Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Tiempo de lectura: 3 minutos

CVCLAVOZ – El camino de vida es diferente para cada corredor, algunos en medio del calor y sufrimiento, quizá muchas caídas y dolor; otros un camino tranquilo, con facilidad de ser recorrido y seguramente con una temperatura más llevadera. A todos nos ha tocado un camino diferente. Lo hermoso de todo esto es que para cada uno el camino es una aventura que no se descubre por sí sola, mirar con ojos curiosos y sentir cada paso en el alma, puede ser la respuesta, a cuál es la mejor ruta para seguir. Normalmente algunos optan por un camino suave y plano, de ser lo más corto posible, mejor.

Pero en la vida, no todo se lleva de la mano con la tranquilidad, muchas veces nos encontramos con obstáculos que fortalecen nuestros pies, con caídas que afirman nuestro carácter; y si bien nos corresponde un camino tranquilo y allanado, lo correcto sería no alterarlo por buscar un camino con altibajos; allí es donde las decisiones son protagonistas de la historia, y los zapatos que calzamos para recorrer nuestra vida.

Basados en esto, nuestras decisiones son las herramientas con las que nos enfrentarnos al camino; cuando estamos en duda, o quizá confundidos por la forma en que la vida va pasando, es cuando debemos acudir a lo que nos dice 1 Corintios 10:23 “Todo me es lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica”, es así donde podemos empezar a trazar el camino y poder ver con calma y sabiduría como debemos andar.

Si eres completamente feliz, y sientes que has tenido una vida buena, llena de cosas hermosas y que el sufrimiento no ha llamado a tu puerta; celebra, sigue tomando buenas decisiones y camina con la cabeza erguida pendiente de agradecer a Dios por todo lo que has recibido. Si por el contrario, has tomado decisiones correctas, y el resultado no ha sido el mejor, ajusta con más fuerza los cordones de tus zapatos, y fortalece tus piernas para correr con más velocidad, saltar los obstáculos y hacerte vencedor; y si el caso es que han sido malas las decisiones tomadas y estás por abandonar la carrera, un nuevo punto de partida sería la mejor decisión. Aún estás a tiempo de vencer y conquistar la meta. Todo está en las metas que te has trazado, el camino que has decidido recorrer, que tanto has ejercitado tu voluntad. Nada es casualidad. Cada paso te lleva a obtener una enseñanza y de cada tropiezo una nueva oportunidad.

Si ya has tomado la decisión de dejar el pecado de lado, pero cada día te enfrentas con una nueva tentación y caes en ella, pues ese camino no es el correcto, anda, toma otra vía; bien dirás, que no estoy en tu posición para decirte cuan fácil o difícil sea; pero créeme, ya he estado allí y lo he vivido en carne propia. Si has querido dejar el alcohol, o quizá tu problema sea el despilfarro de dinero, puede que sean tentaciones sexuales, o que te has hallado robando. Puede que no sea nada de lo que leíste en las oraciones anteriores, sino que tu problema es tu carácter tan fuerte, tu debilidad con las mentiras, puede ser tu ego, o también tu flojera. No se en realidad, pero ya teniendo tan claro el problema, ahora te invito a ejercer y crear tu propia solución; nadie conoce mejor que tú lo que eres capaz de hacer. Dios ya te entregó tu victoria.

Ahora muévete hacia el otro lado del camino y mira desde otra perspectiva tu problema, date cuenta que el único perjudicado eres tu. Revisa tus sentimientos y deshazte del rencor, ¿cómo? Pues piensa: Esa persona que te hirió está muy bien, y el único que está llevando la cruz a cuestas eres tú, decide perdonar, dile a tu corazón que hoy decides borrar el espacio de las heridas, para abrirle camino a las bendiciones. Si el alcohol es lo que está en medio del camino dañando tus pasos, pues no sólo la fe te va a sacar del abismo, tienes que ponerla a trabajar; abre tu corazón, reconoce que no puedes solo y busca ayuda de inmediato. Si es otro caso, piensa, el tiempo es valioso, cada segundo que pasa estás perdiendo la oportunidad de hacer algo que te llene y que puede cambiar el rumbo de tu vida.

El tema aquí no es seguir hablando y consintiendo el problema, como si fuera una gripe que necesita cama y cuidados de la abuela. El fondo de todo esto es la ACCIÓN. Hoy ¿qué estoy dispuesto a hacer para cambiar el rumbo de mis días?, empieza gateando, nada es de repente, pero siempre hay que dar el primer paso, y solo tú tienes la respuesta. Es hora de escoger un mejor camino, aquel que quieres recorrer con el alma, con todo el corazón. Con las mejores decisiones.

Anímate. Eres más que vencedor. Manos a la obra.

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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