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“Cuando yo dijere al impío: De cierto morirás; y tú no le amonestares ni le hablares, para que el impío sea apercibido de su mal camino a fin de que viva, el impío morirá por su maldad, pero su sangre demandaré de tu mano.” Ezequiel 3:18 (RVR1960)

El destino de todos aquellos que aún no aceptaron a Jesús en su corazón y viven en pecado, es el infierno eterno. La Biblia dice: “El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios.” Juan 3:18 (DHH)

Esa sentencia de condena para aquellos que ignoran a Jesús está escrita en la Palabra de Dios y se ha de cumplir, pero Él no quiere que nadie perezca sin antes conocerlo. “No es que el Señor se tarde en cumplir su promesa, como algunos suponen, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan. Pero el día del Señor llegará tan inesperadamente como un ladrón. Entonces los cielos desaparecerán con un terrible estruendo, y los mismos elementos se consumirán en el fuego, y la tierra con todo lo que hay en ella quedará sometida a juicio.” (2 Pedro 3:9-10).

Cada uno de nosotros está consciente de que no hay mucho tiempo y la tarea que tenemos es advertir del juicio que se avecina para el mundo entero. Muchos decidimos callar y no alertar pensando que  “Dios es quien va a juzgar.” Si  leemos el libro del profeta Ezequiel, éste nos dice que: “si tú no les das la advertencia, ellos morirán en sus pecados; y yo te haré responsable de su muerte.” Ezequiel 3:18 (NTV)

En palabras sencillas, Dios demandará de nuestras manos la vida de las personas que conocemos, y viven sin Cristo. Peor aún si mueren, porque ya no habrá más esperanza para ellos.

Pero, por otro lado dice: “si tú amonestares al impío, y él no se convirtiere de su impiedad y de su mal camino, él morirá por su maldad, pero tú habrás librado tu alma.” Ezequiel 3:19

La verdad de Dios es dura y fuerte, pero debemos alertar al pecador de que sí no se arrepiente morirá y su muerte será eterna. No sólo será excluido de la gloria de Dios, sino que su alma será atormentada para siempre en el fuego eterno.

“Hijo mío, si los pecadores te quieren seducir, no consientas” Proverbios 1:10 (LBLA)

Advierte a tiempo al impío para que no muera en pecado y tenga la oportunidad de arrepentirse, porque no importa la condición de las personas, el evangelio es poderoso para salvarlas.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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