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Sé amable y paciente

“Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor” Efesios 4:2 (DHH).

Muchas veces nos cuesta ser tolerantes con las personas que no van a nuestro ritmo o bien cuando ciertas actitudes en ellos no cambian. Y esto puede producir en nosotros angustia y desesperación al no ver resultados inmediatos en sus vidas. Sin embargo, en vez de impacientarnos, debemos ser amables y con mucha paciencia ayudarles a mejorar cada día, pues esto es una muestra de amor que debemos practicar.

Entonces, cuando no veas resultados o cambios inmediatos en aquella persona, sé amable, y con mucha paciencia ayúdale a sacar lo mejor de ella y sobre todo ora por vida.

Por Giovana Aleman

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido por radio cristiana CVCLAVOZ .

Versículos bíblicos sobre la paciencia

No nos gusta esperar. Queremos las cosas de inmediato porque vivimos en una era en donde todo está a un clic de distancia. El problema es que en ese período de espera cometemos errores de los cuales nos arrepentimos. En la Biblia encontramos historias de personajes que se apresuraron y no esperaron el tiempo adecuado. Con el tiempo tuvieron que lidiar con las consecuencias, las cuales les produjeron mucho dolor. De sus vivencias aprendemos que la paciencia siempre tiene su recompensa y solo Dios conoce cuál es el momento adecuado. Estos son algunos versículos bíblicos sobre la paciencia que debemos tener en cuenta:

≪Podemos sentirnos felices aun cuando tenemos sufrimientos porque los sufrimientos nos enseñan a ser pacientes. Si tenemos paciencia, nuestro carácter se fortalece y con un carácter así, nuestra esperanza aumenta. Esa esperanza no nos va a fallar porque Dios nos dio el Espíritu Santo, quien ha derramado el amor de Dios en nosotros.≫

Romanos 5:3-5 (PDT)

≪Regocíjense en la esperanza, tengan paciencia si sufren y nunca dejen de orar.≫

Romanos 12:12 (NBV)

≪El amor es paciente y bondadoso. El amor no es envidioso. No es presumido ni orgulloso.≫

1 Corintios 13:4 (PDT)

≪Sean siempre humildes y amables. Sean pacientes unos con otros y tolérense las faltas por amor.≫

Efesios 4:2 (NTV)

≪No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.≫

Gálatas 6:9 (NVI)

≪Si esperamos recibir algo que todavía no vemos, tenemos que esperarlo con paciencia.≫

Romanos 8:25 (TLA)

≪Todo lo que está escrito en la Biblia es para enseñarnos. Lo que ella nos dice nos ayuda a tener ánimo y paciencia, y nos da seguridad en lo que hemos creído. Aunque, en realidad, es Dios quien nos da paciencia y nos anima. A él le pido que los ayude a ustedes a llevarse bien con todos, siguiendo el ejemplo de Jesucristo.≫

Romanos 15:4-5 (TLA)

≪En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido; quiere que todos se arrepientan.≫

2 Pedro 3:9 (NTV)

≪Son elegidos de Dios; él los ha consagrado y les ha otorgado su amor. Sean, pues, profundamente compasivos, benignos, humildes, pacientes y comprensivos.≫

Colosenses 3:12 (BLPH)

≪Amados hermanos, tengan paciencia mientras esperan el regreso del Señor. Piensen en los agricultores, que con paciencia esperan las lluvias en el otoño y la primavera. Con ansias esperan a que maduren los preciosos cultivos. Ustedes también deben ser pacientes. Anímense, porque la venida del Señor está cerca.≫

Santiago 5:7-8 (NTV)

≪Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; levantarán las alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.≫

Isaías 40:31 (RVA-2015)

≪Bueno es el Señor para los que en él esperan, para el alma que lo busca. Bueno es esperar en silencio la salvación del Señor.≫

Lamentaciones 3:25-26 (RVA-2015)

≪Con paciencia esperé que el Señor me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor.≫

Salmos 40:1 (NTV)


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Paciencia infinita

“Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor” Efesios 4:2 (DHH).

La vejez es una etapa de la vida a la que la mayoría de nosotros llegará un día. Cuando nuestros padres envejecen, ya no tienen la energía de antes, les cuesta caminar o moverse, a veces no se acuerdan de quiénes somos, se les va el tono al hablarnos, se entristecen, gritan o están malhumorados aparentemente sin motivo. Sin embargo, cuando ellos eran jóvenes y nosotros pequeños nos cuidaron y protegieron con mucha paciencia y amor.

Ahora bien, si tus padres ya envejecieron, hazte responsable de ellos, pues ahora necesitan tu apoyo y cariño. No te impacientes, pues ahora tú eres el que se convierte en su protector, ámalos en su vejez y dales lo que necesitan.

Sé amable con ellos, dales amor desmedido y paciencia infinita.

Por Giovana Aleman

 

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La cosecha será inmensa

“Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría. Lloran al ir sembrando sus semillas, pero regresan cantando cuando traen la cosecha.” Salmos 126:5-6. (NTV)

En esos momentos donde sientas perder las ganas de seguir luchando, porque parece que todo tu esfuerzo es en vano y no va ocurrir nada de lo que esperas, recuerda que todo es un proceso que demanda trabajo, esfuerzo, compromiso, dedicación, paciencia y muchas veces dolor.


Jesús en Lucas 18 nos enseña que siempre debemos orar y nunca darnos por vencidos. Él mismo dijo: “¿Acaso no creen que Dios hará justicia a su pueblo escogido que clama a él día y noche? ¿Seguirá aplazando su respuesta? Les digo, ¡él pronto les hará justicia!” Lucas 18:7-8 (NTV)


Por lo tanto, cuando veas que tu situación no mejora y parece empeorar, acuérdate que Dios no es un ser humano para que mienta o cambie de opinión. Él es Fiel a Sus promesas y cumple lo que dice. Eso sí, debes orar con la seguridad de que Dios responderá y con la confianza de que recibirás lo que esperas, porque si dudas y no crees en el poder de Dios, no recibirás nada del Señor.


La Biblia dice: “una persona que duda tiene la lealtad dividida y es tan inestable como una ola del mar que el viento arrastra y empuja de un lado a otro. Esas personas no deberían esperar nada del Señor.” Santiago 1:6-7.


Confía en que Dios tiene un propósito con tu situación, que todo lo que has sembrado con lágrimas dará su fruto en su tiempo y cosecharás con una alegría inmensa; porque cada petición de oración que has llevado delante de Dios todo poderoso, dará resultados en el tiempo indicado. “Despierten y miren a su alrededor, los campos ya están listos para la cosecha.” Juan 4.35.

 

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¿Por qué no nos gusta esperar?



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¿Conocer Su voluntad?

“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.” Romanos 12:2 (NTV).


Cuando nuestras vidas son transformadas, entonces la mente se renueva y es más fácil identificar y conocer la voluntad de Dios para nuestras vidas. Sin embargo, muchas veces nos dejamos guiar por lo que sentimos o pensamos, tomando decisiones de manera apresurada, las cuales pudiéramos lamentar.


Por tanto, es importante que tengamos paciencia y permitamos que Dios nos hable por medio de Su palabra, pues Él nos transformará en personas nuevas y colocará Sus propios deseos en nuestro corazón para que podamos ser capaces de conocer Su voluntad que es buena, perfecta y agradable para nuestras vidas.

Por Giovana Aleman

 

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Con paciencia…

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4 (RVR1960).

Tener hijos es una bendición de Dios que implica una gran responsabilidad, puesto que es necesario instruirlos y capacitarlos para que en determinado momento puedan valerse por sí mismos. Es una tarea ardua que requiere no sólo amor y perseverancia, sino también mucha paciencia.

Guiar a un niño por el camino correcto, criar a un hijo en disciplina requerirá que uno se arme de paciencia, virtud fundamental que ayudará a ser más objetivos, evitando así dejarse llevar por emociones que pueden ser contraproducentes en el desarrollo del niño como también en su interacción o relación con los demás.

Recuerda que tuviste años para forjar tu carácter, no esperes que tus hijos actúen o reaccionen como lo harías tú. Ellos necesitan tiempo para aprender a reconocer sus emociones y mucho más para aprender a controlarlas.

“Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.” Colosenses 3:21 (RVR1960).

Por Cesia Serna

 

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¿Tienes problemas con todo el mundo?

Hay personas que se te acercan y te cuentan a diario de sucesos que han tenido con muchas personas con las que se han topado ese día, sea por casualidad o porque comparten alguna actividad, ya sea trabajo, el gimnasio, el mercado donde hacen las compras.

Se les hace fácil encontrar una palabra, un gesto, una mirada para comenzar una discusión o pensar que les están queriendo hacer daño y por tanto… se defienden. Y esos son sus cuentos diarios.

Viven la vida como a la defensiva y muchas veces viendo peligro donde realmente no lo hay.

Debemos analizar a este tipo de personalidad, ya que por algo llegaron a ser así. Muchas veces es porque no están contentas con su vida, o tal vez de pequeños les maltrataron. Es posible que les hayan desilusionado muchas veces, decepcionado o roto el corazón y su manera de desquitarse suele ser con las personas más cercanas aunque esas personas sean familia o su pareja, y no necesariamente hayan sido culpables de lo que les ocurrió de pequeños o no hayan sido quienes les hirieron.

Demostrarles amor suele ayudar, pero no siempre. Menos aún si ya llevan años siendo así. Hay que tener un nivel de paciencia, tolerancia y amor bastante elevados, pero pienso que sí es posible mantener la relación con personas así. Buscando la ayuda de Dios, nunca dejar de orar por ellos y respirar cada vez que tratan de iniciar una discusión es algo que los deja sin más qué decir. Si no hay respuesta hostil, hasta allí llega la intención. Por eso lo dice la Biblia: “La respuesta amable calma la ira; la respuesta grosera aumenta el enojo”. Por muy injusta que nos parezca la observación de esa persona que está siempre buscando pleito, respiremos y no respondamos o digamos: “es posible que tengas razón” o simplemente quedarnos callados y en otro momento hacer la observación adecuada.

El trato de estas personas nos suele parecer injusto, pero si no lo decimos en algún momento de buena manera, podemos estar almacenando resentimiento por todas las veces que nos hacen una observación injusta, y luego en lugar de conversarlo amablemente, un día podemos explotar y querer decir todo junto. Eso tampoco es solución.

Las relaciones, como siempre digo, son complicadas, delicadas y difíciles, pero poniendo de nuestra parte, buscando de Dios en oración y recordando no responder de mala manera, podremos llevarlas en armonía.

 

 


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Todo proceso cuesta

La vida cristiana es un constante proceso de crecimiento. Si nos detuviéramos a pensar por cuántas circunstancias hemos atravesado desde el momento en que decidimos depositar nuestra confianza en Dios, nos quedaríamos perplejos de cuánto hemos progresado hasta el día de hoy.

Debemos entender que el Señor no hace nada porque sí, ya que detrás de muchas de las cosas que vivimos el propósito principal es: “Aprender a confiar en Dios”, a descansar en sus brazos sabiendo que Él tomará el control sobre cualquier circunstancia.

 “Pero también nos alegra tener que sufrir, porque sabemos que así aprenderemos a soportar el sufrimiento. Y si aprendemos a soportarlo, seremos aprobados por Dios. Y si él nos aprueba, podremos estar seguros de nuestra salvación. De eso estamos seguros: Dios cumplirá su promesa, porque él nos ha llenado el corazón con su amor, por medio del Espíritu Santo que nos ha dado.”

Romanos 5:3-5 (TLA)

Dios desea que crezcamos en amor, paciencia, fe, servicio, pureza, conocimiento de Cristo y en todo, pero muchas veces nuestra impaciencia nos hace estancarnos en donde empezamos. Por ejemplo, cuando se presentan ciertas dificultades en nuestro camino, le pedimos paciencia a Dios, con el pensamiento de que Él quitará esa dificultad sin pensar en el verdadero propósito del mismo.

Y es ahí justamente donde comienzan nuestras frustraciones, porque en lugar de ello, notamos que empezamos a ser atacados por circunstancias que lamentablemente nos llevan en el sentido opuesto al que creíamos y terminamos preguntándonos: “¿Qué está haciendo Dios? ¿Me habrá escuchado? Creo que entendió al revés”.

Y no queremos entender que ese tipo de situaciones son parte del proceso, donde Dios trabaja en nuestra impaciencia rompiendo nuestras costumbres y moldes, lo cual siempre producirá dolor, pero el resultado será sorprendente.

Si hoy te hallas en medio del proceso y, por lo difícil que ha sido para ti has intentado suprimirlo de tu vida, quiero animarte a que en lugar de lamentarte y frustrarte, dejes que Dios tome control de todo y que sea Él quien le dé forma a tu vida, porque después de dejar que Dios haga lo suyo en esos procesos, no volverás a ser el mismo. ¿Estás dispuesto a intentarlo?


Por Ruth Mamani



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¿Obedeces a Dios o cedes al pecado?

Tres jóvenes judíos Sadrac, Mesac y Abed-nego se encontraban frente al rey de Babilonia enfrentando una seria acusación, el delito fue no rendir reverencia a la imagen de oro que habían levantado en honor a él.

Cuando el rey los confrontó y además les advirtió sobre el castigo que recibirían si fuera verdad la acusación, ellos respondieron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Daniel 3:17-18

Sin dudar fueron echados al horno, y se acercó el rey para verificar su muerte; sin embargo, cuando lo hizo, se quedó sorprendido al ver que nada les había ocurrido. De inmediato los llamó para que salieran y muy sorprendido dijo: Bendito sea el Dios de ellos, de Sadrac, Mesac y Abed-nego, que envió su ángel y libró a sus siervos que confiaron en él, y que no cumplieron el edicto del rey, y entregaron sus cuerpos antes que servir y adorar a otro dios que su Dios.” Daniel 3:28 (RVR1960)

Lo obediencia siempre nos traerá bendición no sólo personal sino también a los que nos rodean, así como estos jóvenes prefirieron ser quemados a ceder, no sólo hubo recompensa por su determinación sino que su actitud fue de testimonio a un rey incrédulo que llegó a alabar a Dios y mostrar favor ante el pueblo judío.

Por ello cuando nos encontramos en la encrucijada de obedecer a Dios o al mundo debemos elegir a nuestro Señor. No sólo para favorecernos sino porque somos la luz del mundo, la gente ve a Dios a través de nuestras vidas.

Aunque no recibamos nada en el instante, tenemos que estar seguros que es mejor la obediencia que los sacrificios.

 

 

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No tomes atajos

“Quédate quieto en la presencia del Señor,  y espera con paciencia a que él actúe.  No te inquietes.” Salmos 37:7-9 (NTV)

¿Cuantas veces al no recibir la respuesta de Dios, nos desesperamos y buscamos un plan B? Sin embargo, esto que puede parecernos normal, es un error porque en dichos casos, estaríamos dudando de Su fidelidad.

En la Biblia podemos leer que Sara y Abraham, recibieron la promesa de un hijo. Al ver pasar el tiempo, Sara decidió darle una ayuda a Dios y pidió a su esposo que tomara a su sierva, pero eso de ninguna manera era el plan de Dios, por lo cual trajo amargas consecuencias para sus vidas. Pero la misericordia de Dios aún estaba disponible, a pesar de los apuros humanos, por lo que también Ismael tuvo una gran descendencia. Finalmente el hijo de la promesa llegó para Sara y Abraham, en la vida de Isaac, pero su descendencia  hasta el día de hoy se pelea con la de Ismael.

Si hoy estas a punto de perder la paciencia ante una promesa de Dios, ¡cobra ánimo! Porque si el Señor cumplió su promesa a Abraham, también lo hará contigo. Solo espera, quédate quieto, no te desesperes. Espera en los tiempos de Dios porque Él es fiel.

Por Danitza Luna

 

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¿Alguien prueba tu paciencia?

“Sean tolerantes los unos con los otros, y si alguien tiene alguna queja contra otro, perdónense, así como el Señor los ha perdonado a ustedes. Y sobre todo, ámense unos a otros, porque el amor es el mejor lazo de unión. Ustedes fueron llamados a formar un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo. Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones, y sean agradecidos.” Colosenses 3:13-15 (TLA)

¿Te cuesta tolerar a ciertas personas de tu círculo de amigos o familia? Cuán complicado se hace esto en el momento del problema ¿verdad? Porque ser tolerante significa respetar las opiniones y actitudes de los demás aunque no coincidan con las nuestras.

Aunque nos cueste, debemos aprender a ser pacientes con los demás, por más actitudes y palabras ofensivas que puedan salir de sus labios hemos sido llamados a formar un solo cuerpo en Cristo. En vez de ser impulsivo, amargado, resentido o depresivo debes ser paciente, lo cual es parte de un proceso que todo hijo de Dios debe alcanzar. Muchas veces nos tocará negarnos a nosotros mismos para amar a otros. ¿Estarías dispuesto a hacerlo?

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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