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Se cuenta que hace muchos años la flota pesquera de un pueblo se hizo a la mar. Esa tarde se levantó una gran tempestad y para cuando llegó la noche ni uno de los barcos había podido llegar al puerto.

Toda la noche las angustiadas esposas, madres, los  hijos, las  novias  y los amigos de los pescadores la pasaron en la playa, orando a Dios por la vida de los marineros.

Para mayor tragedia, la casa de una de las atribuladas esposas se incendió y quedó totalmente destruida sin que  se pudiera hacer nada para salvarla.

Cuando se hizo de día, no obstante, con alegría vieron acercarse al puerto a todos los barcos de la flota. En la playa sólo había una cara triste: la esposa del pescador cuya casa se había incendiado. Al ver a su marido le dijo:

     – ¡Querido, estamos arruinados! La casa y todo lo que teníamos ha quedado completamente destruido por el fuego.

Pero un pescador contestó:

     – ¡Gracias a Dios que se incendió! La luz de las llamas guió a la flota al puerto, y no sólo tu marido, sino muchos otros se hallan aquí y no cubiertos por las olas gracias a eso.

Hay ocasiones en nuestra vida en las que parece que todos los problemas vienen juntos sin darnos un respiro para recuperarnos; sin embargo, aún en las circunstancias más adversas Dios está en control.

Las pruebas sirven para forjar nuestro carácter, para ver realmente en quién creemos, en qué se basa nuestra fe, para acercarnos más a Dios. Un grave error sería que las pruebas te alejen de Él porque así solamente estarías empeorando las cosas y no serás capaz de ver el propósito de Dios.

Seguramente la esposa del pescador pensaba que no podían estar peor las cosas, no tenía noticias de su marido y había perdido todas sus posesiones, todo en un solo día. Sin embargo, de no haber sucedido el incendio, tampoco su esposo habría retornado.

Recuerda  lo que dice Romanos 8:28: “Y sabemos que Dios hace que todas las cosas cooperen para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos”. (NTV)

Tu casa en llamas podría ser tu trabajo, familia, economía, salud u otras cosas más que ante tus ojos se están consumiendo. Quizás ahora sólo estés viendo las cenizas de tu casa y no entiendes cómo es que eso te puede estar sucediendo, cómo es posible que Dios permitiera un incendio así cuando estás tratando de lidiar con otros problemas; pero no saques conclusiones apresuradas ni juzgues o culpes a Dios porque aún no has visto los propósitos que Él tiene para ti. Recuerda que si la casa no se hubiera incendiado, posiblemente ninguno delos pescadores estaría de regreso.

Dale gracias a Dios siempre, porque sus planes son de bien para tu vida y Él no te abandonará ni te dará una carga más pesada de la que puedas llevar. Aunque ahora no lo entiendas, agradécele por las pruebas y prepárate para ver las bendiciones que están por llegar.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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