Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Tiempo de lectura: 2 minutos

El doctor Dubois cuenta que a un prisionero condenado a muerte se le vendaron los ojos y se le dijo que le iban a cortar la arteria del brazo y que  un grupo de médicos estaría observando cuánto tiempo tardaría en morir.

En seguida, se le pasó una navaja por la piel sin hacerle ningún corte y se dejó correr agua a través de un tubo, la cual iba cayendo en una vasija puesta debajo del brazo.

Los doctores entre tanto comentaban sobre la debilidad del pulso y el supuesto estado del prisionero a medida que se desangraba.

El preso creyó tan confiadamente en todo lo que los doctores aseguraban, que su sistema nervioso se vio afectado de tal manera que su corazón acabó paralizándose y pensando que se estaba desangrando murió realmente de ansiedad y miedo.

Todos hemos pasado por momentos de ansiedad, presión, estrés, frustración, tensión y hemos sentido que todo el peso que cargábamos nos estaba destruyendo.

El estrés es simplemente una respuesta fisiológica del organismo como defensa a una situación que se interpreta como amenazante. De alguna forma, es algo necesario para la supervivencia. Sin embargo, cuando se sobrecarga empiezan a aparecer las enfermedades, los problemas de memoria, las alteraciones de ánimo, cansancio excesivo, depresión y otros síntomas más.

En ocasiones es muy difícil no sentirse ansioso pero cuando las circunstancias desbordan nuestra capacidad y nuestras fuerzas lo mejor es descansar.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6

Cuando nuestras fuerzas parecen terminar y nos sentimos atrapados, lo mejor es depositar nuestras cargas en Dios y descansar. ¿Quién mejor que Él para encargarse del problema?

No importa la situación por la que estés pasando, puede tratarse de problemas familiares, económicos, de salud o quizás una combinación de ellos; lo importante es que no los escuches, no permitas que destruyan tu vida como sucedió con el prisionero, quien por estar escuchando lo que decían los médicos murió cuando realmente no había un verdadero motivo.

Recuerda siempre que Dios tiene un plan para ti y que Él siempre será tu ayudador, tu proveedor, el que renueva tus fuerzas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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