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Las estadísticas demuestran que las cirugías plásticas están incrementando. Las personas no están satisfechas con su cuerpo ni su apariencia y recurren a los procedimientos quirúrgicos para cambiar aquello que quieren. Si bien hay casos en donde una intervención médica es necesaria, hay otros que lo hacen porque tienen un ideal de cómo deben lucir y quieren alcanzar su meta mediante la cirugía plástica. En la actualidad hay procedimientos menores, desde bótox para rellenar las arrugas, hasta las transformaciones completas de todo el cuerpo. Cada quien tiene su opinión con respecto a este tema, pero hay asuntos importantes que se deben tener en cuenta antes de considerar hacerse una cirugía plástica.

1. Examinar los verdaderos motivos

Los problemas de autoestima no pueden solucionarse con la cirugía plástica. Algunos creen que este procedimiento funcionará como magia, pero cuando hay un bajo amor propio, ninguna intervención cosmética ayudará. El cambio debe empezar en el interior. Por otra parte, hay personas que quieren hacerse una cirugía plástica para ser más atractivos y llamar la atención de los demás o quieren cambiar para agradar a sus parejas, pero esas son razones que no tienen una base sólida. Para no cometer el error de hacerse una cirugía y luego arrepentirse por ella, lo mejor es examinar cuáles son las verdaderas razones que motivan la acción.

2. Evaluar las posibilidades económicas

Las cirugías plásticas hechas por médicos reconocidos y de confianza no son baratas. Hay que invertir una buena cantidad de dinero en los exámenes antes, durante y después de la intervención quirúrgica, además de la etapa de recuperación que varía de acuerdo a la clase de procedimiento. Todo esto no solo implica dinero, sino también que significa una interrupción temporal en las labores diarias. El costo total incrementa aún más si se hace en otro país. Por lo tanto, es importante tenerlo en consideración cuando se trata de este asunto.

3. Cuánta información se tiene sobre el tema

No todos pueden hacerse una cirugía plástica porque los cuerpos no son los mismos. Hay personas que reaccionan mejor y pueden llevar la recuperación con total normalidad, dependiendo de qué clase de intervención quirúrgica sea y qué materiales se utilicen. Para no ir a una consulta sin saber nada, es primordial informarse al respecto antes de ir con el médico. Es más, no solo se debe consultar con un profesional, sino con varios, porque una cirugía mal hecha cuesta más de reparar. Y aunque se cuente con el dinero para arreglar una cirugía mal hecha, siempre existe el riesgo de perder la vida. Por todas estas razones se debe priorizar la educación sobre el tema.

4. Considerar la posibilidad de que se convierta en una adicción

Hay miles de casos de personas que se han convertido en adictas a la cirugía y no es difícil entender el porqué. Una vez que se hace una cirugía, es común detectar más errores y buscar la perfección. Por supuesto, esto no es saludable en ningún aspecto y por tal razón se debe buscar ayuda profesional en consejería o psicología para ayudar a lidiar con cualquier sentimiento negativo que pudiera venir en el futuro.

5. Tomar consciencia sobre el nivel de tolerancia al dolor

Si bien el dolor depende de qué clase de intervención quirúrgica sea, es bueno evaluarse uno mismo sobre cuán tolerante se es al malestar físico. La recuperación no es fácil de llevar y se requiere fuerza de voluntad. No se puede confiar los analgésicos para mitigar el dolor.

 
 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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