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Para esta fecha en el Mundial Rusia 2018, son muchos los equipos que han acumulado más de una tarjeta amarilla durante los partidos. La cantidad que se obtiene dice mucho de la clase de juego que se realizó y del comportamiento de los futbolistas. Cuando un jugador comete una falta, el árbitro le muestra una tarjeta amarilla a modo de advertencia y antecedente. Advertencia para que no vuelva a cometer la falta y antecedente porque si acumula otra tarjeta más, no podrá participar del siguiente partido. Ellos tienen el poder de decidir si  cometen más faltas y se ganan otra tarjeta amarilla, o si cuidan sus acciones y evitan ser amonestados. De igual manera, en la vida ocurren situaciones que nos sirven como advertencia y antecedente.

Cuando tomamos una mala decisión, siempre sucede algo que nos llama la atención de nuestro mal proceder. Puede ser a través de la amonestación de alguien o quizá por los efectos que produce. Sin importar cómo se manifieste, en todo momento habrá una tarjeta amarilla en nuestra vida. Esta nos servirá de señal para detenernos y cambiar, además nos sirve para aprender de nuestros errores y buscar la excelencia. Por otra parte, las tarjetas amarillas también sirven de antecedente que nos advierte que la siguiente vez sufriremos aun peores consecuencias.

Después de recibir una tarjetas amarillas, tenemos la opción de decidir si cambiamos o no, y nadie puede tomar esa elección a nuestra cuenta. Es imprudente esperar que aparezca una tarjeta roja y nos perdamos de lo que más queremos en la vida.

“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.”
Santiago 1:5 (RVR1960)

 
 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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