Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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El gran equilibrista había tendido una cuerda desde un borde al otro de un acantilado. Él se preparaba para a hacer su demostración y la multitud, situada abajo, esperaba ansiosa.

-¿Creen que puedo cruzar al otro lado caminando por la cuerda?- preguntó el artista.

-¡Sí!- contestó la multitud.

Y allá fue el hombre llegando a la orilla opuesta en medio de los aplausos y el bullicio.

-¿Creen que puedo cruzar al otro lado llevando una carretilla?-

-¡Sí!- se escuchó nuevamente.

-Ahora: ¿Creen que puedo cruzar llevando una persona en la  carretilla?- preguntó.

-¡Sí! nuevamente fue la respuesta.

Entonces el artista dijo: -¿Quién es voluntario para subir a la carretilla?

Se hizo un silencio total.

Esta historia ilustra una realidad, pues hay mucha gente dispuesta a dar palabras de ánimo y aplausos a quienes se arriesgan cuando Dios los quiere usar en su obra,  pero cuando se les hace el llamado para que ellos sirvan simplemente se quedan en silencio y se retiran.

Lo hizo Jonás, fue llamado a predicar y trató de evadir la tarea que Dios le dio “Entonces Jonás se levantó y se fue en dirección contraria para huir del Señor. (…) Compró un boleto, subió a bordo y se embarcó rumbo a Tarsis con la esperanza de escapar del Señor” Jonás 1:3 (NTV),

Moisés dijo: :“(…) Oh Señor, no tengo facilidad de palabra; nunca la tuve, ni siquiera ahora que tú me has hablado. Se me traba la lengua y se me enredan las palabras” Éxodo 4:10 (NTV).

¿Dios te ha llamado para trabajar en su obra?

No sólo hago referencia a un llamado de tiempo completo como pastor, evangelista o misionero, sino a servir en la iglesia. Quizás sí hayas sido convocado para hacer algo en su casa pero por tu tiempo, trabajo, estudios, familia, etc. te has limitado a ser espectador, hoy te animo a dejar ese asiento de comodidad que usas, quizás solamente los domingos, y te pongas a trabajar; deja las excusas porque si Dios quiere usarte también te proveerá de tiempo, dinero y sobre todo te capacitará.

Dile a Dios “(…) Aquí estoy yo —le dije—. Envíame a mí”. Isaías 6:8  (NTV)

Por Judith Quisbert

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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