En el mundo vemos a diario los prejuicios. En muchos medios de comunicación escuchamos: “los latinos son así” o “los americanos son de esta manera”… los venezolanos, los religiosos, los artistas, los cantantes.

Esa presencia avasallante del prejuicio no debe influenciarnos. Creo que todos luchamos por un mundo mejor y para ello debemos luchar contra los estereotipos, debemos salirnos de las tendencias, y definitivamente eliminar el catalogar a las personas.

Es algo difícil si estamos acostumbrados a hacerlo. Si desde pequeños hemos escuchado ese tipo de menciones por características o por nacionalidades u oficio. Son muchas las frases que han querido usar como característica generalizada. Grave error y no debemos permitirnos continuarlo.

Jesús nunca valoró a nadie basado en su raza, género, situación financiera o apariencia. Él se sentía cómodo con pescadores y recaudadores de impuestos, incluso con pecadores. Estaba a gusto tanto con los ricos como con los pobres. Sabía que cada persona a la que conocía tenía un gran potencial, y por lo tanto nunca despreció a nadie a causa de su pasado.

A los samaritanos se les consideraba de un rango tan inferior que los judíos no hablaban con ellos. Pero Jesús rompió ese tabú. De hecho, se las arregló para encontrarse con una mujer samaritana que se había divorciado cinco veces, y con ella logró transmitir la importancia de adorar a Dios y las posibilidades de un cambio de vida.

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El miedo y los prejuicios hacia personas de otra religión están presentes en muchos debates actuales y en algunos países, los cristianos son perseguidos por diferentes razones.

Quise escribir al respecto porque es algo que preocupa hoy día. Hay rechazo tanto de un lado como del otro y tenemos que estar pendientes de no caer en ser prejuiciosos. Recordar que todos tenemos muchas características similares, pero somos diferentes y las diferencias no siempre significan que seamos mejores o peores. Tenemos que aprender a respetarnos y admirar nuestras diferencias. No caer en criticar. Si hay alguien que no conoce de Jesús, orar abundantemente por ellos y por su salvación es mejor que ponernos a señalarlos, criticarlo y apartarlos. Eso no es proceder como Jesús… y nuestra meta debe ser parecernos cada vez más a Él.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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