Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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Sabemos que no debemos generalizar, pero este estereotipo machista está aún arraigado en nuestra cultura hispana. Se sigue educando a los chicos con esa idea de que los hombres no deben llorar. Eso ha logrado que muchos hombres crezcan con traumas y no sepan expresar muchos de sus sentimientos.

El ser humano está programado para llorar. Fuimos creados con una estructura cerebral hermosa, unos ojos con lagrimales para lograr expresar diversas emociones.

Los tres tipos de lágrimas

  • Lágrimas basales que se encuentran en el ojo para lubricarlo, nutrirlo y proteger la córnea.
  • Las lágrimas reflejas, que se forman como reacción de protección para rechazar algo extraño que ha entrado en el ojo.
  • Y por último, las lágrimas emocionales que segregamos por dolores intensos, por algo que nos produjo tristeza o también por algo que nos causa mucha felicidad.

Evitemos mencionar que los hombres no deben llorar

Sin duda la mujer ha recorrido gran camino para evolucionar, avanzar y lograr sus propios derechos. Hoy día podemos ver que en algunos aspectos el proceso de los hombres se ha estancado. Puede ser porque desde su crianza no han recibido la oportunidad de ver que hay otras maneras de ser hombres. Crianzas que no cataloguen ciertas tendencias como debilidades o falta de hombría. Es un estigma ese estereotipo de que los hombres no deben llorar. Aunque es cierto que físicamente los hombres son más fuertes que las mujeres, puede que sentimentalmente no lo sean. Pueden ser muy sensibles y eso no los hace más débiles.

Los colores juegan papeles importantes en los estereotipos

Tal como hemos visto la discriminación por raza basada en los colores blanco y negro a los cuales les hemos dado connotaciones de bueno y malo. Así también, en el caso de esa premisa del estereotipo de que los hombres no lloran, vemos los colores que hemos dividido desde el nacimiento de los bebés en rosa para las nenas y azul para los chicos. Eso no siempre fue indicativo de masculino y femenino. Sin embargo, aun hoy día cuando ven a un hombre con una camisa rosa, al menos una broma le hacen.

Los padres tenemos la gran responsabilidad de formar a las generaciones futuras y darles herramientas para vivir mejor. No sigamos sembrando en las mentes infantiles esos arcaicos estereotipos de que los hombres no lloran. Ni de que el rosa es solo para las mujeres.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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