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No te guíes por la vista

Se cuenta que un piloto de una importante línea aérea de los Estados Unidos fue enviado otra vez a la escuela de pilotos para que “refrescara su memoria” sobre cómo acercarse a un aeropuerto y aterrizar. Además de que temporalmente le retiraron su clasificación de capitán.

Aunque tenía doce años de experiencia como piloto comercial, había ignorado las ayudas de navegación que tienen los aviones a bordo a la hora de aterrizar. En su lugar se había dejado guiar por la vista, por lo que se equivocó y en vez de aterrizar donde debía, lo hizo en un pequeño aeropuerto a cincuenta kilómetros de distancia.

La gente del pueblo aplaudió y lo tuvo como un héroe por haber logrado que aquel gigantesco avión pudiera aterrizar en una pista corta y estrecha destinada a avionetas. Dieron su nombre a una calle y los jóvenes llevaban su fotografía en las camisetas. Sin embargo, la compañía aérea pensó de otra manera y castigó apropiadamente al piloto por desobedecer las normas de navegación y poner en peligro a los viajeros y al avión.

Y pese a que los 300 habitantes del pueblo firmaron y enviaron una petición de perdón alegando que un error lo tiene cualquiera. La compañía aérea no tuvo en cuenta esta solicitud.

Existen muchas ocasiones en las que guiados por nuestros conocimientos, vista o percepción, hacemos las cosas sin tener en cuenta las leyes divinas, solamente basados en nuestra opinión y experiencia. Es justamente ahí donde surgen los mayores problemas porque decidimos poner de lado el manual que Dios nos ha dejado, sus normas, y hacemos las cosas a nuestra manera.

Puede ser que ese piloto haya logrado aterrizar bien, y puede suceder que pese a hacer las cosas a nuestra manera no veamos las consecuencias o el lado malo, pero lo cierto es que no terminaremos bien si no seguimos las reglas divinas.

“Cumple los requisitos del Señor tu Dios y sigue todos sus caminos. Obedece los decretos, los mandatos, las ordenanzas y las leyes que están escritos en la ley de Moisés, para que tengas éxito en todo lo que hagas y dondequiera que vayas” 1 Reyes 2:3 (NTV)

Aunque no entiendas muchas cosas de los mandamientos de Dios, síguelos, es la única forma en la que podremos ver cumplidos los planes de bien que nuestro Padre tiene para nuestras vidas.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

De gatos y edades

Más viejo pero bien, sereno, apaciguado, hasta contento, ahora que entendió que no todo es ser feliz…

(De visita en hoy, poema del libro Rojo de Pablo Alaguibe)

Alguna vez deben haber visto un gatito pequeño. Están siempre atentos a todos los movimientos a su alrededor. Juegan continuamente y todo los sorprende: una hebra de hilo, una pelotita, una mariposa, la punta de mi pie que se mueve a propósito.

También habrán visto un gato viejo. Duerme largas horas en algún  almohadón o cerca de la estufa en invierno. Se toman todo el tiempo para lamerse prolijamente o cruzar con gran parsimonia la sala hasta el patio.

Cuando uno es joven todo quiere hacer, todo quiere alcanzar, a todas partes quiere ir; todo es motivo de curiosidad, es novedoso. Pareciera que la energía es infinita.

Hoy, pasado hace rato el umbral de los sesenta, me cuesta lo que antes era ágil y automático: recoger un calcetín, salir de un auto muy bajo, ponerme vertical en la mañana.

Pablo Alaguibe ha descrito con maestría esta condición en apenas diecisiete palabras y ellas me alcanzan certeramente en este fragmento de su poema “De visita en hoy”.

Más viejo pero bien: De algún modo, no sé por qué, me siento bien. Adentro, aclaro; fuera no es tan así. Tal vez, a causa del acicate de las palabras de una amiga lejana, deba corregir eso de la victoria final sobre el miedo, la culpa y la vergüenza. Lo que quería dar a entender es que hoy esos sentimientos me importan harto poco, por más que se presenten a la hora de la siesta o a las tres de la mañana.

Sereno, apaciguado, hasta contento: Aunque hay cosas superficiales que me incomodan mucho, en las cuestiones de fondo ya no tengo apuro. Se me ha apaciguado la esperanza, ese sentimiento que altera e impacienta. Lo que sí me sigue alterando el pulso es decir lo que pienso en algunas asambleas de comunicadores.

Ahora que entendió que no todo es ser feliz: Esta es quizá la frase que más me conmueve. La felicidad es una obsesión que le impide a la gente ubicarse en el lugar y el tiempo que le toca.

Hoy sólo se trata de aprender, de saber, de quitar lo que no sirve, de aceptar lo inaceptable. Buscar, encontrar a veces. Hay días que no alegran nada.

Otros días, inesperadamente, sale el sol.

Ayúdenme…

Sé que ya me he referido a este asunto varias veces aquí. Y debería sentirme satisfecho por haber tenido la oportunidad de expresar mis pensamientos al respecto.

Pero me sigue asombrando la extraordinaria cantidad de contenidos en el medio cristiano que están orientados a “ayudar” a los creyentes a resolver problemas fundamentales: temor, inseguridad, depresión, problemas con los hijos, con los cónyuges, con ciertas adicciones, problemas financieros, sólo por nombrar los más característicos.

Semejante ocupación por parte de los expertos para orientar a la atribulada audiencia ha teñido considerablemente el mensaje evangelístico. Hoy se predica un evangelio basado en la administración de los conflictos humanos: Cristo la solución a tus angustias y necesidades. Dios ya no ocupa el centro del mensaje sino tu problema.

Considerar los problemas propios como algo central en la relación con Dios y con el evangelio dista mucho de lo que Jesús dijo al referirse a sus verdaderos discípulos:

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará. (Lucas 9:23-24).

El evangelio es la buena noticia: Dios ama al mundo. Pero amar al mundo significa sacar los ojos de uno mismo y ponerlos en las otras personas.

Todos lo que quieran vivir de acuerdo a la verdad y a la justicia van a sufrir persecución y malestares. Estamos en un mundo donde predomina el egoísmo y la maldad. El bien no es popular. Puede costarle la vida a las personas.

Si uno mira a la Biblia con cierta dedicación – cosa que la mayoría de los creyentes NO hace – hallaría que seguir a Dios y a su palabra, en casi la totalidad de los casos, importa sufrimiento y contrariedad. De modo que si uno espera que el evangelio sea una gira de felicidad anda bastante perdido.

Ser cristiano por un evangelio que solucione problemas, sane, alivie, refresque, resuelva y consuele viene a ser lo mismo que seguir todas las ofertas del mercado de autoayuda: religiones, rituales, ejercicios, procedimientos mentales, medicinas, ungüentos, pociones y letanías.

El amor y la verdad producen efectos positivos y estables. Pero el objeto de todo eso es ofrecer más efectivamente la vida para el bienestar de los demás.

Reír mientras lloras

En el jardín de las Tullerías en París se halla la estatua de una mujer, probablemente una bailarina, cuya cara cubierta con una máscara, vista de frente y a una cierta distancia, deja ver una sonrisa, pero a medida que uno se aproxima y la mira más de cerca, principalmente de un lado, se descubre en las facciones hábilmente trazadas por el artista, una grande angustia como originada por algún dolor escondido.

La mujer representada en la estatua quería, sin duda, dada su profesión, mostrar al público una cara sonriente, pero en realidad, está consumida por un profundo dolor.

Lamentablemente esa estatua es una representación de cientos de personas, que intentan mostrar una vida de éxito y  felicidad a los demás, usando sus redes sociales o simplemente fingiendo una sonrisa.

Proverbios 14:13 dice: La risa puede ocultar un corazón afligido, pero cuando la risa termina, el dolor permanece. (NTV)

Podemos llenar nuestras vidas de muchas actividades, comprar muchas cosas, vivir rodeados de personas, pero lo cierto es que el ser humano nunca será feliz si no busca a Dios, si se mantiene alejado de Él.

Es verdad que el ser cristiano no significa que no habrá problemas, es más, muchas veces atravesamos más pruebas en el proceso de convertirnos en aquello que  Dios quiere hacer con nuestras vidas. Sin embargo, la diferencia radica en que sin importar lo que estemos atravesando, podemos confiar en que nuestro Padre no nos abandona nunca y que Él está en control y su paz que sobrepasa todo entendimiento nos llena.

El apóstol Pablo dice en 2 Corintios 4:8 y 9: Estamos acosados por problemas, pero no estamos vencidos. Enfrentamos grandes dificultades, pero no nos desesperamos. Nos persiguen, pero Dios no nos abandona nunca. Nos derriban, pero no nos pueden destruir. (NTV)

Los problemas no deben robarnos el gozo del Señor, sino que son instrumentos para acercarnos más a Él y confiar plenamente en Su voluntad.

Que tu corazón y tu rostro reflejen exactamente lo mismo, no uses máscaras para mostrar a los demás algo que no existe. Si estás atribulado lleva tus problemas ante Dios y entrégaselos, no permitas que llenen de amargura tu corazón.

¡Dios puede transformar el llanto en risa! No te des por vencido y confía en Él.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Conflictos matrimoniales?

“Con sabiduría se construye la casa; con inteligencia se echan los cimientos.” Proverbios 24:3 (NVI).

En el matrimonio pudiera haber conflictos de diferente índole. Algunos de ellos son complejos, los cuales requieren mayor tiempo y dedicación para solucionarlos. Ante la aparición de los conflictos, algunos toman decisiones equivocadas, buscando ayuda o consejo de cualquier persona y no recurriendo a Dios, el creador del matrimonio. Dios, desde el inicio de la creación estableció la unión entre el hombre y la mujer; por lo cual en la Biblia podemos encontrar principios que nos ayudan a mantener una relación de respeto y felicidad. La clave para que esta  unión pueda permanecer, es tener como fundamento a Cristo.  Por lo tanto, te animo a que Dios sea el cimiento de tu matrimonio estudiando el manual de instrucciones que Él nos dejó en su Palabra, de tal manera podrás disfrutar del matrimonio en plenitud.

Por Neyda Cruz

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El fundamento de la fe

Se suele escuchar y se repite en los medios cristianos que la base de nuestra fe es la resurrección de Cristo. Por cierto es una noble declaración pero si uno la examina más profundamente revela algunas cosas que conviene mencionar.

No es raro que se confunda ser con hacer. O personas con acciones. Es pertinente precisar esto porque de otro modo uno puede estar repitiendo ideas que ha aprendido sin cotejarlas con la verdad.

La resurrección de Cristo es una acción, un hecho sin duda portentoso con consecuencias inmensas que, según mi parecer, van mucho más allá de etiquetar al creyente para el cielo. Pero sigue siendo un hecho. En este caso, un hecho realizado por Dios.

La fe en la resurrección es importante como anota Pablo. Pero lo fundamental es el autor de esa resurrección. Así que la pregunta que corresponde hacer es: ¿No es el autor del hecho más grande o significativo que la acción que ha realizado? A eso me refiero cuando digo que no se debe confundir ser con hacer. Dios, su Ser, es el centro de todo.

He estado litigando – para usar un término no muy real pero que suena simpático – con alguna gente cristiana sobre su tendencia a predicar a Dios como solucionador  de problemas, como resolvedor de dramas, como analgésico cósmico para los dolores de la vida, como la panacea que te allanará el camino a la felicidad.

Nótese cómo el mensaje se ha ido trasladando desde el ser de Dios hacia lo que Dios hace. El problema con eso es que cuando el humo de las palabras se disipa lo que queda a la vista es que la persona humana y sus necesidades son el centro del mensaje y no Dios.

Alguien  podría preguntar por qué esta mirada tan purista. Es purista en verdad. Pero no por un capricho semántico o algo así. Es que si tu necesidad y la mía son lo que fundamentan el mensaje estamos en problemas. Entre otras cosas, porque estaríamos propiciando un evangelio humanista, un evangelio para el yo. Un evangelio bastante postmoderno si se lo mira bien.

Así que el fundamento de nuestra fe no puede ser lo que Dios hace sino lo que Dios es.

En otras palabras, de nuevo, el fundamento de nuestra fe es y siempre tiene que ser Dios.

Si tu cónyuge es feliz, vivirás más

Creemos que ser felices a nivel personal es una garantía de que tendremos una mejor calidad de vida. Con este propósito hacemos cosas que nos hacen sentirnos bien. En parte, la felicidad personal mejora nuestra vida diaria; pero también influye drásticamente en el matrimonio: cuanto más feliz es el cónyuge, más vive su pareja.

Un estudio reciente realizado por una investigadora de la Universidad de Tilburg en los Países Bajos, determinó que la felicidad de los cónyuges es un mejor predictor de la mortalidad que su propia felicidad. ≪La satisfacción con la vida del cónyuge se asoció con la mortalidad, independientemente de las características socioeconómicas y demográficas de los individuos o su estado de salud física≫, sostiene Olga Stavrova.

El experimento hecho con más de 4,400 matrimonios demostró que los participantes que tenían una pareja feliz tenían menos probabilidad de morir en los siguientes ocho años, en comparación con aquellos que tenían cónyuges menos felices. Esto se debe a que la satisfacción de vida está asociada con la actividad física: las personas felices tienen un estilo de vida más activo y saludable. En cambio, ≪si tu pareja está deprimida y quiere pasar la noche comiendo papas fritas frente al televisor, así es como su velada terminará luciendo≫.

Esto demuestra que ≪la satisfacción con la vida no solo tiene asociaciones intrapersonales sino también interpersonales con la longevidad y contribuye a los campos de la epidemiología, la psicología positiva y la investigación de relaciones≫. Para lograr la felicidad del cónyuge hace falta contribuir para que suceda, pero que también esa persona ponga de su parte. De lo contrario, ninguno de los dos podrá gozar de un matrimonio feliz y esto se verá reflejado en su salud y actitud hacia la vida.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

Stavrova, O. (2019). Having a Happy Spouse Is Associated With Lowered Risk of Mortality. Psychological Science, 095679761983514. doi: 10.1177/0956797619835147

El reinado de Dios

El reino de los cielos es semejante a…

(Jesús, en varios pasajes de los Evangelios)

(Jesús utilizó ejemplos de la vida cotidiana en el mundo en que él vivió para demostrar que el reinado de Dios es un espacio de bondad y un gobierno que sufre violencia. Me he permitido trasladar aquel imaginario al siglo 21. Uso “el reinado de Dios” en lugar de “el reino de los cielos” porque Jesús hablaba de algo concreto y presente).

El reinado de Dios es semejante a…

Nadia Murad, Embajadora de Buena Voluntad por la Dignidad de las Supervivientes de la Trata de Personas de las Naciones Unidas, que escribió Yo seré la última para contar su cautiverio y su lucha contra el estado islámico.

Safia Minney, fundadora y presidenta ejecutiva People Tree, que fabrica y vende ropa que genera crecimiento económico sin explotar a obreras pobres ni destruir el medio ambiente.

Alan Kurdi, un niño de dos años de edad que apareció en una playa de Turquía después de que la embarcación que traía refugiados sirios naufragó en el Mediterráneo.

Muhammad Yunus, que se decidió a otorgar microcréditos a mujeres pobres de Bangladesh y fundó el Banco Grameen para combatir la pobreza del mundo.

Las incontables mujeres que sostienen por sus propios medios comedores comunitarios en diversas partes de Sudamérica para dar almuerzo y merienda a niños en situación de grave vulnerabilidad alimentaria.

Greta Thunberg, la joven sueca de 16 años que decidió manifestarse todos los viernes frente al Parlamento de su país para exigir acciones contra el cambio climático y que hoy es uno de los rostros de ese movimiento mundial.

Veronica Guerin, periodista asesinada en 1996 por denunciar a los cárteles del narcotráfico en Irlanda y cuya muerte promovió la promulgación de la ley de extinción de dominio de los bienes de la mafia.

Médicos Sin Fronteras y la gente voluntaria de la Cruz y la Medialuna Roja que salvan vidas atendiendo a heridos por la guerra y las catástrofes y a los refugiados.

A quienes luchan por los derechos de niños y niñas, combaten la trata de personas y trabajan en la rehabilitación de personas adictas.

A quienes acompañan y ayudan a los enfermos, visitan a los presos y a las personas de la tercera edad que están en hogares y albergues.

A quienes otorgan vivienda, trabajo y dignidad a los pobres del mundo.

En especial a todos aquellos que hacen estas cosas sin buscar reconocimiento, premios ni “perlas para su corona” sino porque entienden que eso es el verdadero reinado de Dios.

¿El matrimonio te hace feliz?

Muchos solteros creen que encontrar a la persona ideal y casarse es una forma de contrarrestar la soledad y hallar la felicidad plena. Sin embargo, estudios han confirmado de que se puede estar en una relación amorosa y aún así sentirse solo. Además, otras investigaciones han demostrado que el matrimonio no es tan significativo en la felicidad a largo plazo.

Un artículo publicado en Journal of Personality and Social Psychology explicó que tras un estudio realizado a más de 24 000 adultos casados, se llegó a la conclusión que el matrimonio sí hace un poco más felices a las personas. Pero sólo en el primer año siguiente a la boda. Con el paso del tiempo, los casados volvían a sentirse igual que antes de la ceremonia. Los investigadores explicaron que esto se debe a que las personas se adaptan rápidamente a la nueva vida de casados y la etapa de luna de miel dura poco tiempo.

Otro grupo de estudiosos realizó una investigación durante 20 años que confirmó este hallazgo y llegó a las mismas conclusiones. También analizaron si tener hijos afecta en la felicidad a largo plazo y no encontraron ninguna diferencia con las parejas que no tenían hijos. Por otra parte, confirmaron que estar casados tiene un efecto positivo, pero que disminuye con el tiempo porque las personas se acostumbran a la relación y cortan lazos con sus amistades.

Los datos anteriormente mencionados no implican que la soltería es una mejor opción que el matrimonio. Pues, de hecho, los reportes confirman que el secreto yace en lo personal: cuando una persona feliz se casa, hay felicidad en su relación. Es decir que si alguien tiene sentimientos negativos antes de casarse, llevará esas emociones a su relación y, por lo tanto, su felicidad no será a largo plazo.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

–Lucas, R., Clark, A., Georgellis, Y., & Diener, E. (2003). Reexamining adaptation and the set point model of happiness: Reactions to changes in marital status. Journal Of Personality & Social Psychology84(3), 527-539. doi: 10.1037//0022-3514.84.3.527
–Zimmermann, A., & Easterlin, R. (2006). Happily Ever After? Cohabitation, Marriage, Divorce, and Happiness in Germany. Population And Development Review32(3), 511-528. doi: 10.1111/j.1728-4457.2006.00135.x

Sé feliz

“Deléitate en el SEÑOR,  y él te concederá los deseos de tu corazón” Salmos 37:4 (NTV).

El diccionario define “deleite” como alegría, gozo, placer del ánimo. Cuando somos capaces de deleitarnos en la presencia de Dios, Él concede los deseos más profundos de nuestro corazón. Mientras hallamos deleite en el Señor, Él trata con nosotros, con nuestro carácter, sana nuestro pasado, llena nuestros vacíos de manera tal que ya no tengamos que buscar una relación tóxica, simplemente para llenarlos. Dios no desea esto por ello nos da hermosos consejos: “Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten” Mateo 6:33 (NTV). Significa que si Él está por encima de nuestros sentimientos cuidará nuestro corazón y nos guiará a la persona correcta en el tiempo adecuado.

“Entrega al SEÑOR todo lo que haces; confía en él, y él te ayudará” Salmos 37:5 (NTV).

Recuerda que Dios no se olvida de nadie.

Por Danitza Luna

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Artículo producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Humanismo encubierto

Un trabajo que hicimos en clases cuando estudiaba un postgrado en Estudios Internacionales en Suiza fue revisar el discurso “Un mundo dividido” que Aleksandr Solzhenitsyn diera en la inauguración del año académico en la Universidad de Harvard el 8 de junio de 1978. Les invito a conocer su historia, sus libros y este discurso en cualquier buen sitio de Internet (más allá de Wikipedia sería ideal).

Es impresionante que después de tantos años sus palabras sigan teniendo semejante vigencia. He extraído de ese mensaje las siguientes palabras:

Si, como pretende el humanismo, el ser humano naciese solamente para ser feliz, no nacería para morir. Desde el momento en que su cuerpo está condenado a muerte, su misión sobre la tierra evidentemente debe ser más espiritual y no sólo disfrutar incontrolablemente de la vida diaria; no sólo la búsqueda de las mejores formas de obtener bienes materiales y su despreocupado consumo. Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber, de modo tal que el paso de uno por la vida se convierta, por sobre todo, en una experiencia de crecimiento moral. Para dejar la vida siendo un ser humano mejor que el que entró en ella.

¿En qué cosas – por lo tanto – estaríamos dispuestos a invertir la vida en el limitado tiempo de que disponemos?

Hemos escrito aquí sobre el humanismo encubierto que amenaza al cristianismo contemporáneo. En su afán de competir con las tendencias culturales en boga que instan a la gente a ser felices, a gozar de buena salud y a disponer de bienes materiales, el cristianismo ha agregado ese valor a su mensaje: “Nosotros te aseguramos no solamente la felicidad después de la muerte, sino también la felicidad en este tierra”.

Tiene que ser el cumplimiento de un serio y permanente deber” escribe Solzhenitsyn respecto del propósito fundamental de la vida. Vale la pena recordar que ser un testigo de Cristo en esta generación puede traer mucho más sufrimiento que felicidad inmediata considerando el rechazo y la militancia activa que tiene el establishment político, económico y cultural contra todo lo que señale a Dios como el centro y propósito esencial de la vida.

Así que debería ir siendo la hora de revisar los contenidos de nuestros mensajes evangelísticos y la estructura de nuestros programas de radio y televisión para comprobar si no estamos amparándonos en un humanismo encubierto para ganar adeptos.

La huida

“La fugitiva sustancia del tiempo…”

(Ficciones, Jorge Luis Borges)

Mira si hay teorías acerca del tiempo: si existe o no, si es lineal o circular, si somos nosotros los que pasamos frente a un imaginario telón de fondo o el tiempo pasa dentro de nosotros y nos transforma en arrugas, achaques y demencias, si se puede regresar al pasado o visitar el futuro, si es sustancia o pura abstracción. Tal vez por eso Borges lo describe como fugitiva sustancia, algo que no podemos asir, que nos evade continuamente al igual que la mentada felicidad.

Lo único que a mí me queda claro es que me ha ido transformando en achaques, arrugas, demencias, recuerdos de sonidos, texturas, aromas. Como un viejo alquimista, ha mezclado en mi almanaque imágenes, canciones, poemas, libros, éxtasis y sudores, viajes y lugares, palabras escritas, habladas y audiovisualizadas, conversaciones, gritos, lágrimas y esperanzas desesperadas, iras y contiendas, reclamos, amarguras y alegrías diversas, sabores y colores.

Pero nada de eso existe ya. Pasó, no está más. Es sólo la impresión de que alguna vez, en algún lugar, fue sustancia auténtica, presente concreto. No queda más que la mecánica del cuerpo, la matemática de los años y el agotamiento feroz. Y por cierto la memoria a la que uno recurre cada tanto para ver, como en el cine, lo que fue. A veces la gente dice que recuerda para revivir algún momento pero se engañan: revivir sería volverlo a la vida y eso no ocurre jamás. Lo único vivo es el minuto presente, implacable en su realidad y al minuto siguiente sustancia fugada. El tiempo es la huida constante del presente, del ahora que se desmaterializa y queda sólo como un ejercicio de las neuronas en alguna parte de la cabeza.

Mi papá, que en los últimos seis años de su vida permaneció postrado y privado del habla por un severo accidente vascular, solía cantar “Firmes y Adelante” fuerte y claro y nadie se explicaba cómo si había perdido el habla. Me explicaron que hay una parte de la mente que maneja lo afectivo y que no está asociada a los mecanismos que gobiernan el habla. Así que mi viejo podía cantar el himno pero no el que es, no el mismo que cantaban los hermanos y hermanas que lo iban a visitar para hacerle el “servicio” de los enfermos. Cantaba un himno que había huido hacía años.

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