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Se cuenta que Felipe de Macedonia solía decir que debía mucho a los oradores atenienses, ya que, por sus calumnias, habían sido el medio para hacerle un hombre cada vez mejor; pues – añadió- “Cada día he de esforzarme tanto como puedo para probar, tanto por mis palabras como por mis hechos, que son unos mentirosos”

Muchos de nosotros hemos sufrido calumnias por diferentes personas, unas más cercanas que otras, y sin lugar a dudas es algo muy doloroso. Sin embargo, Romanos 8:28 dice: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos” (NTV)

Sin duda alguna, muchas cosas son difíciles de comprender y una de ellas es la calumnia, pero si tomamos el ejemplo de la historia que se cuenta al principio, nos damos cuenta de que las calumnias también nos ayudan a crecer, porque en nuestro afán de querer ser mejores, necesitamos buscar a Dios, empezamos a depender de Él para que vaya formando nuestro carácter, para que guíe nuestras decisiones y podamos agradarle y hacer su voluntad.

Si eres víctima de alguna calumnia, deja de quejarte, de reclamar o de llorar por esa injusticia, levántate y demuéstrales con tus palabras y hechos que eres mejor que ellos y que no es verdad aquello que dijeron de ti.

“pero háganlo con humildad y respeto. Mantengan siempre limpia la conciencia. Entonces, si la gente habla en contra de ustedes será avergonzada al ver la vida recta que llevan porque pertenecen a Cristo” 1 Pedro 3:16  (NTV)

No te desgastes sufriendo por aquello que dijeron de ti, esfuérzate por hacer lo mejor que puedes, demuestra que ellos están en un error y entonces, quienes hablan de ti serán avergonzados.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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