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Tiempo de lectura: 2 minutos

En la Biblia encontramos una historia que nos relata como el pueblo de Israel tuvo que tomar las medidas de seguridad respectivas para reconstruir las murallas de la ciudad con éxito.

La mitad de los hombres trabajaba en la reedificación llevando una espada en la cintura durante todo su turno, la otra hacía guardia con lanzas, escudos, arcos y corazas. Nadie descuidaba ni la obra ni la defensa, cada uno de ellos portaba su armadura todo el tiempo.

Esa actitud es la que tenemos que imitar para salir victoriosos en cualquier ofensiva, bajo ninguna circunstancia debemos descuidar nuestros tiempos de oración, lectura de la Biblia y ayunos, porque de hacerlo, el enemigo no dudará en acabar con nosotros, porque vino a matar, robar y destruir.

¡Estén alerta! Cuídense de su gran enemigo, el diablo, porque anda al acecho como un león rugiente, buscando a quién devorar. Manténganse firmes contra él y sean fuertes en su fe. 1 Pedro 5:8-9 (NTV)

Como nuestras batallas son espirituales, cada día debemos pedir a Dios su protección y ponernos su armadura para que cuando llegue el día malo podamos resistir hasta el fin con firmeza. Como dice Efesios 6:14-17 “Manténganse firmes, ceñidos con el cinturón de la verdad, protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto, tomen el escudo de la fe, con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios”.

Si por algún motivo descuidaste esos momentos de intimidad y comunión con nuestro Padre Celestial, hoy te animo a retomarlos, porque de ellos depende tu futuro. Vuelve a hablar con Él y cuéntale cómo te sientes, pídele sabiduría y dirección para no equivocarte en las decisiones que tienes que tomar; determinación para vivir en santidad, fortaleza para continuar y valor para compartir de su amor con los demás.

Separa un tiempo para escudriñar su Palabra y conocer cuál es su voluntad para tu vida, ayuna para fortalecer aquellas áreas que aún son débiles en ti y romper las ataduras que te están impidiendo cumplir el propósito con el cual fuiste creado.

Tienes una meta que lograr, una batalla que pelear y una guerra que ganar. Sigue adelante y recuerda que si Dios está a favor tuyo, ¿quién podrá ponerse en tu contra?

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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