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Tiempo de lectura: 2 minutos

Es fácil mantener el gozo cuando todo nos va bien, pero no cuando atravesamos momentos difíciles. Cuando estamos en dificultades, a menudo nos parece complejo disfrutar de las cosas buenas de la vida y creemos que nuestro dolor nunca terminará.

En 1 Tesalonicenses 5:16-18 leemos que debemos estar siempre gozosos, lo cual no es fácil de lograr cuando tenemos problemas; pero hay prácticas que podemos hacer para mantener la tranquilidad y paz de Dios aún cuando nada parece salir bien.

Mantener el gozo durante momentos difíciles

Lee y memoriza la Biblia

En la Biblia hay historias de personas que pasaron por problemas no muy distintos a los nuestros. Al leerlos podemos sentirnos identificados y aprender de cómo ellos confiaron en Dios. Asimismo, estas historias nos muestran que nuestra reacción ante los conflictos dice mucho de nuestra relación con Dios, y que oros están viendo nuestro comportamiento —para bien o mal—.

Además, al leer la Palabra de Dios, estudiarla y memorizarla podemos tener la seguridad de que nuestro Padre cumple Sus promesas y que Él jamás nos dejará. Hay muchos versículos bíblicos que nos inspiran a mantenernos firmes y no dejar que los temblores de la vía nos muevan de nuestro fundamento que es Dios.

Haz una lista de tus bendiciones

Cuando estamos pasando por momentos difíciles solemos ser pesimistas y decir: «Siempre estoy sufriendo», «Nunca puedo ser feliz», «Todos me abandonan» o frases por el estilo. Estas expresiones no son ciertas; pero solemos decirlas cuando estamos en aflicción.

Para contrarrestar esta situación debemos hacer una lista de bendiciones que recibimos. Podemos comenzar enumerando la vida, el aire que respiramos, etc. Son cosas que tenemos a diario y muchas veces no valoramos, pero son un regalo de Dios, y debemos estar agradecidos.

Ora en todo momento

Otra manera de mantener el gozo durante los momentos difíciles es orando. Solo Jesús puede darnos una paz que no se compara a ninguna otra; y no podemos recibirla a menos que la pidamos.

Aún cuando sientas que estás sin fuerzas para orar, separa un tiempo y, si es posible, ve a un lugar en donde puedas orar en soledad y puedas expresar todo lo que sientes. Hablar con Dios te ayudará a mantener la esperanza y a ferrarte de Su mano.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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