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Tiempo de lectura: 3 minutos

Los primeros años de vida de un hijo son muy importantes para enseñarles buenos hábitos, porque le ayudará el día de mañana cuando sea autónomo a decidir y actuar acorde a lo aprendido en casa. Por eso, los padres se esfuerzan en enseñar aspectos básicos que ayudan a los buenos modales y la higiene personal del niño; como lavarse las manos antes de comer, cepillares los dientes, ordenar su cuarto, o el decir gracias y por favor. Sin embargo, hay tres hábitos en particular que impacta de manera distinta en el individuo y la forma de relacionarse con los demás, por ello la importancia que a temprana edad empiece a practicar y lo haga parte de su diario vivir. Si lo hace, no sólo favorecerá su presente, si no su futuro en el ámbito familiar, educativo y bienestar físico.

1) Respetar la hora de la comida

Sabemos que estamos sumergidos en un mundo muy ocupado, donde todo corre muy rápido y las múltiples actividades hace que el tiempo alcance menos. Aún así, es necesario que se respete la hora de la comida. Si por cuestiones laborales no es posible comer en familia durante la semana, por lo menos busque el fin de semana o los días que sea posible para sentarse a la mesa con su hijo.

Es un buen momento que puede aprovechar para comunicarse, acompañarse y compartir. No importa la edad del niño, a medida que crece aprende a disfrutar a comer en familia, lo cual ayuda a mejorar las relaciones entre los miembros y su salud emocional.

Por favor, apague el televisor a la hora de comer, tampoco utilice dispositivos como móviles o tabletas para entretener al niño mientras come. En estos tiempos, es común ver a padres de bebés utilizar esos medios para lograr mantenerlos sentados y que coman. Lo único que está logrando es fomentar la dependencia de los aparatos para todo. Usted también, predique con el ejemplo y evite hacer lo mismo.

Recuerde, la televisión o cualquier dispositivo, no son parte de la familia, y por ende no tienen lugar en la mesa. Haga de la hora de la comida un momento feliz y sin distracciones, agradeciendo siempre a Dios por proveer.

2) Desarrollar el gusto por la lectura

Nunca es demasiado pronto para leer un libro a su niño o niña, y para que la lectura llegue a formar parte de la vida de su hijo hay que empezar cuanto antes.

Acorde a su edad puede acercarle libros que estimulen sus sentidos con sonidos, texturas e imágenes. Antes de ir a dormir, puede leerle cuentos y las grandiosas historias bíblicas, porque eso alimentará su deseo de leer sólo. Con el tiempo puede hacer que tenga su propia colección de cuentos. Así, después de muchos encuentros agradables con los libros, adquirirá el gusto por la lectura.

Al igual que la lectura, la escritura es muy importante, como lo es escuchar y hablar, así que desde pequeño fomenta que escriba sus garabatos de manera divertida, ayudará a sentirse orgulloso por sus logros, y para cuando llegue a la escuela desarrollará mayor interés y facilidad para aprender a leer y escribir. Así no verá las letras como una pesada obligación, si no como una oportunidad para entrar a esos mundos que sus padres lo introdujeron.

Si logras desarrollar este buen hábito en tu hijo, le estas ayudando a desarrollar su imaginación, a ser más listo y rápido, pero sobre todo a prepararlo para la vida y alcanzar el éxito.

3) Buena alimentación

Existen hábitos que se aprenden principalmente por imitación, y muchos de ellos lo aprenden sin necesidad de que los padres se esfuercen en inculcarlos, porque se viven de manera natural en el hogar, como puede ser el saludar, lavarse los dientes, practicar alguna actividad deportiva u otros.

Hay un hábito muy valioso que si se le enseña al niño beneficiará ampliamente su calidad de vida, este es el alimentarse bien y mantenerse físicamente activo. La manera más fácil de inculcarle es siendo el ejemplo. Lo que hay en el refrigerador y la alacena es lo que se come en casa. Entonces, que vea de sus padres el gusto por consumir frutas y verduras, tomar agua, menos gaseosas, comidas grasosas, grasas saturadas y trans.

Mejor que haya una variedad de alimentos nutritivos para comer, y que tengan la opción de que comer. De igual manera, la actividad física se puede impulsar por medio de un deporte preferido, el gusto por una actividad cultural como el baile, o juegos con sus amigos que le requieran esfuerzo físico. La opción que elija pero que se lleve a cabo por el bienestar del hijo, con el fin de que pueda gozar de los beneficios de una vida sana.

Amado, mi oración es que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud, como prospera tu alma. (3 Juan 1:2)

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