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Tiempo de lectura: 2 minutos

Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio. Y les dijo: ¿Es lícito en los días de reposo hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? Pero ellos callaban.

Entonces, mirándolos alrededor con enojo, entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él la extendió, y la mano le fue restaurada sana. Marcos 3:1-5

Los fariseos eran personas doctas en la ley de Dios. Sin embargo, no podían percibir la misericordia que Dios quería hacer con aquel hombre en ese momento, su corazón estaba tan duro que aunque tenían ojos no podían ver la necesidad que tenían delante de ellos.

La ceguera espiritual es precisamente “no ver la vida como Dios la ve” Es no entender las cosas espirituales, por tanto, no entender a Dios.

Mi Pueblo tiene ojos, pero no ve; tiene oídos pero no escucha… Isaías 43: 8

El Señor hace un reclamo a su pueblo porque teniendo ojos y oídos no escuchan, ni ven lo que Dios quisiera que vean. Pregúntate: ¿Cuándo fue la última vez que vi la aflicción de los que me rodean? ¿Conozco la necesidad de mi casa, parientes, amigos o  enemigos? Recordando que también debemos bendecir a nuestros enemigos.

Justamente ayer salí con la mentalidad de identificar necesidades y hacer algo al respecto, lo que me sorprendió es la existencia de una gran necesidad. Lo poco que pude hacer fue colaborar a una señora que no disponía alimentos para su bebe, pude darle algo de comida que tenía y las monedas que me quedaban. También a una anciana, quien necesitaba ayuda para tomar movilidad y conocer la palabra de Dios.

La pregunta es: ¿Por qué no vi tanta necesidad antes? Pude darme cuenta que me encontraba con una ceguera espiritual, no estaba viendo lo que Dios ve, por tanto ¿Cuántas veces habré descuidado el servicio de Dios por mi ceguera?

Y dos ciegos que estaban sentados junto al camino, cuando oyeron que Jesús pasaba, clamaron, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros! Y la gente les reprendió para que callasen; pero ellos clamaban más, diciendo: !!Señor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros!

Y deteniéndose Jesús, los llamó, y les dijo: ¿Qué queréis que os haga? Ellos le dijeron: Señor, que sean abiertos nuestros ojos. Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron. Mateo 20:30-34

Es necesario ser humilde para reconocer que estamos ciegos. Los fariseos no pudieron reconocer lo que Dios quería aunque conocían su palabra de memoria ¿De qué lado estás? Si eres seguidor de Cristo te darás cuenta que el Señor vino para servir y no para ser servido. Acércate con humildad a Jesús y pídele que te abra los ojos espirituales.

¡No endurezcas tu corazón y sé sensible a la voz de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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