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Tiempo de lectura: 2 minutos

Job estaba pasando un tiempo duro, había perdido a sus seres queridos y, al mismo tiempo, sus posiciones;  por lo que se encontraba en duelo e inestable económicamente.  Por otro lado, enferma con una plaga maligna que le causaba malestar desde la cabeza a los pies. Al ver toda esta situación la esposa de Job muestra una actitud no esperada:

“Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.” Job 2:9-10 RVR 1960

Las palabras traducidas en la biblia como «fatua» o «insensata», significan: «Necio, ignorante, falto de razón, sin entendimiento, que no muestra buen juicio o madurez en sus actos». En su respuesta Job le muestra a su mujer que estaba hablando sin entendimiento.

En medio del sufrimiento que le producían todas esas llagas y sin saber si algo de su situación iba a cambiar, Job se mantuvo firme.  Él le dijo, en realidad: “No puedes hablar de esa manera.”  Y además le hace una pregunta muy significante: “Recibimos el bien de parte de Dios, ¿y no recibiremos también el mal?”.En otras palabras Job decía: ¿No tiene Él el derecho de hacerlo? ¿No es Él el alfarero y nosotros el barro? ¿No es Él el pastor y nosotros las ovejas? ¿No es Él el amo y nosotros los siervos? Job era un hombre temeroso de Dios en todo tiempo, sabía quién era Él, por tanto no podía pensar en alejarse de su presencia por más difícil que sea lo que estaba enfrentando.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? Job 1:8 RVR 1960

Lastimosamente son pocos los que pueden dar el lugar que merece el Señor cuando enfrentan una dificultad. Es posible que en este momento te encuentres en una situación difícil, lo que debes analizar es que actitud estás tomando: la de Job con temor a Dios o posiblemente  la actitud de su esposa y estás hablando como cualquiera hablaría, sin entender, actuando inmaduramente, reclamando y queriendo renunciar al camino, porque ignoras realmente quién es Él.

“Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.”

En el momento de la dificultad Job se puso de rodillas, adoró y bendijo el nombre de Dios, ¿Qué harás ahora? Pídele perdón por actuar sin entender su voluntad y que te ayude a ser un hombre que confía en Él, ya no reclames, ya no te quejes, no bajes los brazos, no pienses siquiera en apartarte de sus manos, y aprende a decir: “Señor te seguiré amando” aunque no te conceda aún las peticiones de tu corazón.

¡No hables como cualquiera, habla como un siervo de Dios!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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