Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Los cuervos son aves que en ciertas partes del mundo, suelen reunirse a comer semillas recién plantadas o en tiempo de cosecha, granos de maíz o cebada de las grandes extensiones de cultivos. Aunque normalmente ayudan a eliminar algunos gusanos que causan daño a los sembradíos, en una cantidad numerosa pueden ser dañinos.

Normalmente empiezan a reunirse de 3 a 5 cuervos, pero poco a poco suelen adherirse más pudiendo llegar a ser hasta 30 o 40, formando una bulliciosa parvada que termina dañándolo todo.

Los agricultores intentaron muchas formas de controlar el número de cuervos que podían estar en sus cultivos: Algunos ponían pequeños molinos al medio del sembradío, otros un parlante con bocinas que simulaban disparos de escopetas y otras muchas tácticas menos ingeniosas, pero al final las aves terminaban acostumbrándose y formando el mismo grupo bullicioso.

Algunos llegaron a contratar personal que cuidara sus cultivos, pero la literatura humorística no estaba muy lejos al usar a esos personajes como actores de comedia, mostrándolos holgazaneando y siempre recostados entre los maizales, olvidando su principal responsabilidad.

En 1881, una guía para el cuidado del hogar hace por primera vez una sugerencia: Un muñeco vestido con ropas de agricultor, podría ser efectiva y barata para cualquiera. Sorprendentemente muchos hicieron caso de ese consejo y se hizo bastante popular debido a los resultados obtenidos.

El espantapájaros se convirtió por mucho tiempo en el arma más eficaz para cuidar la cosecha.

Hoy en día, aunque no nos dedicamos a la agricultura como oficio, seguimos sembrando en nuestra familia, matrimonio, hogar, hijos, trabajo, empresa, estudios, etc. y lógicamente esperamos una abundante cosecha.

Pero pareciera que olvidamos que entre sembrar y cosechar, existe un periodo de espera y cuidado, para que esa semilla crezca saludable y dé fruto. Regar constantemente y hasta ponerle una cerca alrededor podría ser alguna de las cosas que olvidamos hacer, razón por la cual perdemos el fruto.

Recuerda que la responsabilidad de quien siembra no es sólo poner la semilla en la tierra y esperar la cosecha, si es posible levanta un espantapájaros para que ahuyente a cualquier ave que quiera carroñar lo que sembraste.

Proverbios 27:18 “Quién cuida la higuera comerá de su fruto…” Versión RVR 1960

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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