“Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció. Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron; pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios.” Juan 1:10-12 (NTV)

¿Cómo te sentirías si haces un viaje largo para ver a alguien que amas mucho y cuando llegas en vez de ser bien recibido no eres correspondido? Seguramente tendrías el corazón destrozado, ¿verdad?

En la entrada triunfal en  Jerusalén,  Jesús fue recibido por la multitud con gran alegría. Después  comenzó a llorar diciendo: “¡Habitantes de Jerusalén! ¡Cómo me gustaría que hoy ustedes pudieran entender lo que significa vivir en paz! Pero no, ustedes son incapaces de comprenderlo. Llegará el momento en que sus enemigos vendrán, y harán rampas alrededor de la ciudad para atacarla por todos lados. La destruirán por completo, y no dejarán en pie una sola pared. Todos ustedes morirán, y sufrirán todo esto, porque no quisieron reconocer que Dios me envió a salvarlos.” Lucas 19:42-44 (TLA)

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A pesar que el pueblo lo recibió con fiesta, ellos no comprendieron la verdad de Jesús y la salvación que vino a dar al mundo. Aunque muchos de ellos escucharon su mensaje y vieron los milagros que hizo, no llegaron a recibirle en su corazón.

Dios como todo Padre se duele cuando nosotros, sus hijos estamos lejos de Él. Por eso a través del sacrificio en la cruz tenemos acceso a una relación con Él.

¡Acércate a Jesús y acéptalo en tu corazón!

“Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie puede ir al Padre si no es por medio de mí.” Juan 14: 6 (NTV)

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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