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¡No es en vano!

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. 1 corintios 15:58 (RVR)

Nuestro servicio a Dios, sin importar si es grande o pequeño, siempre será recompensado por Él. Pero es importante asegurarnos de servirle con la motivación correcta, es decir, no para quedarnos con la gloria que sólo le pertenece a Él, porque en dicho caso sólo recibiríamos recompensa de personas terrenales y no así de nuestro Padre Celestial. Pero si servimos a Dios con actos de gratitud, entonces recibiremos galardones no sólo celestiales, sino también terrenales. Quizá en ocasiones has sufrido a causa de tu servicio a Dios, si ha sido así, no te desanimes, porque lo que hiciste no es en vano, un día verás el fruto de tu obra en tu propia generación; por ello, es importante examinar en quién está puesta tu motivación.  Ahora te pregunto: ¿Tu servicio glorifica a Dios o te glorifica a ti mismo?

Por Ruth Mamani

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Perseveras?

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” Romanos 5:3-5 (RVR1960)

A pesar de los grandes obstáculos que se le presentaron a Pablo, él continuó con su llamado de compartir el evangelio con judíos y gentiles de todo el mundo, la pregunta es ¿Cuál era su motivación para ser perseverante? Sabemos que no es fácil persistir en el objetivo cuando muchos inconvenientes obstruyen el camino, pero Pablo tenía una  meta bien clara y estaba seguro que Dios lo respaldaría. Él sabía que no podía abandonar, su compromiso era con su Padre, el cual no podía eludir, porque de hacerlo, muchos estarían condenados a una eternidad sin Cristo.

Quizá te cuesta perseverar en tus metas, tal vez muchos obstáculos se han levantado en tu contra, pero hoy te animo a poner toda tu confianza en Dios y enfócate en tu meta; no permitas que ninguna circunstancia te desanime en alcanzar aquello que Dios ha dispuesto para ti.

Por Ruth Mamani

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Qué te motiva?

En el libro de Jeremías encontramos el relato de cómo el reino de Judá se había alejado de Dios cayendo en la idolatría; es por ello que el profeta fue enviado por el Señor para instar a su pueblo al arrepentimiento.

Lamentablemente, el pueblo y sus líderes espirituales no quisieron escuchar el mensaje que Jeremías tenía para entregarles, se negaron a creer que Dios los castigaría. Según ellos, no estaban lejos de Él, sino al contrario, realizaban sacrificios en el templo y acudían al mismo creyendo que estaban siendo obedientes a la instrucción divina; no obstante, en sus corazones el Señor no ocupaba el primer lugar, porque de la misma forma en que ofrecían sacrificios a Dios, rendían culto a otros dioses.

Reflexionando sobre esta actitud, podemos ver que la obediencia es importante, pero carece de valor si es realizada de forma automática, es decir, cuando no hay en el corazón un verdadero deseo de agradar a Dios y de buscarlo con sinceridad, porque se incurre en religiosidad.

“Mas esto les mandé, diciendo: Escuchad mi voz, y seré a vosotros por Dios, y vosotros me seréis por pueblo; y andad en todo camino que os mande, para que os vaya bien.” Jeremías 7: 23 (RVR1960).

El Señor pide que escuchemos Su voz, es decir, que prestemos atención a las instrucciones que ha dejado a través de Su Palabra, pero no debemos hacerlo únicamente por el beneficio que podamos obtener, sino que debe ser una búsqueda sincera.

Recordemos que el Señor escudriña y prueba nuestras mentes y corazones, para darnos la recompensa que merecemos, de acuerdo a lo que encuentre en nosotros.

“Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:10 (RVR1960).

Por Cesia Serna

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Entrega tu 2019 a Dios

Otro año marca nuestra madurez en nuestra relación con Dios. Con cada año que pasa, debemos aprender más de la Biblia y seguir la voz de Dios. Como todo lo demás, eso toma tiempo, consistencia, y motivación para continuar creciendo. Este año debemos empezarlo en total rendición a Dios, entregándole a Dios nuestros preocupaciones, nuestras tristezas, y nuestras dudas.

Puedes hacer esto comenzando por las preocupaciones. La Biblia habla de este tema varias veces. La preocupación nos trae muchas pensamientos que no siempre son ciertos y pueden ser desastrosos a nuestros patrones de pensamiento. Eso es algo con lo que yo personalmente lucho.

Una vez me enfrenté a una situación en la que un amigo cercano no respondió a mis llamadas durante varios días, y pensé que había hecho algo mal y estaba molesto conmigo, así que le envié un mensaje de texto para resolverlo. Hice lo correcto al intentar a comunicarme con él y preguntarle si hubo un problema entre nosotros, pero mi defecto estuvo en mi preocupación después de enviar el mensaje de texto. Resultó que el teléfono de esa persona estaba siendo reparado y perdió todos sus contactos. Pasé todos esos días preocupándome y molesta conmigo misma por nada. 

No asumes ni intentes predecir lo que ocurrirá. Pregúntale a Dios qué sería mejor, hazlo, pídele a Dios que te dé paz y déjalo ir.

El segundo paso es cambiar tus penas por alegría. Es fácil sentir tristeza y contar todas las cosas que no nos gustan, pero trata de contar tus bendiciones. Haz esto ahora mismo. Piensa en todas las cosas básicas que tienes en tu vida que otros desearían tener: Dios, una familia, un hogar, amigos, una educación, duchas con agua caliente y comida. Ahora piensa en las bendiciones más complejas, como cuando Dios te sacó de un valle muy profundo. Dios continúa apoyándote y eres más bendecido de lo que piensas. Cuenta lo que tienes, no lo que te falta tener. Dios proveerá tus necesidades. Él tiene tu futuro planeado y tiene un gran plan que no comprenderás. Dios es ese que decidió formarte. Tenía planes para ti desde el principio. Recuerda eso siempre que tengas dudas. Dios te ama, no hay duda al respecto y Él, el Creador del complejo cuerpo y cerebro humano, no te olvida.

Déjalo ir y deja que Dios sea el que maneje tu vida a partir de este año.

«Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas. » (Mateo 6:34 NVI)

«La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo. No se angustien ni se acobarden. » (Juan 14:27 NVI)

«Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.» (Mateo 28-30 NVI)

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuáles son tus sueños?

Es vital que una persona esté expectante de alcanzar metas, de lo contrario sería alguien que vive sin motivación, ni deseos de superarse.

Desde que uno es niño sueña con ser como su padre o alguien de su admiración como un cantante, doctor, un rescatista, etc. Cuando crecemos la visión cambia porque ponemos los pies en la realidad, pero generalmente deseamos crecer en las diferentes áreas de nuestra vida, ser personas que se destaquen del resto.

Soñar  no es un aspecto negativo, aunque estos deseos sean casi imposibles de alcanzar; el problema está cuando dejamos de imaginar. Cuando pasa el tiempo nos damos cuenta que el camino no es tan sencillo por lo que muchos pierden las esperanzas, entonces se resignan a la realidad que llevan hasta su muerte, sin esperar algo mejor para sus vidas.

Y dijeron el uno al otro: He aquí viene el soñador.” Génesis 37:19 (RVR 1960)

José era conocido como “el soñador” ¿Cómo te conocen a ti? Él sabía que tenía un propósito. Cuando seguimos a Jesús conocemos los planes que tiene para nuestra vida, renueva nuestras fuerzas y nos impulsa a alcanzar nuestras metas ¿Eres alguien que sueña o se conforma?

En la actualidad muchos han dejado de soñar por los conflictos que están enfrentando o la forma en la que se encuentra el mundo. Pocos son los que tienen motivación para pelear pero en esta ocasión quiero darte una luz de esperanza:

Aunque la higuera no florezca, Ni en las vides haya frutos, Aunque falte el producto del olivo, Y los labrados no den mantenimiento, Y las ovejas sean quitadas de la majada, Y no haya vacas en los corrales; Con todo, yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación
.” Habacuc 3:17-18 (RVR 1960)

Aunque parezca que tu esfuerzo es en vano, que no valoren tu trabajo o no veas lo que tanto anhelas en este momento, no te rindas, no dejes de confiar en Dios. Recuerda a José, él fue vendido por su propia familia, acusado injustamente fue llevado a la cárcel y aun así no perdió la fe. Después de lo que enfrentó llegó la bendición a su vida y vio sus sueños realizarse, convirtiéndose en el gobernador de Egipto.

Si te has conformado con la vida que llevas, te animo a abrir tus ojos. Nunca dejes de alcanzar metas no importa la edad que tengas, y puedes empezar cambiando el ambiente que te rodea siendo el mejor cristiano, esposo, amigo y otros. Porque solamente de esta manera darás pasos hacia adelante.

 

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¿El Rey o el reino?

El dinero y la fama motivan a la gente a cometer grandes locuras. Hoy en día podemos ver cómo la codicia toma lugar en la vida de muchos que, por tener seguridad financiera mienten, roban y hasta son capaces de sacrificar su propia reputación ¿Conoces a alguien con esas características?

Es posible que muchas de las jóvenes participantes  del concurso de belleza más importante de la época antigua hayan sido motivadas por la posición que ellas ocuparían en el reino, por las comodidades que gozarían y por el lugar donde vivirían, el cual se podría comparar con un palacio sacado de un cuento de hadas. La Biblia describe de una forma detallada los jardines que rodeaban el palacio.

“En el tercer año de su reinado, Asuero organizó una gran fiesta para todos los funcionarios y líderes del país. También invitó a los jefes de los ejércitos de Persia y Media, y a las autoridades y gobernadores de las provincias. Durante seis meses el rey les estuvo mostrando las riquezas que poseía y les hizo ver cuán grande y poderoso era su reino. Después ordenó que se preparara otra fiesta para todos los que vivían en Susa, desde el más importante hasta el menos importante. La fiesta se realizó en los jardines del palacio y duró siete días. Entre las columnas de mármol se colgaron cortinas de hilo blanco y azul, sujetadas con cuerdas de color púrpura y argollas de plata. Pusieron muebles de oro y plata, y un piso de mármol blanco y negro, con incrustaciones de piedras preciosas. Se sirvió una gran cantidad de vino, pues el rey era muy generoso. Las copas en las que se sirvió el vino eran de oro, y cada una con un diseño original.  Sin embargo, el rey ordenó a los sirvientes que no obligaran a nadie a beber, sino que cada persona bebiera lo que quisiera.” Ester 1:3-8 (TLA).

Al ser todos invitados al gran Banquete del rey tuvieron la oportunidad de contemplar el palacio. Pero el objetivo de Ester no se relacionaba con la comodidad, con la abundancia y mucho menos con el poder, ella estaba ahí con una gran misión.

¿Cuál es tu motivación cuando buscas a Dios? ¿Lo haces para darle gloria o sólo por interés? ¿Buscas al Rey de reyes porque lo amas o sólo lo haces por sus bendiciones?

¿Qué estás buscando? ¿Al Rey o su reino?

Dios quiere usar tu vida y llenarte de bendiciones, pero tienes que acudir a Él  desinteresadamente y con humildad para poder escucharlo. Si necesitas tomarte un tiempo  para conocerlo, hazlo y verás que su presencia en tu vida saciará todas tus necesidades.

“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo? «Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” Jeremías 17:9-10  (NVI)

Por Ruth Mamani

 

 

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Dios: el mejor motivador para tu futuro

Hebreos 10:3 (NVI): “Ustedes necesitan perseverar para que, después de haber cumplido la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido.”

He notado que la motivación es algo que muchos carecen, empezando por mí. Si una persona tiene motivación, puede lograr hacer muchísimas cosas. Un buen ejemplo es cuando uno empieza a hacer ejercicio. El primer día, esa persona tiene una gran motivación a empujarse al extremo, pero con el paso del tiempo los pensamientos se convierten en excusas como: “hoy no tengo tiempo para hacerlo”, “todavía me siento adolorido por los ejercicios que hice ayer,” y “no importa, voy a tener tiempo para hacerlo en el futuro.” Son en esos momentos donde lo que primero era una afición se convierte en un tropiezo. Nos aburrimos y nos cansamos de hacerlo, así que eventualmente cesamos de continuar con esa actividad y encontramos otra que nos interesa. Este ciclo sin fin nos trae a sentimientos de perdición porque no tenemos un motivador constante. Yo lo he buscado y lo encontré en Dios. ¡Él nos da una vida con un propósito garantizado para motivarnos a seguir hacia adelante! Él tiene un plan para cada uno de nosotros, como se encuentra en Jeremías 29:11, y cada plan es tan maravilloso que no lo podemos comprender. Entonces, si sientes que no tienes ganas de hacer algo, no eres el único. Yo me siento así también muy a menudo porque me canso de todas las responsabilidades que tengo en mi vida, pero yo hablo con Dios cada vez que me siento así. Él me recuerda que, si estoy viva, mi misión aquí todavía no se ha completado. Lo mismo se aplica a ti. La carrera todavía no se ha terminado. Por lo tanto, búscalo a Él y sentirás que quieres hacerlo, sin parar. Si no estás seguro de lo que Dios tiene preparado para tu futuro, no te descuides. Yo todavía no estoy 100% segura si lo que yo quiero hacer es parte del plan que Dios me ha mandado. Pero poco a poco lo vamos a descubrir, solo tenemos que ser pacientes. Otra cosa que tenemos que saber es que ningún plan va a ser más importante que otro. Dios no va a notar la posición que vas a tener en tu futuro trabajo o estatus social. Dios estará mirando al corazón y lo que vayas a hacer en esta vida para honrarlo a él. Dios escogió a personas que se presentaron con corazones humildes. David,  un pastor que protegió a sus ovejas de los lobos salvajes, todavía es conocido como el hombre que persiguió el corazón de Dios. Jesús, quien era un carpintero, nos salvó a todos cuando se sacrificó en la cruz. Cada personaje que se encuentra en la Biblia tenía un trabajo diferente y cada uno era igualmente importante. La motivación de ellos no fue ser conocidos en el mundo, su motivación fue completar lo que Dios les mandó a hacer. Y si crees que eso no es algo para darte un motivo, acuérdate que esas personas caminaron esta tierra hace más de 2000 años y todavía son reconocidas por lo que hicieron para Dios y lo que hicieron con el plan que él tuvo para ellos. Lo demás es una adición.

 

 

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¿Sabías que la envidia mata?

Todos somos culpables de haber envidiado a alguien, por lo menos una vez en nuestras vidas. Cuando vemos a nuestro alrededor que otros tienen más que nosotros, o cuando revisamos las redes sociales y observamos que los demás tienen aparentemente una mejor vida; sentimos envidia, la cual mata ciertas áreas de nuestra existencia. Éstas son algunas de las cosas que se destruyen por causa de la envidia y los celos:

Mata tu madurez:

Sin importar cuánto te esfuerces en madurar cada día, si envidias a alguien, estás dando un paso hacia atrás. Los celos hacen que uno actúe de acuerdo a impulsos del momento, y no de acuerdo a un pensamiento lógico y racional. 1 Corintios 3:3 (NVI) dice “…Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos?” Por lo tanto, no puede existir madurez donde hay envidia.

Mata tu motivación:

Cuando haces algo sólo para superar a alguien, estás cometiendo un grave error. Tal vez puedes lograr tu meta y hacerlo mejor que los demás, pero tu motivación se desvanecerá y pronto te caerás en el conformismo y la amargura. Recuerda lo que dice Filipenses 2:3-4 (NTV): No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes. No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás.” 

Mata tu bienestar físico:

Lamentar lo que no tienes y envidiar lo que otros sí poseen puede ser dañino para la salud. Quejarte y estar celoso de otros te lleva a la frustración, depresión y enojo. Estos sentimientos negativos tienen un gran poder sobre tu cuerpo físico y hasta podrían causarte enfermedades. Es por eso que en Proverbios 14:30 (NVI) dice: “El corazón tranquilo da vida al cuerpo, pero la envidia corroe los huesos.” 

Mata tu relación con los demás:

La Biblia nos insta a amar a los demás y no a envidiarlos. Si alguien tiene más éxito que tú, debes sentirte feliz por esa persona y celebrar sus triunfos. Cuando dejas que la envidia tome control de tu vida, todas tus relaciones personales se verán afectadas y al final podría causar daños irreversibles. Ten presente y practica lo que dice Gálatas 5:14-15 (NVI): En efecto, toda la ley se resume en un solo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». Pero, si siguen mordiéndose y devorándose, tengan cuidado, no sea que acaben por destruirse unos a otros.”

Mata tu comunión con Dios:

La envidia da lugar a la maldad. De hecho, en la Biblia dice que tiene un origen terrenal, humano y demoníaco. Santiago 3:14-16 (NTV) dice: “Pero si tienen envidias amargas y ambiciones egoístas en el corazón, no encubran la verdad con jactancias y mentiras. Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.” Dios no puede habitar donde hay maldad, por lo tanto, no está con aquel que envidia.

Además, Santiago 4:11-12 (NVI) dice: Hermanos, no hablen mal unos de otros. Si alguien habla mal de su hermano, o lo juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y, si juzgas la ley, ya no eres cumplidor de la ley, sino su juez. No hay más que un solo legislador y juez, aquel que puede salvar y destruir. Tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo?” Esto quiere decir que cuando envidiamos, nos ponemos celosos y hablamos mal de alguien, estamos usurpando el lugar de Dios como juez. Criticar a alguien no nos hace mejores personas ni más santos ante Dios; en cambio, nos hace caer en falta.

Porque causa maldad y porque nos hace pecar ante Dios, la envidia arruina nuestra relación con Él. Por lo cual, debemos estar atentos y cuidar nuestras acciones y pensamientos. En todo momento debemos encomendar a nuestro Señor que sea Él quien tome el control de nuestra vida, y no nosotros.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 preguntas que debes hacerte todos los días

Los niños tienen la habilidad de maravillarse de todo. Cuando son pequeños, todo es nuevo y fascinante para ellos. Sin embargo, cuando comienzan a crecer, se acostumbran a lo que se encuentra a su alrededor y ya no se asombran con facilidad. Si antes les parecía extraordinario la manera en que funcionan las cosas, una vez que aprenden cómo se realiza, ya no tienen más admiración por ellas.

De adultos, estamos tan acostumbrados a despertar y seguir viviendo, que olvidamos que el simple hecho de abrir los ojos cada mañana es un milagro. Al entender esto, debemos aprender a ser más considerados y agradecidos con cada nuevo día. De esta manera, podremos vivir de manera diferente y productiva. Estas son algunas preguntas que ayudan a reflexionar sobre la vida y a darse cuenta de lo que realmente importa:

  1. ¿Qué aprendí de ayer?
  2. ¿Qué puedo cambiar hoy?
  3. ¿En qué pienso invertir mi tiempo libre?
  4. ¿Cómo puedo mejorar mis relaciones interpersonales?
  5. ¿Las decisiones de hoy tendrán repercusión a largo plazo?
  6. ¿Estoy orgulloso de los planes que tengo para hoy?
  7. ¿Tengo algún problema con alguien que deba solucionar?
  8. ¿Qué puedo hacer para ayudar a otros?
  9. ¿De qué manera quiero recordar este día?
  10. ¿Qué mal hábito debo cambiar hoy?

Tampoco debemos dejar de lado la oración, el ejercicio y la lectura de la Biblia. Ésos son los tres ingredientes para comenzar el día de la mejor manera posible.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¡Guardar secretos es dañino para ti!

Cada persona tiene secretos que no quiere que los demás sepan. Éstos pueden ser desde pequeñas acciones que no afectan a nadie, hasta problemas legales y morales. Por tal motivo, no es sorprendente que la mayoría prefiera guardar sus secretos y no compartirlos con nadie. Sin embargo, un estudio demostró que guardar un secreto propio es dañino para la salud.

Un artículo publicado en Journal of Personality and Social Psychology afirma que guardar secretos causa estrés. Esto no se debe a la presión por no divulgar la información, sino porque las personas no dejan de pensar en ella. La tensión que esto causa puede llegar hasta convertirse en depresión.

Los investigadores realizaron un total de diez estudios a personas de 33 años en promedio; de los cuales identificaron 38 tipos diferentes de secretos. Los resultados revelaron que las personas piensan en su secreto tres veces más de lo que se preocupan por esconderlo. Esta acción generó mala salud y la disminución del bienestar. Además, guardar un secreto hacía que las personas perdieran su autenticidad y se sintieran inconformes con sus vidas.

Que los secretos escondidos tengan malas consecuencias, no significa que uno debe cargar con ese problema para siempre. Cada persona tiene la opción de buscar ayuda en un familiar, amigo, consejero, etc; no obstante, todos ellos son seres humanos y en algún punto pueden fallar. Por lo tanto, es mejor acudir al único ser que jamás traiciona y es fiel con quienes le aman: Dios. Mateo 11:28 (TLA) dice: “Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar.” Jesús está dispuesto a perdonar tus pecados y hacerte libre de tus cargas. Aún es tiempo de aceptar su oferta y vivir sin ataduras.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuándo el estrés es bueno para ti?

Estamos acostumbrados a percibir al estrés como algo malo; no obstante, no todo ello es negativo. Estudios recientes han clasificado al estrés en dos categorías: distrés y eustrés. El primero genera consecuencias perjudiciales tanto para la mente como para la salud. Por otra parte, el eustrés impulsa a una persona a ser más productivo y genera una sensación de placer y satisfacción. Para identificar correctamente cuándo el estrés es de beneficio para nosotros, debemos tener en cuenta lo siguiente:

1. Cuando incrementa la productividad:

Hay momentos en los que el eustrés es un impulso para hacer bien o culminar una tarea encomendada. A menudo, el eustrés puede solucionar y/o ayudar a la falta de concentración o motivación.

2. Cuando sirve de impulso:

El distrés desmoraliza y lleva al pesimismo, pero cuando hay eustrés, uno se siente más motivado a hacer las cosas de manera más rápida y con mayor impulso.

3. Cuando sirve de motivador para otros:

Algunas personas tienen reacciones negativas cuando están bajo presión; sin embargo, cuando uno convierte el estrés en su amigo, éste sirve de ayuda para liderar y motivar a los que están alrededor.

4. Cuando fomenta el pensamiento crítico:

Hay tareas específicas que pueden ser tomadas a la ligera cuando se hace sin presión. No obstante, el eustrés ayuda a ser más detallistas y minuciosos con la labor que se realiza.

5. Cuando ayuda a la concentración:

El eustrés funciona como un método de concentración para las personas que se distraen fácilmente y no pueden fijar su atención en una tarea en específico.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

7 prácticas para ser mentalmente fuerte

Cada día debemos tomar decisiones y, aunque algunas tienen más repercusión que otras, nuestro futuro depende de ellas. Hay situaciones en las que es bueno escuchar a nuestro corazón y dejar que él nos guíe; sin embargo, hay otras en las que es mejor no dejarnos llevar fácilmente por los sentimientos y decidir con la cabeza. A los que hacen esto se les denomina mentalmente fuertes.

Estas personas piensan bien antes de tomar una decisión y siempre tienen en cuenta a Dios. Ellos reconocen que si dejan sus preocupaciones, problemas y planes ante Él, todo trabajará para bien. Asimismo, ellos ponen en práctica algunas buenas costumbres de las cuales todos podemos aprender:

1. No tenerle miedo a los desafíos:

Es natural tenerle miedo a lo desconocido, a fallar, a no hacer un buen trabajo, etc. A veces podemos ser muy perfeccionistas, demasiado críticos con nosotros mismos, o tenemos la mala costumbre de poner altas expectativas y compararnos con otros. Todos estos malos pensamientos impiden que uno se atreva a aceptar nuevos desafíos y retos. Las personas mentalmente fuertes saben que, si bien es cierto que existe una probabilidad de fracasar, si no se arriesgan, nunca podrán aprender ni a superarse.

2. Aceptar los cambios:

La monotonía es cómoda y segura, pero también es una trampa. Cuando uno se encierra en algo y se resiste a los cambios le está dando la espalda a nuevas posibilidades. Los cambios nunca son fáciles, pero tienen una gran recompensa en el proceso y en el resultado. Si un cambio es arduo de llevar, lo mejor es trabajar en equipo y juntarse con alguien que sea de apoyo. Otra manera efectiva es orar constantemente para que Dios provea la sabiduría y paciencia necesarias.

3. Buscar oportunidades:

A veces, las oportunidades llegan a nosotros; a veces, hay que salir a buscarlas. Las personas mentalmente fuertes saben que la persistencia es la clave del éxito. Si una situación no sale como esperaban, ellos continúan en la búsqueda de nuevas posibilidades y no se rinden hasta encontrarlas. Ellos conocen de primera mano que si fallan una y otra vez, no quiere decir que sean fracasados, sino que no han intentado lo suficiente.

4. Tener una mente positiva:

Las personas que se dejan guiar por sus emociones se predisponen ante una situación sin haberlo intentado. Esta mala actitud les impide ver el lado positivo de la vida y paraliza su progreso. Es importante entender que toda circunstancia tiene un lado positivo y, que si uno se concentra en ella, es mucho más sencillo tener un comportamiento más asequible y eficiente.

5. Saber manejar la crítica:

Alguien dijo una vez que las críticas duelen como una lluvia de ladrillos. Recibir un golpe así deja heridas y marcas; sin embargo, si se sabe aprovecharlos, con ellos se podría construir una casa. No toda la crítica suele ser cierta, pero en todo momento se puede aprender de ella. En lugar de tomar los comentarios negativos como un desaliento, se debe verlos como un incentivo para mejorar y salir adelante.

6. Aprender de los errores:

Muchos inventores a lo largo de la historia tuvieron que hacer muchas prácticas de prueba y error. Si ellos se hubieran rendido al primer intento, jamás habríamos podido disfrutar de las cosas que tenemos hoy en día. De igual forma, las personas mentalmente fuertes ven a sus errores como un intento más, pero no como el resultado final. Ellos hacen que sus fallas los guíen a buscar la excelencia en todo.

7. Depositar la confianza en Dios:

Gran parte de ser mentalmente fuerte es reconocer que eres débil (2 Corintios 12:9). Como seres humanos tenemos diversas capacidades y talentos, pero el dueño y creador de la sabiduría es Dios. De nada vale tener las mejores intenciones al momento de tomar una decisión; si no está en los planes de Dios, es seguro que tendrá malas consecuencias. Poner a Dios primero y a lo demás después, es la mejor práctica para tener una vida con propósito y ser una persona de bien.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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