¿Qué puedes hacer para que aunque no hayas experimentado una niñez saludable estés saludable para formar un matrimonio sano y perdurable? La buena noticia es que puedes decidirte a cambiar las interpretaciones no saludables que recogiste en tu niñez y de esa forma aligerar tu equipaje al matrimonio.

Puedes comenzar a sacar cosas que no sirven de tu equipaje y para ello debes comenzar por resolver el enojo, enfrentar los sentimientos de culpa y decidirte a perdonar a quienes te han hecho daño. Por si no lo sabías, el enojo no resuelto es uno de los destructores silenciosos de las relaciones, te hace estar a la defensiva y reaccionar atacando con palabras o acciones a otros, como también puede dirigirse al interior de ti mismo en forma de auto condenación. Para resolver el enojo necesitarás definir lo que sucedió en el pasado, es decir que te fue negado o que perdiste que no querías perder. El enojo es una manifestación constante del dolor de las heridas que no han sanado. Este enojo no llegó allí de la noche a la mañana se fue acumulando a través de los años, con cada nueva herida, así que tendrás que preguntarte de dónde viene el enojo y qué lo está provocando. Reconocer que tal vez el dolor de tu propia culpa pueda haberse vuelto enojo contra ti mismo. Y decidirte a perdonar aunque eso incluya perdonarte a ti mismo. Debes tener algo muy claro, el enojo bloquea la capacidad de dar y recibir amor. En la medida en que experimentes la salud emocional estarás mejor preparado para amar a las personas que te rodean e incluso a Dios.

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Puede que sea una situación dolorosa la que te esté llevando al enojo, la amargura y el resentimiento pero tienes que enfrentarla, no puedes hacer como si no está, tienes que enfrentar tus propios fracasos, responsabilidades y errores y los sentimiento de culpa que los están acompañando. Es fácil pensar en que la responsabilidad la tiene otro, las circunstancias, tu pasado, tus padres, hasta Dios. Pero es difícil aceptar tu propia responsabilidad porque tal vez al aceptarla tendrás que enfrentarte a tus errores y a la culpa y la vergüenza que ellos traen consigo, y el miedo de cometer los mismos errores en el futuro y eso duele. Pero hasta que no reconozcas y aceptes la verdad de tus circunstancias y tus relaciones no podrás dejar el pasado y avanzar hacia un futuro glorioso.

Hay veces que aunque sabes que has sido perdonado por Dios es muy difícil perdonarte a ti mismo y constantemente te estás condenando…

Espera la parte final de este artículo la próxima semana.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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