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“Ni deis lugar al diablo…” Efesios 4:27 Versión Reina-Valera 1960

El apóstol Pablo escribe una carta a la iglesia de Éfeso advirtiéndoles que no debían dejar que el diablo se entrometa en su andar con Dios. ¿Pero cuál es la razón?

Hagamos un repaso rápido por varios momentos en los que el maligno logra causar daño: Adán y Eva caminaban todo el tiempo con Dios, hasta que la serpiente los engañó para que comieran el fruto prohibido y pecaran. Abraham, amigo de Dios, pecó con su esclava para que le diera un hijo aunque Dios ya le había prometido un heredero propio con su esposa Sara. David fue tentado para adulterar con Betsabé y terminó cometiendo asesinato. Varios reyes de Israel fueron arrastrados por una profunda idolatría que negaba por completo a Dios. Judas fue tentado por su codicia para vender a Jesús por 30 monedas de oro, etc. La lista de personas engañadas para ir en contra de las obras de Dios es interminable.

La Biblia incluso nos cuenta que llegará un día en el que satanás será encerrado durante mil años y Jesús reinará con justicia sobre la tierra, pero al cumplirse ese periodo de tiempo, el enemigo será liberado de su prisión y engañará a tantas personas que el número será similar a las arenas del mar, Apocalipsis 20:7-8. A través de este pasaje bíblico podemos comprender que su sagacidad para engañar no tiene límites.

Ahora bien, la única charla amistosa con el diablo registrada en la Biblia está en Job 1. En esa ocasión vinieron a presentarse todos los hijos de Dios entre los cuales también estaba satanás. En el relato se puede notar su arrogancia y soberbia, pero también la tranquilidad y pasividad de Dios en cada respuesta.

Muchos años después, Dios Hijo en forma de hombre fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ayunar, entonces el príncipe de las tinieblas se acercó para tentarlo, pero esta vez Jesús no trató de charlar como en la historia de Job, tampoco trató de entablar una batalla verbal, sólo respondió con firmeza usando la escritura. Lucas 4:1-13

Si Jesús, siendo el Ungido Hijo de Dios, no usó argumentos propios para contrarrestar las mentiras de satanás, sino que en cada respuesta empleó la Palabra Viva de Dios, cuánto más nosotros debemos tener la misma actitud en el momento de enfrentar sus engaños y maquinaciones.

Cuántas veces sus mentiras hicieron que dudemos de las promesas de Dios o nos engañó para que tropezáramos con el pecado o hizo que pongamos cualquier cosa antes que a Jesús o nos provocó para que digamos algo que no era correcto. Quizás se vienen a tu mente varios momentos en los que fallaste. Realmente el diablo nos engañó, pero para ser justos fuimos nosotros quienes decidimos darle lugar y tomamos la decisión final de escucharlo a él y no a Dios.

La buena noticia es que tenemos perdón y una nueva oportunidad todos los días. Pero no podemos confiarnos porque satanás anda como león rugiente viendo a quien devorar. Sus mentiras siempre tratarán de engañarnos, pero si nos resguardamos en Él y usamos la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios, podremos vencer.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” Santiago 4:7 Versión Reina-Valera 1960

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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