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Tiempo de lectura: 2 minutos

¿No es maravilloso saber que Dios está a la mano? Podemos llamarlo a cualquier hora, en cualquier lugar, conversar con Él sin siquiera hablar porque sucede que hasta nuestros pensamientos los puede escuchar. Eso es maravilloso, asombroso y una ventaja que no tiene precio.

Siempre está con nosotros

Muchas veces la dificultad, los problemas nos ciegan y no vemos la mano de Dios, pero la verdad es que Dios siempre está con nosotros. Podemos llegar a sentir que Dios está distante o que ignora la situación por la que estamos pasando, pero puedes estar seguro de que está aunque no lo veas o lo sientas.

Dios nos ama y siempre nos acompaña. Dios nos ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará y  debemos aferrarnos a Sus promesas, ya que sabemos que siempre las ha cumplido. Hoy te traemos tres de muchas porciones de Escritura donde están Sus promesas.

¡Así que sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni sientas pánico frente a ellos, porque el Señor tu Dios, él mismo irá delante de ti. No te fallará ni te abandonará.

Deuteronomio 31:6 (NTV)

Enseñen a los nuevos discípulos a obedecer todos los mandatos que les he dado. Y tengan por seguro esto: que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos.

Mateo 28:20 (NTV)

Mi mandato es: “¡Sé fuerte y valiente! No tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios está contigo dondequiera que vayas”

Josué 1:9 (NTV)

El velo fue roto dando acceso directo

No dejemos pasar el conocimiento que tenemos del sacrificio de Jesús por nosotros. Recordemos siempre que el amor de Dios por nosotros es tan inmenso que muchos no lo entendemos y que cuando Jesús vino para ser el pago por nuestros pecados, al momento de morir se rompió el velo.

Esa rotura del velo del santuario significó que no necesitamos audiencia para hablar con Dios. No necesitamos de ningún ritual para hablar con Él. Es un privilegio magnífico que a cualquier hora y en cualquier lugar tengamos acceso a Dios.

Entonces Jesús volvió a gritar y entregó su espíritu. En ese momento, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. 

Mateo 27:50-51 (NTV)

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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