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Tiempo de lectura: 2 minutos

Solo el amor inventa a las mamás. En el transcurso de mi vida, he sido desafiada muchas veces por el Señor a reflejar su amor a quienes estén en necesidad. Pero, sin lugar a dudas, la experiencia más gratificante la he tenido junto a mi esposo al convertirnos en padres del corazón. 

Te explico por qué solo el amor inventa a las mamás. Ser padres adoptivos de un niño que nos necesita ha sido una vivencia poderosa que ha abierto nuestros ojos para recorrer un camino de amor extremadamente puro, único, especial y profundo. Lo hicimos con la intención de bendecir, pero como suele pasar en los asuntos del amor, los más bendecidos hemos sido nosotros.

Por años he tenido el gran privilegio de trabajar como misionera. Este es un llamado del amor de Dios en donde es común en muchas ocasiones preguntarse si una posee las fortalezas y el carácter para realizarlo con excelencia.

Pero cuando el llamado es a realizar la misión de amor dentro de tu casa, todos los días de tu vida y hasta que tus ojos se apaguen a este mundo, cae sobre nuestros hombros una gran responsabilidad.

Nuestro hijo es el campo misionero más espectacular y el más importante que Dios ha puesto en mis manos.

Lis Milland

Madre es la que cría

El día que conocí a mi hijo es por mucho uno de los días más sublimes de mi vida. Me volví loca de amor. El proceso de adopción fue uno arduo y lleno de desafíos. ¡Es que amar cuesta! Pero viviría otra vez cada una de las experiencias que nos han traído hasta aquí. 

El nombre de mi hijo es Adrián. Este nombre tiene el mismo significado en latín de Moisés, un caso de adopción en la Biblia. Un hombre que desde su nacimiento fue cuidado y protegido por Dios. Moisés trascendió a sus problemas que desde niño tuvo para convertirse en el libertador de su pueblo. 

Solo el amor inventa a las mamás

Si de algo he sido testigo es que Dios siempre cuidó a mi hijo y que me acompañó en cada uno de los días del proceso. Particularmente, confirmándome de forma increíble que este niño era el que él había señalado como mi hijo y que llegaba a nuestro hogar porque carga un gran propósito de parte de Dios.

Servir a nuestro hijo ha sido una gran oportunidad de demostrar el amor de Jesús y a la vez hemos experimentado su amor en medio de esta poderosa aventura de la maternidad adoptiva. Lo hicimos por obediencia y ha resultado ser un gran placer. Nos ha llenado de felicidad. Las personas más felices son las que hacen la voluntad de Dios. 

Solo el amor inventa a las mamás. Lo que el Señor nos pide que hagamos en amor generalmente no tendría sentido para el razonamiento humano, pero tiene un gran valor en el reino de los cielos.


El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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