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Tiempo de lectura: 2 minutos

En la actualidad existe gran cantidad de quejas sobre la falta de motivación que los niños presentan para estudiar, ellos no harían sus deberes si sus padres no los estimularan a realizarlos. A veces sucede lo mismo cuando somos personas adultas, la palabra de Dios dice:

Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos, y sé sabio; La cual no teniendo capitán,
Ni gobernador, ni señor, Prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.

Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño? Un poco de sueño, un poco de dormitar, y cruzar por un poco las manos para reposo; Así vendrá tu necesidad como caminante, y tu pobreza como hombre armado. Proverbios 6:6-11

¡Esta palabra es una llamada de atención! Mira la hormiga, se esfuerza y trabaja sin tener un capitán, se prepara para la etapa dura que va enfrentar sin que nadie le diga lo que tiene que hacer.

¿Eres como una hormiga o necesitas que tu jefe esté detrás de ti  para que realices bien tu trabajo o que tus padres o educadores te estén llamando la atención a cada momento para que te esfuerces en estudiar o en tener buenas relaciones? ¿Necesitas que alguien esté recordándote las cosas?

De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda (alimento); porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? 1 Corintios 3:1-3

Así que no esperes que el Señor te diga lo que debes hacer, ¿Presentas conflictos con alguien? ¿Cuándo piensas resolverlos? Pide perdón y perdona, ¿Estás congregándote, estudiando la Palabra de Dios y orando? Si no lo estás haciendo sigues siendo un niño que necesita estimulación.

El Señor hace un reclamo y dice: ¿Hasta cuándo? Ya deberías recibir alimento sólido pero todavía recibes leche porque sigues actuando como un niño.

En este momento te animo a examinar tu vida y preguntarte si necesitas que el Señor esté detrás de ti. Si tu crecimiento se ha detenido, entonces, empieza de nuevo, resuelve los conflictos que presentas en obediencia a Dios. ¡Basta de celos, envidia, peleas, murmuraciones! ¡Basta de ser un niño y decide levantarte por ti mismo!

 
El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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