1- Ora con Escritura Bíblica.

Por ejemplo, si estás leyendo la Biblia o la abres luego de orar y prepararte para hablarle a tu Dios, y abres en Josué y lees capítulo 24, versículo 15:  “Pero en cuanto a mí y a mi familia, nosotros serviremos al Señor.” Puedes orar así: Padre, Tú eres quien provees todo, mi casa, mi auto, todo lo que tengo. Hoy quiero de veras servirte con todo lo que me has dado. Quiero que mi casa sea un lugar donde otros puedan venir y saber de Ti.

2- Ora por lo que ves en las noticias.

Cada día hay más necesidad de oración en el mundo entero. Ora para que Dios prevalezca en los corazones y en la vida de Sus creyentes, para que Dios nos proteja de todo lo que estamos viendo cada día, no solo a nivel de catástrofes y crímenes, también por los cambios que quieren hacer en cuanto a la familia, por el cierre de clínicas de abortos. Si buscas, te van a sobrar razones para orar.

3- Busca un compañero de oración.

Así como nos motiva un compañero de equipo para practicar un deporte o caminar, -tener un compañero para orar nos puede motivar primero, a no olvidar hacerlo y nos ayudará también a escoger las razones por las cuales orar cada día. Recuerda que: donde se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos.”

4- Guarda silencio.

Si estás hablando con Dios, tienes que dar tiempo para que Él intervenga, te responda o te de ideas. Tal vez no escuches Su voz, como hay personas que dicen que lo han hecho, pero sí puedes esperar que Él mueva tu conciencia, te coloque un deseo en el corazón o haga que te des cuenta de algo que necesitas hacer o cambiar.

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5- Toma un paseo de oración.

Yo suelo hacerlo. Cuando estoy inquieta por algo, camino un poco y converso con Él lo que me inquieta. Me da mucha paz. Además aprovecho muchas veces y canto alabanzas. De hecho, incluso cuando salgo a caminar por ejercicios, conecto mi celular a música cristiana y aprovecho para cantarle a mi Amado. Hacerlo nos nutre espiritualmente.

6- Ora por los que no conocen a Jesús y Su maravillosa verdad.

Pon en oración a tus seres queridos, a esos que sabes que aún no han recibido a Jesús en sus corazones, a tus vecinos, a tus familiares, pero también ora por todos los que no conoces, por todas las personas de tu comunidad, de tu ciudad, de tu país y del mundo que no son salvos. Hazlo con fe, con la convicción del poder de la oración que viene dado por Dios y que puede incluso cambiar el mundo.

7- Escribe tus oraciones.

No solo tus peticiones. Escribe tus dudas, escribe tus preguntas. Escríbele poemas a Dios. Se creativo. Luego, escribe tus peticiones, no olvides escribir alabanzas y bendecir a tu Dios. Es muy posible que luego de un mes vuelvas a leer lo que escribiste y podrás ver cuántas de tus oraciones Dios ya te habrá respondido.

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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