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«Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano». 1 corintios 15:58 (RVR)

Nuestro servicio a Dios, sin importar si es grande o pequeño, siempre será recompensado por Él. Pero es importante asegurarnos de servirle con la motivación correcta, es decir, no para quedarnos con la gloria que sólo le pertenece a Él, porque en dicho caso sólo recibiríamos recompensa de personas terrenales y no así de nuestro Padre Celestial. Pero si servimos a Dios con actos de gratitud, entonces recibiremos galardones no sólo celestiales, sino también terrenales. Quizá en ocasiones has sufrido a causa de tu servicio a Dios, si ha sido así, no te desanimes, porque lo que hiciste no es en vano, un día verás el fruto de tu obra en tu propia generación; por ello, es importante examinar en quién está puesta tu motivación.  Ahora te pregunto: ¿Tu servicio glorifica a Dios o te glorifica a ti mismo?

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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