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Tiempo de lectura: 3 minutos

Supongo que no soy la única persona que ha tratado de apresurar a Dios para recibir determinadas cosas.  Puede que sea una promoción laboral, un negocio, un cónyuge, un hijo, una respuesta judicial, unos exámenes médicos, en fin la lista es extensa e interminable.  La respuesta siempre es la misma, Dios que escuchó lo que pediste la primera vez que te acercaste a él con tu necesidad tiene la solución. 

La mayoría de nosotros no dudamos de que Dios quien es Todopoderoso tenga la respuesta y el poder de obrar a nuestro favor (si quisiera), realmente lo que ponemos en tela de juicio es que lo haga por nosotros. Sentirnos inmerecedores, ver las circumstancias que nos rodean, o comparar a Dios con personas que nos han fallado anteriormente son algunos factores que contribuyen a que  no descansemos  en Su perfecto tiempo. Sin embargo El no es hombre para mentir, uno de sus atributos es la fidelidad.  Según la Real Academia Española la definición de fidelidad es Puntualidad, exactitud en la ejecución de algo.  Si Dios prometió algo será exacto en ejecutarlo.

Otro factor que impide que esperemos tranquilos el cumplimiento de las promesas de Dios es la inclinación humana de tener el control de lo que nos rodea. Nos sentimos seguros cuando sabemos a dónde vamos, quién nos espera y para qué. Al desconocer el futuro perdemos la noción de control.  El tema es que Dios no siempre te deletrea el plano del futuro, lo que si hace es prometerte que será bueno, agradable, perfecto y que El estará a tu lado en todo momento. Tu promesa futura esta asegurada.

Es posible que estés pensando, ¡Sí ¿pero cuando?! la respuesta es sencilla ¡no importa!   Permíteme explicar lo que quise decir, todos los días al levantarte vas a tu trabajo y confías que al final del mes, o la semana te entregaran el pago de tu esfuerzo.  Cuando llegas a casa a comer, rara vez te sientas con la duda de que la silla no aguantará tu peso y terminaras en el piso. Subes a tu vehículo y no dudas que al frenar respondera, comes en un restaurant y confias que la comida que te sirven no esta envenenada.   ¿Sabes por qué? porque tenemos fe.  Una fe sencilla que las cosas funcionan como deben. Imagina ahora cómo debemos sentirnos cuando aquel que promete es el hacedor del universo, el dador de la vida.  Esperar no debería ser un problema cuando fue Dios quien prometió.

En la Biblia un joven llamado Daniel oró, y su petición fue recibida en ese mismo momento sin embargo la respuesta demoró. Aun así llegó, su oración fue contestada honrando el carácter de Dios a quien había acudido. La historia de Daniel no es la unica, a Zacarias un “viejo” con una esposa “de edad avanzada” le anuncio un angel lo siguiente “No temas; porque tu oración ha sido oída, y tu mujer Elizabeth te dará a luz un hijo, y  llamarás su nombre Juan”. Este anuncio le llegó a Zacarías en un momento donde practicamente el mismo dudaba de que fuese posible su cumplimiento. Sin embargo, como explica el angel su “oración fue oida”, te has puesto a pensar ¿cúando hizo Zacarías la oración? talvez en su luna de miel, o quizas en los primeros años de matrimonio, bueno en el peor  de los casos antes de que le llegara la menopausia a su esposa. ¿Y cuando le llego la respuesta? ….cuando el no lo esperaba.  En el tiempo de Dios.  La oración fue escuchada, desde que la hizo pero Dios tenia un plan muy grande para su hijo Juan.  Este tendría que abrirle camino a Jesús, el salvador del mundo!  Tendrian que ser contemporáneos, y a pesar de que Elizabeth era de “edad avanzada”, María la madre de Jesús aún era una jovencita.  Zacarías tenia que esperar los tiempos de Dios para que todo estuviese en su perfecto lugar.  Su oración fue escuchada, y contestada en el tiempo perfecto para cumplir el propósito que tenia su hijo Juan el Bautista, contemporáneo con Jesús.

Tú y yo hemos confiado en Dios, le hemos presentado peticiones que hasta ahora no han sido contestadas pero tenemos la certeza de que si esas oraciones fueron escuchadas también son contestadas. ¿Cuándo? realmente no es importante porque Dios nunca llega tarde, su tiempo es perfecto. “No faltó palabra de todas las buenas promesas que el Señor habia hecho a la casa de Israel; TODO SE CUMPLIÒ” (Josue 21:45).   Todo se cumplirá también en tu vida.  ¿Cómo no confiar en Dios?, espera en paz lo que has pedido, tu Padre ya lo tiene y a su debido tiempo lo enviará.

 El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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