“Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado”. Lucas 19:8 (RVR1960)

Zaqueo era un cobrador de impuestos que se aprovechaba de la situación de las personas buscando su propio beneficio. Hizo esto por mucho tiempo sin sentir remordimiento alguno por tal abuso. Un día conoció a Jesús y su vida cambio, se arrepintió del daño que causó al pueblo y decidió reparar todo el daño que hizo devolviendo cuatro veces más a cada uno de los que había defraudado. Zaqueo no se quedó solo en el arrepentimiento sino que buscó reparar su error. Hoy te animo a que al igual que Zaqueo dejes que Jesús entre en tu corazón para que sea El quien transforme toda tu vida. El solo arrepentimiento no basta, si está en tus manos, repara el daño que has causado.

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Por Miguel Ángel Veizaga

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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