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Tiempo de lectura: 2 minutos

Conocemos que en la historia de las 10 plagas que cayeron sobre Egipto. Observamos, a lo largo de la lectura, cómo actuaba el Faraón respecto a cada una de las plagas, en medio de ellas le pedía a Moisés que orara para que cesaran, asegurándole que después liberaría al pueblo de Israel.” Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Orad a Jehová para que quite las ranas de mí y de mi pueblo, y dejaré ir a tu pueblo para que ofrezca sacrificios a Jehová.” Éxodo 8:8 (RVR-1960), pero una vez que Moisés lo hacía y cesaba la plaga. El faraón cambiaba de opinión “Pero viendo Faraón que le habían dado reposo, endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho.” Éxodo 8:15 (RVR-1960), y así fue haciéndolo cada vez que aparecía una plaga.

Podemos ver que esa autoridad de Egipto, ese líder no tenía palabra, su opinión era cambiante porque prometía cosas que al final no cumplía y no le daba importancia a lo que decía.

Cuántos de nosotros hemos actuado de igual manera y durante las pruebas le hemos prometido a Dios muchas cosas, como cambiar de actitud respecto a otras personas, servirlo en algún Ministerio, dedicarle tiempo a Él, pero una vez que cesaba la prueba volvíamos a lo mismo.

He visto muchas veces a varias personas que prometieron a sus padres, antes de que ellos murieran, hacer o cumplir algunas cosas a lo largo de su vida y así lo hicieron, porque habían dado su palabra. Ahí vi que una persona cumple las promesas dependiendo que tan importante sea la persona a la que se le haya prometido.

Entonces si Dios es lo más importante ¿por qué no le cumplimos lo que le prometemos?

Esta es una pregunta que nos debe hacer reflexionar en la forma en que hemos estado procediendo. Dejemos de actuar como el Faraón que cambiaba de opinión de acuerdo a las circunstancias, hagamos que nuestra palabra pese, sobre todo cuando se la demos a Dios.

Ahí es donde podrás darte cuenta si Dios es importante o no para ti.

“Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas.” Eclesiastés 5:4-5 (RVR-1960)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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