Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Tiempo de lectura: 2 minutos

Algunas familias suelen establecer un día de limpieza general, durante el cual se disponen a limpiar en profundidad cada rincón de la casa. Haciendo este trabajo, nos damos cuenta que muchas de las cosas que guardamos, ya no nos sirven. También nos encontramos con otras que ni siquiera recordábamos que las teníamos. Cuando al fin terminamos, nuestra mejor retribución es percibir esa fragancia de limpieza y frescura que ahora se respira en la casa.

En nuestra vida espiritual, ¿separamos un tiempo para hacer un limpieza profunda, tal como solemos hacerlo para nuestra casa?

Si así lo hacemos, también nos daremos cuenta que muchas cosas que guardamos en nuestro corazón son inservibles o inútiles,  sólo nos pesan y por lo tanto no nos dejan crecer y avanzar.

También nos puede suceder que nos encontremos con cosas que aparentemente habíamos olvidado, pero que aún están ahí, dañando nuestras vidas, causando dolor y por lo tanto afectando nuestras actitudes y relaciones.

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.” Salmos 51:10. Dios quiere que ordenes tu vida, deja que sea El quien indague, limpie y depure lo que no sirve en ella.

No te resistas a esa limpieza, tal vez duela y demore un tiempo, porque  estamos tan aferrados a algunas cosas por temor o por costumbre, que no queremos dejarlas ir. Si seguimos amontonando más cosas, ¿dónde entrará lo nuevo que Dios está preparando para nosotros?.

Es hora de comenzar esa limpieza, deja que Dios sea quien te ayude a examinar qué cosas te edifican y cuáles deben ser desechadas. Quizás sigues guardando amargas experiencias que nunca pudiste perdonar, o todavía cargas con la culpa de un fracaso. Necesitas el espacio para recibir sus bendiciones, declara hoy mismo que este es tu día de limpieza general.

“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.” 2 Corintios 7:1

Dios quiere que tu vida sea un reflejo de pureza y libertad.

Llegó el día de limpieza, ¡manos a la obra!

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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