Crisis de Coronavirus

Por tratarse de un tema de salud pública y de alto interés informativo, como servicio a los usuarios, CVCLAVOZ ha decidido habilitar este espacio con toda la información más relevante en cuanto a la pandemia del coronavirus.

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La inequidad en los tiempos de la pandemia queda a la vista en este dato: al menos en 65 países de los más pobres, sólo una de cada 10 personas podrá recibir la vacuna contra el COVID-19, mientras que los países más ricos dispondrán de al menos tres dosis por habitante.

Por supuesto, esto no es ninguna novedad. Los ricos tienen mejores expectativas frente a cualquier adversidad que se presente en la vida. Lo irritante del dato es que se trata de vidas que se salvan porque tienen plata y vidas que se pierden por el simple hecho de ser pobres. Creo que debería modificar el orden de las palabras del título de este artículo y proponer “La inequidad es la pandemia de todos los tiempos”.

Las mentiras culturales sobre la pobreza

Hay mentiras culturales y mentiras religiosas sobre la pobreza. Las culturales dicen que los pobres son pobres porque no trabajan, son flojos, son incultos, quieren ser mantenidos por el gobierno. Aún si por el ejercicio de la argumentación, aceptáramos esta definición, no me parece que más del 10% de los pobres entre en esta calificación.

La pobreza no es un estado de vida grato para nadie. No olvidemos una cita magnífica de Eduardo Galeano en “Las venas abiertas de América latina”: Para que el 20 de la población mundial sea todo lo rica que es, es absolutamente necesario que el 80% restante sea todo lo pobre que es.

Que la riqueza de unos pocos es lograda con el empobrecimiento de muchos es algo que esta ampliamente documentado en la historia humana. Así, la inequidad en los tiempos de la pandemia tiene su explicación.

Las mentiras religiosas sobre la pobreza

Hemos oído hasta la saciedad eso de que Jesús dijo que a los pobres siempre los tendremos con nosotros. La lectura es equívoca. Los tendremos siempre con nosotros no porque sea una ley de la vida. Estarán siempre ahí porque hay un pequeño grupo de poderosos codiciosos e insensibles, de alcance mundial, que producen diversos modos de pobreza y destrucción ambiental en todo el mundo.

Solía escuchar cuando era niño que la pobreza era un estado impuesto por Dios y que debería ser vivida con honor y dignidad cristiana. Solían citar eso de “bienaventurados los pobres”. Como siempre aclaró brillantemente mi amigo Humberto Lagos, los pobres son bienaventurados NO porque son pobres, sino porque los ojos de Dios están puestos preferentemente sobre ellos.

Ficciones interesantes sobre el tema

El cine y la televisión proveen interesantes documentos sobre el tema. La película “2012” muestra cómo, ante la inminente destrucción del mundo, se construyen varias naves tipo arcas de Noé, en la cual se salvará la elite de este mundo. Los pobres, mala suerte para ellos.

La serie “Altered Carbon” muestra un futuro en el cual los seres humanos pueden ser insertados en cuerpos nuevos cada cierta cantidad de años y así vivir indefinidamente. Por cierto, la técnica es demasiado cara. Sólo los ricos pueden vivir para siempre.

De modo que la inequidad en los tiempos de la pandemia es sólo una expresión más de la larga historia de la injusticia social.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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