pocos lo que sueñan con androides idénticos a los humanos, no sólo en cuanto a su estructura física sino también psicológica y emocional. La película “Matrix” plantea la aventurada idea de que las máquinas podrían incluso rebelarse contra la gente y eventualmente reducirla a un imaginario estado de esclavitud o de recurso energético.
Algo que pocas veces se piensa es que la máquina es eso y nada más: máquina, un agregado de circuitos, resistencias, cables, placas, aluminio, cobre hierro, plástico, plomo, estaño, etcétera. Los más complejos programas computacionales son, finalmente, una inimaginable cantidad de unos y ceros trabajando a velocidades imposibles de describir y más en la base unos diminutos campos que son modificados magnéticamente según ciertos impulsos eléctricos para la realización de un sinnúmero de tareas.
La máquina, por más que lo discutan los filósofos de la tecnología, son instrumentos sin alma, tanto como el rudimentario garrote cavernario. A lo más, responden mecánica o electrónicamente a los designios de la voluntad humana. Si vamos a ser capaces de recuperar o mantener nuestra identidad, nuestro sentido de singularidad como criaturas diferentes, no deberíamos jamás perder de vista el lugar de la máquina y ser consistentes en alejarnos de esa fascinación que nos produce su complejidad, creyendo que en ella podemos hallar lo que busca el vacío del alma moderna.

Obsesión celular

“El hombre moderno es mucho más débil que el hombre de las cavernas, que perfectamente podía sobrevivir a las adversidades. El hombre moderno necesita sistemas de inmunización continuos, de tipo farmacológico, pasatiempos, estar emitiendo y “megusteando” casi en forma ansiosa para dar cuenta de que existe y no es simplemente un asiento contable de una empresa, un código burocrático en alguna dependencia estatal”. (Christian Ferrer, entrevista en “La Nación”, domingo 26 de junio de 2016).
Cuando me abruma el peso de la lateralidad – esa impresión de sentirse como “pollo en corral ajeno” o “sapo de otro pozo” – aparece algo en la prensa o me llega un correo confirmando que mis percepciones, aunque imprecisas o incompletas, son correctas; no son populares o mayoritarias pero son correctas.
Escribí hace tiempo sobre la “obsesión celular” que tiene la gente respecto de la vida. Porque ya el teléfono dejó hace largo tiempo su modesta pero noble tarea de hacer y recibir llamadas ; hoy parece abarcar la vida, el aire, la paz, la felicidad. Basta observar a alguien que olvida o pierde su celular para darse cuenta de la intensidad de la dependencia de que adolecen.
Si concordáramos con la manera actual de contar los tiempos, los seres humanos aparecieron en la tierra hace unos cuarenta mil años. Si fuera exactamente esa cantidad, podríamos decir que formaron grupos y familias, se multiplicaron, se amaron, se odiaron, se pelearon, construyeron cultura, soñaron, enfermaron, envejecieron y murieron durante unos treinta y nueve mil novecientos setenta años… sin smartphones, internet ni redes sociales.
El artículo cuyo fragmento he puesto al comienzo de esta nota menciona que los seres humanos lucharon por milenios contra enormes dificultades sin contar con recursos tecnológicos como los actuales. Por eso sorprende el grado superlativo de dependencia que las personas tienen del aparato. Dependencia que entre otros efectos interfiere notablemente en la calidad de las relaciones humanas. Un interesante ejemplo de este problema está ilustrado en la película chilena “Sin filtro”.
No estoy en contra de los beneficios de la tecnología y las bendiciones que puede traer a la vida diaria, ni mucho menos; la existencia es más ancha y ajena que mis elucubraciones sociológicas sobre celulares y redes sociales. Sólo me gustaría saber si sería posible recuperar un poco más de humanidad. Algo así como “menos celular y más encuentros”.

Send this to a friend