Imagina que tu hermano mayor se casa y, para pagar los gastos de la boda, tu papá se endeuda. Como él no puede devolver el dinero prestado, decide enviarte a trabajar. Tú tienes 5 años.

Esta es la situación que vivió Iqbal Masih, un niño paquistaní que se convirtió en el símbolo de la lucha contra la esclavitud infantil. Él pasó su niñez sirviendo a diferentes amos y trabajando en condiciones deplorables. Su último trabajo fue haciendo alfombras que se vendían a un alto costo a personas adineradas en su ciudad. Sus clientes sabían que las alfombras eran fabricadas por niños, pero aún así pagaban altas sumas de dinero debido a que el trabajo era exquisito y solo podía producirse una alfombra al año.

Iqbal pasó cinco años siendo explotado, maltratado y golpeado por sus empleadores; hasta que cuando cumplió los 10 años, decidió huir y recibió el apoyo de una organización que le ayudó a denunciar su caso a la policía. A partir de ese momento, Iqbal se convirtió en un activista y trabajó incansablemente para ayudar a otros niños en su situación. Con la ayuda de diversas organizaciones y la policía logró cerrar varios centros de explotación infantil. Su esfuerzo liberó a muchos niños, pero enfureció a los empleadores que se beneficiaban de su trabajo. A su corta edad comenzó a recibir amenazas de muerte; y aunque la policía le ofreció protección, él se negó a ser custodiado y a mudarse a otra ciudad. Iqbal tenía el ferviente deseo de convertirse en abogado para continuar ayudando a más niños esclavizados. No obstante, cuando tenía 12 años y estaba manejando su bicicleta por la ciudad, fue acribillado y murió. Los culpables nunca fueron encontrados, pero la policía sospechaba que fueron mercenarios contratados por los responsables de esclavitud infantil.

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Iqbal Masih murió un 16 de abril de 1995 y es en su honor que se celebra el Día Mundial contra la Esclavitud Infantil. Su historia sirvió de inspiración para que muchas personas comenzaran a interesarse en este tema y abrió los ojos a la población en general para que se tomen medidas de acción al respecto. Este niño que durante su corta vida vivió en carne propia el sufrimiento y lo utilizó como motivación para ser un agente de cambio, hoy es el símbolo de la lucha contra la esclavitud infantil. Su muerte no fue en vano, pues las estadísticas demuestran que este problema ha disminuido en un tercio desde el año 2000; sin embargo, aún no se ha erradicado por completo. Necesitamos que más personas se unan a esta causa y extiendan sus manos para socorrer a los niños que son víctimas de la esclavitud.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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