Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Hay muchas personas que cuando de Dios hablamos, no pueden creer que: ¡Dios se ponga bravo con quienes deciden a conciencia hacer algo que no está bien! Que quede claro: Él se molesta, y a veces también castiga, sí, ¡para que aprendamos!

Si alguien nos hace daño con intención, acaso ¿no nos molestamos? Por supuesto, sólo que en el caso de Dios, no se molesta porque le hagamos daño a Él. No podemos hacerle daño a Él. Se molesta, porque nos estamos haciendo daño nosotros mismos. Lo que viene después, no es castigo divino. ¡No! Lo que viene después es la consecuencia de nuestras decisiones, de nuestras acciones. Tenemos que tomar responsabilidad por lo que hacemos. Ya basta de culpar a Dios o de buscar a quién culpar. Dios nos dio libre albedrío. De eso se trata. Él nos deja y si no consultamos con Él, si decidimos hacer algo que sabemos le puede disgustar, lo más probable es que luego sintamos las consecuencias. Esas consecuencias pueden ser rebote directo de nuestras acciones y también pueden ser cosas que Dios permita que pasemos, como una dura prueba, para formarnos.  A Dios nadie lo burla ni lo confunde. Nosotros sabemos muy bien cuando estamos haciendo algo incorrecto. Desde que lo pensamos ya lo sabemos. Está en nosotros tomar acción para detenernos nosotros mismos. Eso es el auto control, la madurez. Eso es lo que voluntariamente nos hace decidir lo correcto, lo que nos hace controlar nuestros impulsos, nuestra carnalidad. Así como un fuego comienza con una pequeña chispa y un aguacero con una gota de agua, nuestras malas acciones comienzan con un pensamiento, con un deseo. Si queremos complacer a nuestro Padre, apenas vemos que vamos a resbalar, nos tenemos que arrepentir y pedirle perdón y hasta solicitar Su ayuda para no caer.

Nuestro Dios es muy claro en lo que está bien y en lo que no. Y nos dejó Su guía para enterarnos, la Biblia. Leerla a diario nos fortalece, nos llena de conocimiento, sabiduría y prudencia.

Hoy día no dejo de leerla, pues es el libro que nos aleja del pecado, y por eso, el malvado nos quiere alejar de ese libro. No lo dejes. A través de la Biblia nos comunicamos mejor con nuestro Creador, lo conocemos más; y al final, eso es lo que Él desea, que tengamos una relación estrecha diaria con Él. No una “religión”.

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