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¿Crees que tu fe aumentaría si Dios hace un milagro en tu vida?

¿Acaso un asombroso, poderoso y milagroso evento en tu vida generaría más confianza en Dios?

Si no habías leído el éxodo por un tiempo, echa un vistazo al capítulo 16:

Los israelitas habían sido liberados de la esclavitud en Egipto y además de eso pudieron presenciar las 10 plagas que Dios había enviado,  y también tuvieron la oportunidad de caminar a través del Mar Rojo sobre tierra seca, mientras que las aguas formaban grandes murallas de ambos lados, que es algo que va mucho más allá de cualquier imaginación humana.

Después de ver semejantes milagros, me imagino que su fe estaría por encima de 100%, ¿verdad?. Pues desafortunadamente estoy equivocado.

A muchos nos ha pasado que nos encontramos en ese momento donde esperamos ver una señal o un milagro de Dios para realmente creer que él está a nuestro lado.
Nos olvidamos que el simple hecho de podernos despertar en la mañana y poder vivir un nuevo día, ya son un regalo de Dios dados por el amor y la gracia que Él tiene hacia nosotros.

Tal vez es cierto que seamos mejores seguidores de Dios que los israelitas, pero lo más probable es que no somos tan diferentes. El problema está en que nuestra fe va disminuyendo cada día que va pasando. La rutina diaria hace que el despertarse un día más sea una obligación y no una nueva oportunidad para nosotros.

Todos hemos oído hablar de esas líneas cursi en nuestras iglesias y grupos de jóvenes acerca de cómo la vida misma es un milagro. El hecho de que nuestros corazones laten y que millones de neuronas en nuestro cuerpo manden señales que nos permite caminar, hablar y pensar, es realmente un milagro. Pero a veces, nos encontramos como Gedeón pidiendo a Dios una señal especial para aclarar nuestras dudas y ayudar a nuestra incredulidad.

Los milagros, por definición, son acontecimientos inusuales. Dios usa los milagros de vez en cuando para mostrar su gloria y con ello fortalecer la fe de la gente en él, pero la fe no puede sobrevivir con sólo milagros. De hecho, se necesita tener fe para ver un milagro.

Una cura milagrosa de cáncer o de un fenómeno sobrenatural puede ser fácilmente descartado como sólo un evento al azar si alguien no ve la intervención divina de Dios en ese evento. Es por eso que Jesús en Mateo 12 se negó a dar los fariseos una señal. Después de todo, lo acusaron de curación de un endemoniado a través de poderes ocultos.

En fin, Todos tenemos momentos de amnesia cuando se trata de lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Incluso el milagro más espectacular es olvidado. Pero hoy quiero invitarte a que no dejes que la rutina y los problemas diarios dañen tu fe en que Dios está contigo, porque aún cuando no lo creas, Él está contigo.

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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