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Brenda era una adolescente que estaba pasando un tiempo muy difícil en su escuela, era víctima de rechazo y burla por tener una condición social humilde y además por su apariencia física, porque tenía sobrepeso. A diario sólo deseaba desaparecer y no ir a la escuela, inventaba pretextos con sus padres pero ellos no cedían. Hasta que su madre se enteró de esta situación y sin pensarlo dos veces la cambió de escuela.

En su nueva escuela ella encontró un mundo diferente, aunque temerosa de vivir lo mismo se empezó a relacionar con los demás y lo que recibió fue aceptación y amistad incondicional. En una actividad conjunta ella dio testimonio de cómo su vida cambió gracias a la actitud de sus compañeros, al final todos la abrazaron y le mostraron su apoyo.

Aunque Brenda tiene un final feliz en su historia, hay muchas otras “Brendas” que no lo tienen y llegan a ser marcadas por el rechazo que va influyendo en el desarrollo de su personalidad y dejando profundas cicatrices de dolor y soledad en su futuro.

El rechazo es especialmente doloroso desde un punto de vista emocional a causa de la naturaleza social de los seres humanos y nuestra necesidad básica de ser aceptados en los grupos…las personas poseen una fuerte tendencia emocional a establecer y mantener relaciones interpersonales saludables…la mayoría de las ansiedades humanas parecen reflejar temas vinculados con la exclusión social. (Wikipedia)

Todos, de algún modo, tememos al rechazo y esto me hizo pensar en Jesús; en Hebreos 12:3-4 (TLA) dice: “Piensen en el ejemplo de Jesús. Mucha gente pecadora lo odió y lo hizo sufrir, pero él siguió adelante. Por eso, ustedes no deben rendirse ni desanimarse, pues en su lucha contra el pecado todavía no han tenido que morir como él.” Él no vino al mundo para jactarse de su Poder o ser servido como Rey, su intención con humildad fue el presentarse como el Camino, la Verdad y la Vida para reconciliarnos con Dios y aunque  recibió rechazo, odio y sufrimiento se mantuvo firme porque su fortaleza estaba en su comunión con Dios y culminó su tarea con éxito.

Si has sentido rechazo por cualquier motivo, piensa en Jesús y el valor que tuvo para continuar y no renunciar, Él comprende mejor que nadie cómo te sientes y te ayudará a levantarte; y si has rechazado a alguien por alguna razón aún puedes enmendar tu error y pedir perdón, puedes ser parte de la cura y ya no de la herida.

¡No le temas al rechazo enfréntalo con el amor de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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