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Esta juventud

A lo largo de la historia, los adultos siempre han reprobado las costumbres de los jóvenes… Toda la vida ha sido igual: lo viejo está contra lo nuevo. Y cuando la novedad por fin es aceptada, tiene los días contados: pronto se propondrá otra cosa.
(Constanza Gutiérrez, Por qué los millennials somos distintos (y muy parecidos) a ustedes, La Tercera, 25 de agosto de 2017)

Cada cierto tiempo entro en crisis con las cuestiones que creo y me pasa que debo ponerlas en remojo. Otras miradas suelen mostrar nuevos relieves, matices o desafían frontalmente las creencias. No todo el tiempo pero sí a veces es necesario.
El artículo que cito y que sugiero leer con atención revive la discusión de si la juventud de antes fue mejor que la de hoy y si estas chicas y chicos podrán afrontar el mundo del que se tienen que hacer cargo.
Por más que comparemos lo que nosotros hicimos – y no hicimos – cuando éramos jóvenes con las acciones de la actual gente joven, vamos a tener que llegar la sobria conclusión de que nuestra época era diferente a la de nuestros padres y a la de nuestros hijos y que cada una tuvo sus propias luces y sus propias sombras. Y que ellos nos criticaron nosotros y nosotros criticamos a nuestros hijos e hijas.
El viejo consejo del Eclesiastés viene a cuento: Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca esto preguntarás con sabiduría. En otras palabras, es necio creer que el pasado fue mejor. Fue distinto en cuestiones externas, sin duda. En mi época los viejos teléfonos análogos eran un lujo que sólo los más afortunados del barrio disponían. Hoy cada persona en el mundo – casi – tiene un teléfono digital. Pero en cuanto a la condición humana, los tiempos fueron iguales.
Es inevitable que me pregunte cómo la gente joven ve el mundo, cómo lo va a manejar una generación que no lee, que no tiene paciencia, que no está dispuesta a sufrir rigores disciplinarios, que no reconoce verdades permanentes o ni jerarquías ordenadoras.
Es necesario profundizar el diálogo. Hubo una época en que me costaba mucho tratar con la juventud. Con el tiempo he llegado a entender que es por ahí donde hay que buscar la esperanza y el cambio.

(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

 

¿Por qué todo joven necesita un mentor?

Las personas que nacieron antes y después de los años 90 se enfrentan a diferentes desafíos; y como consecuencia, tienen distintas maneras de comunicarse. Esto crea el mito de que ambas generaciones no pueden desarrollar un vínculo cercano; no obstante, Félix Ortiz asegura que los jóvenes de hoy desean relaciones significativas con adultos significativos.

En su libro, Cada joven necesita un mentor, Ortiz señala que actualmente los jóvenes necesitan mentores honestos, que acepten sus errores, pero que también tengan la sabiduría para ayudarlos a crecer en su vida espiritual. Además, hace énfasis en que esta labor no debería tomarse a la ligera, pues, “la fe cristiana es ante todo y sobre todo una fe imitativa” (p. 11). Esto implica que el mentor debe caminar al lado del joven y mostrarle de qué manera la Palabra de Dios puede ser relevante en su vida.

Jóvenes de distintas partes del mundo coinciden en que necesitan un adulto que crea en ellos, que les ayude a ser una mejor versión de sí mismos, que los oriente y sea un modelo a seguir.

Ante estos requisitos, cualquiera puede creer que se necesita ser perfecto para ser mentor; sin embargo, los jóvenes le dan mayor énfasis a la honestidad. Esto no significa que no son necesarias otras cualidades. De hecho, Ortiz señala que el mentor ideal es alguien digno de imitar, que lleva una vida de santidad, tiene madurez espiritual, conocimiento bíblico, pone en práctica las disciplinas espirituales, está dispuesto a escuchar, sabe reconocer el potencial en otros, tiene el don del discernimiento espiritual y conoce cómo crear una atmósfera adecuada para el joven.

En Cada joven necesita un mentor, Félix Ortiz, enseña cómo una persona puede convertirse en el mentor que esta generación necesita. Además, su libro contiene evaluaciones, ejemplos, tácticas, métodos de enseñanza de acuerdo al tipo de grupo de jóvenes y herramientas prácticas para trabajar en el ministerio juvenil; por lo cual, este material es de vital importancia para todo aquel que quiera ejercer un liderazgo de acuerdo al propósito de Dios.

Datos adicionales sobre este libro:

Félix Ortiz estudió Historia y Educación en la Universidad de Zaragoza y posteriormente obtuvo dos maestrías en Educación en los Estados Unidos y España. Es autor de numerosos libros relacionados con la formación de líderes y el trabajo juvenil y es el Rector de la Escuela de Liderazgo Generacional y Coaching en Buenos Aires, Argentina.

Para mayor información, visita: https://e625.com/

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 señales de que eres hipócrita

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la hipocresía es el “fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.” Hay personas que actúan de esa manera en momentos específicos con el fin de salir de una situación incómoda, o con el propósito de no herir los sentimientos de los demás. No obstante, hay quienes hacen de la hipocresía su estilo y forma de vida. Éstos son algunos signos para saber si eres hipócrita:

1. Criticas a los que son mejores que tú:

Pretendes respetar a alguien solo si tiene mayor autoridad que tú. Criticas sus acciones cuando no están presentes y los alabas cuando estás cerca de ellos. La mayoría del tiempo sientes envidia de cualquiera que tenga más éxito que tú, y eso te lleva a juzgarlos con frecuencia.

2. Te gusta el chisme:

Escuchas, compartes y difundes chismes sobre las personas que te rodean. Utilizas esto como herramienta para destacar los errores de los demás, para sentirte superior y para hacerte ver bien o como la víctima. No reconoces que eres chismoso y te gusta decir que únicamente expresas tu opinión.

3. Ayudas a los demás solo si te produce beneficios:

Tus acciones se basan en lo que puedes obtener a cambio. Si algo no te produce beneficios, entonces no lo haces, o si es que lo realizas, es con el fin de quedar bien ante otros. No te preocupas genuinamente por las personas, sino que los ves como un medio para mejorar tu reputación.

4. Te gusta ser el centro de atención:

Estás constantemente resaltando tus logros y alabándote a ti mismo. Aunque no te guste admitirlo, te importa la aprobación de los demás y eres inseguro. Tus acciones en la vida real y las redes sociales están plagadas con cosas que acentúan tu supuesta “vida perfecta”.

5. Aplicas la doble moral:

Estableces altos estándares que afirmas cumplir y exiges que los demás hagan lo mismo; sin embargo, no practicas tus propias demandas. Te es fácil censurar a los demás por no hacer lo correcto, pero no te gusta asumir la responsabilidad cuando te equivocas. Los que te rodean te conocen por tomar la posición de juez de otros, pero de abogado de ti mismo.

6. No reconoces que eres hipócrita:

El orgullo no te deja reconocer que eres hipócrita. Intentas disfrazar este defecto con miles de excusas, pero en el fondo sabes que tienes un problema de autoestima y que necesitas trabajar en ello. Para dejar la hipocresía atrás y comenzar a amar genuinamente a los demás, primero debes perdonarte a ti mismo, aceptarte tal como eres y recibir el amor de Dios. A partir de ese momento, ora todos los días y pide que Jesús te ayude a lidiar con este problema.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Sabías que la música influye en tu vida?

La música es parte de la humanidad desde tiempos antiguos; por lo tanto, no es de sorprenderse que ejerza una fuerte influencia sobre nosotros. En los últimos años se ha comenzado a profundizar en los estudios sobre cómo la música afecta a las personas en distintos ámbitos. Estas investigaciones han demostrado que se la puede emplear como un tratamiento ante diversos problemas; a este procedimiento se le conoce como musicoterapia. Según la Asociación Americana de Musicoterapia, es “una profesión de salud establecida en la que la música se utiliza dentro de una relación terapéutica para abordar las necesidades físicas, emocionales, cognitivas y sociales de las personas”.

En la actualidad, la música sirve para tratar a militares que sufren de estrés post-traumático, personas con autismo, alzheimer, entre otros. Por otra parte, aún así no sea utilizada como terapia, se ha comprobado que la música ayuda a mejorar el autoestima, las habilidades sociales e incluso a disminuir los niveles de ansiedad y depresión. Un estudio publicado en Science Direct encontró evidencia significativa de que la música ayuda a adultos que sufren de demencia. Aunque todas estas investigaciones demuestran que la música puede ser de ayuda para el oyente, hay otras que demuestran que es un arma que también puede usarse para el mal.

La mayoría de personas, especialmente los jóvenes, pasan horas escuchando música; sin embargo, no todo lo que oyen tiene un contenido lírico que contribuye a su bienestar emocional. Las canciones más populares le dan énfasis a los comportamientos sexuales, el suicidio, la depresión, violencia y abuso de sustancias, y cuando alguien escucha ese tipo de mensaje repetidamente puede modificar su comportamiento y emociones; esto fue confirmado por un análisis publicado en la revista de la American Academy of Pedriatrics. Asimismo, los estudiosos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh afirmaron que “la música es conocida por conectar profundamente con los adolescentes e influenciar su desarrollo de identidad, quizá más que cualquier otro medio de entretenimiento”. Por lo tanto, es de suma importancia que cada persona sea responsable con aquello que escucha, no sólo porque le afecta a sí mismo, sino también a los demás.

“Algunos de ustedes dicen: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» ¡Claro que sí! Pero no todo lo que uno quiere, conviene; ni todo fortalece la vida cristiana.”
1 Corintios 10:23 (TLA)

 

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Lo que debes hacer después de terminar la universidad

Cada paso en la vida representa un cambio. Hay cosas que se hacía en el pasado y que ya no pueden hacerse más; mientras que hay otras que son de provecho y deben continuar practicándose. De igual manera, culminar la universidad es el inicio a una nueva etapa; por lo cual se debe tener en cuenta ciertos aspectos:

No dejar de estudiar:

El haber terminado una carrera universitaria no significa que la educación debe culminar allí. El mundo laboral es altamente competitivo y si uno no está a la vanguardia de lo que ocurre, podría quedar desfasado. Hoy en día hay muchas opciones para continuar instruyéndose en diversas áreas, ya sea como cursos libres o como un grado más en la profesión. Sin importar la opción que se elija, lo importante es mantenerse actualizado y aprovechar las capacidades que se tiene.

Buscar un trabajo que cumpla tus expectativas:

El ingreso económico es importante para subsistir; sin embargo, después de graduarse uno debe preguntarse: “¿Quiero un empleo que me otorgue satisfacción laboral o solo dinero?” Al responder con sinceridad, uno puede darse cuenta de la clase de vida que quiere para el futuro. Con el paso de los años, algunas personas se sienten frustradas en trabajos que solo les generan buenas remuneraciones económicas, pero no se sienten felices en ellas. Por lo tanto, es vital poner en consideración todos estos aspectos antes de aceptar un empleo.

Administrar sabiamente tu tiempo:

La vida cambia debido a las distintas etapas y, terminar la universidad es un gran paso para cualquiera; no obstante, esto no significa que ahora se puede cometer excesos en cuanto a la distribución del tiempo. Es primordial establecer límites para todo y no dejar que un área se convierta en el todo de la vida. Para ello se pueden fijar horarios o rutinas que ayuden a crear un balance. De esta manera se evita convertirse en adicto al trabajo o a alguna otra cosa.

Cuidar las influencias:

Graduarse es el producto del esfuerzo y sacrificio de muchos años; no obstante, todo eso se puede venir abajo si no se cuida de las malas influencias. Si hay algo que puede representar una piedra de tropieza en la vida, es mejor deshacerse de ella a tiempo; éstas pueden ser las personas que nos rodean, los vicios, adicciones, entre otras. Al principio puede resultar difícil desligarse; sin embargo, con el tiempo traen beneficios que ayudan a construir un mejor futuro.

Orar y leer la Biblia:

Los títulos profesionales, el dinero, la fama y el poder que uno puede adquirir no sirven de nada. Todo ser humano es pasajero en esta Tierra; por lo cual, debe enfocarse en la vida eterna. Mateo 6:19-21 (TLA) dice: No traten de amontonar riquezas aquí en la tierra. Esas cosas se echan a perder o son destruidas por la polilla. Además, los ladrones pueden entrar y robarlas. Es mejor que amontonen riquezas en el cielo. Allí nada se echa a perder ni la polilla lo destruye. Tampoco los ladrones pueden entrar y robar. Recuerden que la verdadera riqueza consiste en obedecerme de todo corazón.” Es por ello que se debe orar, leer la Biblia y tener una firme relación con Dios. Esto no quiere decir que no se debe estudiar ni preocuparse por las cuestiones terrenales; sino que se debe dar prioridad a las cosas de Dios.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Grupo Britt presenta “Infinito” su nueva producción musical

El grupo mexicano Britt visitó nuestros estudios para presentar su más reciente producción titulada “Infinito”.  En una entrevista en vivo en el programa Energía Total, Poncho, Enmanuel y Alicia, los integrantes de Britt (que significa “Pacto con Dios” en hebreo), narrarón las experiencias personales que los trajeron a Jesús. 

 También conversaron sobre la labor social que realizan en hospitales psiquiátricos, reformatorios juveniles y otras instituciones.

 El primer sencillo del nuevo disco se titula de igual manera «Infinito», y fue compuesto por Poncho Rosado, líder y vocalista de la banda. La canción fue producida por Güido Laris en Akasha Sound Lab y masterizada en Los Ángeles.

 Por medio de su nuevo tema transmiten un mensaje de esperanza, basado en la certeza de que Dios siempre nos mira, cuida y espera con paciencia.

Disfruta el vídeo aquí:

Versículos bíblicos para los solteros

La Biblia es una colección de libros que cubren una amplia variedad de temas; y no es de sorprender que también incluya historias y versículos que hablen directamente a los solteros. Estos textos inspiran esperanza, fortaleza y además exhortan a las personas a mantener la mirada fija en Dios y esperar su voluntad en el tiempo adecuado.

Números 6:24-26 (DHH)

“Que el Señor te bendiga y te proteja; que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad; que el Señor te mire con amor y te conceda la paz.”

Proverbios 7 (TLA)

“Un día en que yo estaba mirando a través de la ventana, vi entre los muchachos imprudentes a uno más imprudente que otros. Llegó a la esquina, cruzó la calle, y lentamente se dirigió a la casa de esa mujer. Ya había caído la noche. El día llegaba a su fin. En ese preciso instante la mujer salió a su encuentro. Iba vestida como una prostituta, y no disimulaba sus intenciones. Llamaba mucho la atención; se veía que era una mujer incapaz de quedarse en casa. A esa clase de mujeres se las ve andar por las calles, o andar vagando por las plazas, o detenerse en cada esquina esperando a ver quién pasa. Cuando la mujer vio al joven, se le echó al cuello y lo besó, y abiertamente le propuso: «Puedo invitarte a comer de la carne ofrecida a mis dioses. Hoy les cumplí mis promesas, y estoy en paz con ellos. Por eso salí a tu encuentro; te buscaba, ¡y ya te encontré! Tengo tendida en la cama una colcha muy fina y colorida. Mi cama despide el aroma de los perfumes más excitantes. Ven conmigo; hagamos el amor hasta mañana. Mi esposo no está en casa, pues ha salido de viaje. Llenó de dinero sus bolsas, y no volverá hasta mediados del mes». Con tanta dulzura le habló, que lo hizo caer en sus redes. Y el joven se fue tras ella como va el buey al matadero; cayó en la trampa como un venado cuando le clavan la flecha; cayó como los pájaros, que vuelan contra la red sin saber que perderán la vida. Querido jovencito: obedéceme; pon atención a lo que te digo. No pienses en esa mujer, ni pierdas por ella la cabeza. Por culpa suya muchos han muerto; ¡sus víctimas son ya demasiadas! Todo el que entra en su casa va derecho a la tumba.”

Eclesiastés 3:1 (DHH)

“En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para todo cuanto ocurre.”

Isaías 30:18 (TLA)

“Nuestro Dios ama la justicia y quiere demostrarles cuánto los ama. En verdad, Dios ama a los que confían en él, y desea mostrarles compasión.”

Isaías 40:31 (TLA)

“Pero los que confían en Dios siempre tendrán nuevas fuerzas. Podrán volar como las águilas, podrán caminar sin cansarse y correr sin fatigarse.”

Isaías 41:10 (NTV)

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa.”

Isaías 55:8-9 (DHH)

“Porque mis ideas no son como las de ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya. Así como el cielo está por encima de la tierra, así también mis ideas y mi manera de actuar están por encima de las de ustedes.» El Señor lo afirma.”

Jeremías 31:3 (NTV)

“Yo te he amado, pueblo mío, con un amor eterno. Con amor inagotable te acerqué a mí.”

Lamentaciones 3:25 (DHH)

“El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren.”

Mateo 6:33 (TLA)

“Lo más importante es que reconozcan a Dios como único rey, y que hagan lo que él les pide. Dios les dará a su tiempo todo lo que necesiten.”

1 Corintios 7:32-35 (TLA)

“Yo quisiera no verlos preocupados. Los solteros se preocupan de las cosas de Dios y de cómo agradarle. También las viudas y las solteras se preocupan por agradar a Dios en todo lo que hacen y piensan. En cambio, los casados se preocupan por las cosas de este mundo y por agradar a su propia esposa. También las casadas, lo mismo que las jóvenes comprometidas, se preocupan por las cosas de este mundo y por agradar a su propio esposo. Por eso tienen que pensar en distintas cosas a la vez. No les digo todo esto para complicarles la vida, sino para ayudarlos a vivir correctamente y para que amen a Dios por encima de todo.”

2 Corintios 6:14 (NTV)

“No se asocien íntimamente con los que son incrédulos. ¿Cómo puede la justicia asociarse con la maldad? ¿Cómo puede la luz vivir con las tinieblas?”

Hebreos 13:5 (NTV)

“No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho: «Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré»”

Santiago 1:5 (TLA)

“Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios. Él se la da a todos en abundancia, sin echarles nada en cara.”

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

6 cosas que debes saber a tus 30

Para muchos, los treinta son una edad crucial en la vida de cualquier ser humano. Es una etapa de crecimiento y madurez, donde se deja la flor de la juventud atrás y se comienza a vivir una nueva etapa de juventud-adultez. Es por ello que se espera que cuando uno llega a esta edad, se tenga una mejor perspectiva de las cosas que lo rodean. Éstos son algunos aspectos que se deben saber en esta edad:

1. Despedir a las malas influencias:

En ocasiones, conservamos amistades por los motivos incorrectos. Sin importar cuánto tiempo uno conozca a alguien, si ésta es una mala influencia, lo mejor es poner un límite y alejarse de esa relación. Esto no significa que debemos adoptar una actitud irrespetuosa o de odio; sino mantener una relación cordial pero sin dejarse llevar por los malos consejos, actitudes o pensamientos de la otra persona.

2. Disfrutar tu trabajo:

El trabajo es una necesidad que nos provee los medios para sobrevivir, pero también debe ser una actividad que se disfruta. Si para este tiempo te has dado cuenta que no estás conforme ni te sientes a gusto con tu empleo actual, lo mejor es que consideres otras opciones. Si no tomas la decisión ahora, es probable que te quedes atrapado en una ocupación que podría causarte pesadumbre, frustración, estrés y desánimo.

3. Reflexionar sobre tu pasado:

Mira lo lejos que has llegado, o lo mucho que te falta por superar. Reflexiona sobre tu pasado, pero no para que se convierta una cadena que te ate, sino para que aprendas de las lecciones que te dejó; de manera que puedas aplicarlas en el presente y futuro.

4. Tener tus prioridades establecidas:

Esta ya no es una edad para hacer las cosas sin pensar. Cada decisión debe ser tomada con cautela y teniendo siempre presente las consecuencias que traerán en el futuro. Además, se debe evaluar cuáles son las cosas que hasta ahora han ocupado el primer lugar en nuestras vidas, y darnos cuenta en qué hemos perdido más el tiempo.

5.  No pensar solo en ti:

Los quehaceres y la rutina pueden hacer que nos ocupemos de nosotros y sólo de nosotros; sin embargo, es importante separar un tiempo para los demás. Debemos cuidar las relaciones con las personas que nos rodean y construir vínculos estrechos que valgan la pena. Después de todo, no sirve de nada acumular dinero y posesiones si no se tiene con quién compartirlo.

6. Ser responsable con tus finanzas:

Todos sabemos que el dinero se gasta más rápido de lo que se obtiene. Por este motivo, es primordial tener un balance de los ingresos y egresos que se hace a cada cierto período de tiempo. Esto permite que uno se dé cuenta en qué está gastando de más, o en qué se necesita invertir mayores recursos.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Una vejez observada

Puedes contemplar en mí esa estación del año en que las hojas amarillas, unas cuantas o tal vez ninguna, penden de las ramas, tiemblan bajo los vientos fríos, coros desnudos y desolados, donde poco ha cantaban, gentiles ruiseñores…

(Sonetos, Shakespeare)

          No procuro esquivar tu venida inexorable. Te veo acercarte en medio de las cosas que me ocupan. En la multitud reconozco tu semblante gris. Tu rostro sin máscara me mira y no me escondo de ti. Conozco tu nombre. He visto tu abrazo frío, tu aliento de hielo en los que se fueron, en los que se están yendo. A la hora señalada nos vamos a encontrar y entonces nada más misterio y silencio.

Será por eso que la memoria del tiempo pasado se hace más intensa en mis sueños, en lo que escribo, en las horas vacías de la noche. Tanta vida, el trajín incesante de la palabra, los apuros de la pasión y el éxtasis, el agotamiento feliz de la aventura, del arte, del viaje, el desborde de los sentidos, el derroche del vigor – no haberlo ahorrado aunque fuera un poco…

“¿Cuántos son los días de los años de tu vida?”, le preguntaron hace milenios a cierto patriarca: “Pocos y malos”, respondió. Ahora que lo pienso, no creo que fueron pocos y malos. Es que la vejez reconoce lo que malgastamos en la juventud. Y nos inunda cierta bronca por no haberlo hecho mejor. “No me arrepiento de nada” dice una famosa canción. Me cuesta creerlo. Siempre me ha parecido que en esas palabras hay una soberbia que procura ahogar secretos remordimientos.

Mi hermana me envió una fotografía de mi mamá que duerme en una cama de hospital en lo que parecen ser según los médicos sus horas o sus días finales. Es posible que sea así. Es posible que se recupere, no lo sé. Lo que sí sé es que no encuentro nada bello en esa imagen. Me enoja. La muerte me enoja porque en alguna parte de mí siento que esa no era la idea original, pero que la elegimos en un instante de locura.

Sé también que hay quienes son dichosos en la vejez, porque uno elige cómo quiere vivir. Pero por alguna razón la evidencia de los años, la progresiva adversidad entre mente y cuerpo me va doliendo un poco más a medida que pasa el tiempo.

Hoy es viernes. Perdón por la tristeza…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

El tiempo que no volverá

John Randolph dijo: “El tiempo es a la vez el más valioso y el más perecedero de nuestros recursos”

Hoy al despertar varios de nosotros hemos tenido la necesidad de mirarnos en un espejo y muchos nos dimos cuenta que el rostro y el color de cabello son la clara señal de que los años han pasado, pero lo que realmente debiera importarnos es cómo y en qué estamos invirtiendo nuestro tiempo.

Si le diéramos la importancia que se debe al “tiempo” podríamos invertirlo y no malgastarlo, ya sea en un vicio, en el rencor, en las peleas o haciendo maldad. No podemos vivir ligeramente sabiendo que la hora, los minutos y segundos que pasan jamás volverán.

El apóstol Pablo, conocía el valor incalculable del tiempo, por eso nos dice “(…) aprovechen bien el tiempo” Colosenses 4:5 (DHH), porque sabía que el enemigo es astuto y utilizará distracciones para hacer que perdamos aquello que nunca recuperaremos (tiempo).

Hoy varias personas se encuentran sentadas viendo cómo su vida pasa porque se detuvieron a lamentar su pasado, otras se encuentran tratando de sobrevivir lo que viven en el instante o peor aún algunos se quedan quietos por temor al futuro.

No permitas que los temores del pasado, los problemas del presente y el miedo a lo que vendrá te detengan y te hagan perder tu tiempo, toma la mano de Dios y confía en su provisión, protección y ayuda.

Si eres joven y estás comenzando a dar pasos para alcanzar lo que anhelas, recuerda que tu mirada debe estar en Dios y lo demás vendrá por añadidura. Esto no significa que no te debes esforzar y trabajar para alcanzar logros; tu juventud es el mejor tiempo para dar lo mejor de ti en el servicio, en tus estudios y en tu familia.

1 Timoteo 4:12 dice: “Evita que te desprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y de portarte, y en amor, fe y pureza de vida” (DHH)

Si ya los años han pasado y quizás no tienes lo que un día soñaste ¡Tranquilo! disfruta el presente y lo que tienes, pero haz planes para mejorar tu futuro, trabaja en tu relación con Dios y sirve junto a tu familia.

En realidad no importa en qué parte del camino te encuentras, lo importante es que inviertas el tiempo que tienes en lo que de verdad tiene valor. Recuerda que el tiempo que pasa no volverá, hoy podemos estar aquí y mañana no.

¿Cómo saben qué será de su vida el día de mañana? La vida de ustedes es como la neblina del amanecer: aparece un rato y luego se esfuma” Santiago 4:14 (NTV)

Por Judith Quisbert.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Versículos para los jóvenes

Ser joven representa un desafío en esta época, pero aunque pase el tiempo, las enseñanzas de la Biblia pueden guiarnos en cualquier momento. En la Biblia hay diversas historias de cómo Dios usó a jóvenes para hacer grandes cosas por su generación, y de la misma manera que a ellos, Él aún puede hacer que los jóvenes sean de impacto.

Éstos son algunos versículos dedicados a la juventud:

Proverbios 20:29 (TLA)

El orgullo del joven es su fuerza; el del anciano, su experiencia.”

Eclesiastés 11:10 (NTV)

Así que dejen de preocuparse y mantengan un cuerpo sano; pero tengan presente que la juventud —con toda la vida por delante— no tiene sentido.”

1 Timoteo 4:12 (NTV)

“No permitas que nadie te subestime por ser joven. Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza.”

Salmos 71:4-5 (TLA)

Dios mío, tú eres mi esperanza; no permitas que yo caiga en poder de gente malvada y violenta. Desde que era joven puse mi confianza en ti.”

Lamentaciones 3:25-27 (DHH)

“El Señor es bueno con los que en él confían, con los que a él recurren. Es mejor esperar en silencio a que el Señor nos ayude. Es mejor que el hombre se someta desde su juventud.”

Proverbios 6:20 (TLA)

Querido jovencito, cumple al pie de la letra con los mandamientos de tu padre y con las enseñanzas de tu madre.”

Salmos 119:9 (NTV)

¿Cómo puede un joven mantenerse puro? Obedeciendo tu palabra.”

1 Pedro 5:5 (NTV)

Del mismo modo, ustedes los más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos; y todos vístanse con humildad en su trato los unos con los otros, porque «Dios se opone a los orgullosos pero da gracia a los humildes»”

Efesios 6:2-3 (TLA)

El primer mandamiento que va acompañado de una promesa es el siguiente: «Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así les irá bien, y podrán vivir muchos años en la tierra.»

Proverbios 23:22 (NTV)

Escucha a tu padre, que te dio la vida, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana.”

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

10 cosas que debes hacer si estás en tus 20s

Cada período de la vida presenta su propio desafío, y los 20 no son la excepción. Llegar a esos años implica dejar la adolescencia atrás y comenzar a vivir más como un adulto. Si estás a pocos días de cumplir los 20, o si ya lo hiciste, pon en práctica estos consejos y disfruta de esta nueva etapa:

1. Ahorrar:

¿Recuerdas cuando en la niñez pensabas que para tener 20 faltaba demasiado, pero cuando los cumpliste te pareció que el tiempo pasó muy rápido? De la misma manera, la adultez y vejez llegarán antes de lo que te imaginas. Es por ello que debes tener siempre un plan de respaldo en cuanto al dinero. Si en vez de malgastar todo tu dinero, ahorras para cualquier eventualidad futura, estarás preparado para las sorpresas que pueda ocurrir mañana. Nadie tiene la vida comprada, y los problemas de salud, económicos, etc, abundan y muchas veces no pueden prevenirse. Así que, sé prudente con tus finanzas y no caigas en la tentación de despilfarrar todo apenas lo tengas a la mano.

2. Cambiar de estilo:

Puede que hayas tenido trabajos antes, pero a los 20 tendrás que buscar uno con el cual puedas obtener un ingreso fijo. Esto significa que empezarás a desarrollarte en contextos más profesionales que informales, y aunque te cueste admitirlo, allí no podrás continuar utilizando tu ropa de adolescente. Por más que uno quiera, las personas juzgan por la apariencia, y si tu vestimenta no da una buena imagen de ti, ésta se convertirá en un impedimento para que los demás te conozcan más a fondo. Cambiar tu estilo no quiere decir que debas pretender ser quien no eres, sino presentar una versión mejorada de tu apariencia.

3. Aprender un idioma:

No hay límite de edad para el aprendizaje, pero si tienes 20 años o más, es crucial que lo hagas. Hoy en día, las personas que más sobresalen como empleados o emprendedores, son aquellos que pueden hablar más de un idioma. Esto también te ayudará a tener una mente más abierta a nuevas personas y culturas; además, podrás ganar mayor experiencia en el ámbito que te desarrolle y eso te permitirá sobresalir de otros.

4. Viajar solo:

Viajar solo es una excelente manera de aprender a más sobre ti mismo, a auto controlarte, a ser más independiente, a salir de tu zona de comodidad, a ser responsable, a hacer nuevos amigos, a tener más confianza y seguridad en ti mismo, y a ser aventurero. Viajar no solo te permitirá conocer un lugar nuevo, sino que abrirá tu mente a nuevas experiencias. Otra razón por la que debes hacerlo a esta edad, es que cuando pase el tiempo no tendrás las mismas fuerzas y vitalidad que tienes ahora; así que, aprovecha tu juventud y no la desperdicies.

5. Ser responsable con tu salud:

Si antes podías comer de todo y nada te hacía daño, eso cambiará en estos años. Tu cuerpo ya no está en desarrollo, lo que significa que en vez de crecer de alto, comenzarás a hacerlo de ancho. Ser responsable con tu alimentación no solo es cuestión de estética. Tu salud no será la misma conforme pase el tiempo, y si te descuidas ahora, pagarás las consecuencias en los años venideros. No le tengas miedo al médico y acude -como mínimo- una vez al año a hacerte una revisión completa. El hecho que no te duela nada, no implica que todo está bien; pues de hecho, hay muchas enfermedades silenciosas que pueden matarte si no se tratan a tiempo.

6. Ser maduro en tus relaciones:

Hay amigos que son para toda la vida, pero otros solo impiden tu madurez y progreso. Estás en una etapa en donde tus relaciones personales pueden ser de mucho provecho en las distintas áreas de tu vida, y si te empeñas en conservar amistades que no valen la pena, ellas podrían convertirse en tu ruina. Elige bien a tus amigos, y especialmente, a tu pareja. No te apresures en iniciar una relación amorosa si aún no estás listo. Esto evitará que pongas en peligro tus sentimientos y el de los demás; y además, te permitirá trabajar en ti mismo para cuando llegue la persona correcta a tu vida.

7. Reevaluar tus relaciones familiares:

Es común que en la adolescencia, la familia sea lo último que pienses. Puede que te hayas alejado de tus padres, hermanos, abuelos, entre otros familiares; pero al llegar a tus 20 debes restaurar esas relaciones. Cuando pase el tiempo te darás cuenta que la familia siempre estará allí para ti; y si no reparas tus vínculos con ellos, perderás la oportunidad de gozar de su amor y sus consejos. Si dejas que un conflicto del pasado no se arregle ahora, harás que la herida se haga más y más grande, a tal punto que, cuando quieras restablecerla, podría ser demasiado tarde.

8. Utilizar bien tu tiempo:

Éstos son los años en que puedes ser más productivo y, si pierdes el tiempo en actividades que no tienen ningún provecho, en el futuro te arrepentirás. Ya no es momento para pasar horas sin propósito en internet, ni quedarte en casa viendo películas todo el día; en cambio, ocupa tus ratos libres en actividades que te ayuden a mejorar en algún aspecto en tu vida. Puedes practicar tu pasatiempo preferido, o encontrar alguna ocupación que mantenga activo tu cerebro, ejercite tu mente y tu cuerpo.

9. Deshacerte de malos hábitos:

Si no cambias un mal hábito hoy, será difícil que te deshagas de él mañana. Tus 20 deben representar años de cambio y superación, no de un ciclo repetitivo en el que caigas cada temporada. Deja atrás las costumbres que solías tener en la adolescencia y comienza a practicar una nueva y saludable rutina. Deja de utilizar la frase “es que soy así”, y analiza qué cosas puedes cambiar en tu vida. Esto te servirá no solo en tu presente, sino también en tu futuro y el de tus hijos.

10. Fijar nuevas metas:

No te conformes con las metas a corto plazo y empieza a planear algunas a futuro. Mantente enfocado en lo que quieres y trabaja con persistencia para que lo obtengas. Recuerda que estás con todas las energías para realizar lo que te propongas; y que el vigor de tu juventud es tu mayor ventaja.

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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