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¡Él te ha hecho libre!

“Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.” Deuteronomio 20:2 (RVR1960)

El pueblo de Israel estuvo esclavizado en Egipto por mucho tiempo, hasta que Jehová los liberó y los condujo hasta la tierra prometida; aunque tardaron 40 años a causa de su rebeldía, la promesa fue cumplida y ¡fueron liberados!

Nosotros también podemos estar sometidos a la esclavitud que no es física solamente, sino espiritual, la del pecado. Esta esclavitud no tiene compasión de nadie, aprisiona a todos sin importar edad, sexo o estatus; trae destrucción no sólo al cautivo sino también al entorno, acabando con familias, vidas e incluso la relación con Dios.

En cambio la libertad dada por medio de Jesús, es llena de gracia y misericordia, pues a pesar de que podemos caer, ella no nos desecha, al contrario, nos levanta y nos ayuda a seguir adelante.

Pero debemos tener mucho cuidado de conservarla, no vaya ser que nuevamente nos entreguemos a la esclavitud, como dice Gálatas 5:13 (RVR1960) “Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.” Gálatas 5:13

No des paso a nada que te aleje de Dios, ni seas rebelde ante su guía, sigue sus instrucciones y cumplirás lo que Él tiene para tu vida, planes de bien y no de mal.

¡Él te ha hecho libre!

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Uniforme de autoridad

Carlos se encontraba estacionado en una esquina a altas horas de la noche, de repente vio correr a un hombre con un arma en la mano hacia su auto; asustado presionó el acelerador e intentó huir, pero el individuo le disparó, haciendo que Carlos chocara su carro y resultara lesionado. El atacante era un policía civil que dijo haber confundido a Carlos, creyendo que era un ladrón.

Es lamentable que sucedan estos hechos, pero nos enseñan una gran lección. Un policía que no usa su uniforme pierde un cincuenta por ciento de la autoridad que tiene porque al verlo de civil con un arma, resulta fácil confundirlo con un delincuente, como sucedió con Carlos.

Algo similar podría suceder en nuestro diario vivir, puesto que debemos estar conscientes que cada día enfrentamos una guerra espiritual constante.

El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año agradable del Señor.” Lucas 4:18-19

El uniforme de un policía representa el Espíritu del Señor en nuestras vidas, no podemos salir a la calle y ejercer las funciones de un hijo de Dios sin estar llenos de la presencia divina, de lo contrario no tendremos autoridad para combatir los ataques del maligno.

Un cristiano debería presentar autoridad espiritual, es decir, tener poder sobre el mal, ¿Tienes autoridad? El Señor te ha dado la potestad para atacar al enemigo, si alguien está enfermo, afligido o esclavo de algún vicio, no necesitas llamar a un pastor o ministro simplemente debes armarte de valor y orar por ellos, puesto que Dios respalda a sus hijos.

En esta oportunidad te animo a reflexionar sobre tu estado espiritual, quizá estás perdiendo muchas bendiciones por descuidar la presencia del Señor en tu vida, busca a Dios y pídele que te ayude a tener autoridad, que los demonios te conozcan y tiemblen, así como cuando escuchan el nombre de Jesús.

Por Shirley Chambi

 

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Hay libertad en Cristo

“Así que, si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres.” Juan 8:36 (NVI)

Al ser esclavos del pecado, nos aprisionamos con cadenas de hierro con las que un criminal podría estar aprisionado en su celda lo cual nos conduce hacia la muerte. Sin embargo Cristo nos dice que fuera de Él no hay libertad del pecado y nos invita a que nos acerquemos para que pueda romper las cadenas de toda esclavitud.

 Si en este momento estás aprisionado por algún vicio con el sexo o la pornografía, debes reconocer y aceptar tu estado. Una vez que lo hagas acércate a Cristo y recibe una nueva vida en Él.

¡Permite que Cristo te de la libertad!

Por Giovana Aleman

 

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Eres libre…

“Ella le respondió: —Así es, Señor. Nadie me ha condenado. Jesús le dijo: —Tampoco yo te condeno. Puedes irte, pero no vuelvas a pecar.” Juan 8:11 (TLA)

Muchas veces la culpa por los errores pasados no nos deja avanzar hacia los planes que Dios tiene para nosotros. Por eso, hoy te animo a dejar toda culpa y el pecado delante de la presencia de Dios, por medio de una sincera oración. Despójate de todo temor pues El anhela verte libre para escribir un nuevo capítulo en tu vida, por eso recuerda: “… ¡Ánimo, hijo mío! Tus pecados son perdonados” Mateo 9:2 (NVT) ¡Créelo!

Por Danitza Luna

 

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Libertad para los cristianos en Corea del Norte

Fue un verdadero encuentro histórico entre nuestro presidente Donald Trump y el líder de Corea del Norte Kim Jong Un en Singapur. Ha sido la gran noticia. El tema principal por supuesto fue el compromiso de desnuclearización de los norcoreanos pero la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos de ese país también fue tratada y de hecho, minimizada por la prensa. En especial el tema de los derechos humanos y la situación de los cristianos en el país. Ya sabemos que están siendo perseguidos por su fe.

Cuando le preguntaron a Trump acerca de eso específicamente, de los cristianos en ese país, dijo que trataron el asunto fuertemente y mencionó el trabajo de Franklin Graham el hijo de Billy Graham, con quien tiene la costumbre de orar y pedir consejería en la Casa Blanca. Dijo que Franklin Graham pasa mucho tiempo en Corea del Norte y que iba a haber cambios.

Les invito a que sigamos orando por el regreso de la libertad religiosa en ese país y por que se liberen a más de cincuenta mil cristianos que están detenidos allí en campos de prisioneros y centros de detención.

Con el favor de Dios, veremos cambios para bien de nuestros hermanos creyentes y podremos respirar aires de paz mundial.

 

 

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¿Cuánto vales?

Preguntar ¿Cuánto cuesta? Es necesario y automático cuando salimos de compras, todo producto u objeto tiene un costo establecido para salir a la venta y dependiendo de su valor podremos o no adquirirlo.
Si tuvieras que poner un precio a tu persona ¿Cuánto sería tu valor?
Lamentablemente encontramos personas que valúan su vida en base a sus posesiones, títulos, relaciones, etc. Tal vez este mundo haya establecido el valor del hombre en base a lo que tiene, pero Dios no utiliza esos mismos parámetros para dar valor a sus hijos, su palabra dice: “(…) porque eres muy precioso para mí. Recibes honra, y yo te amo.” Isaías 43:4 (NTV)
A veces el mundo se encarga de repetirnos constantemente que no valemos porque hemos cometido muchos errores que nos han llevado a perder cosas, pero recuerda que tu valor no depende de ello sino de Dios.
Quizás hayas cometido errores, pero para Dios sigues teniendo el mismo valor
“Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16 (DHH); así es, vales la sangre de Cristo.

Hoy quiero invitarte a recordar que tu vida es valiosa, no importa las veces que te hayas equivocado o que tan lejos de su presencia estés, te ama y siempre espera por ti, para restaurarte y librarte.

¡Tú vida es invaluable! ¡Vales la sangre de Cristo!

Por Judith Quisbert

 

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¡Puedes ser libre!

“Si lo que ves con tu ojo derecho te hace desobedecer a Dios, es mejor que te lo saques y lo tires lejos. Es preferible que pierdas una parte del cuerpo y no que todo tu cuerpo sea arrojado al infierno. Si lo que haces con tu mano derecha te hace desobedecer, es mejor que te la cortes y la tires lejos. Es preferible que pierdas una parte de tu cuerpo y no que todo tu cuerpo se vaya al infierno.” Mateo 5:29-30 (TLA)

Queremos tener todo el control de nuestros pensamientos y actos, pero nuestra naturaleza humana nos empuja a hacer lo que sabemos que lastima nuestra integridad. ¿Crees que es imposible vencer una adicción? Algunas adicciones son mantenidas en lo oculto, por vergüenza, tal es el caso de la pornografía. Si esta u otras adicciones estuvieran afectando tu vida, recuerda que no hay pecado que no se pueda vencer y que Cristo no pueda perdonar cuando halla un corazón arrepentido. Tal vez has intentado enfrentarlo con tus fuerzas y no lo has logrado, es que no se trata de luchar con tus fuerzas sino con las de Dios. Él está dispuesto a darte libertad si tan sólo se lo permites, renuncia a ti y a tus deseos engañosos que sólo te llevarán al fracaso espiritual. Evita todo tipo de programas de televisión, revistas, fotos u otra clase de objetos y situaciones que te puedan llevar a pensar en la pornografía y si es necesario pide ayuda. ¡No te des por vencido hasta que hayas sido libre completamente!

Por Ruth Mamani

 

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Libre por su cruz

“Así que, si el Hijo os libertare, sereís verdaderamente libres” (Juan 8:36 RV60)

La RAE (Real Academia Española) define la libertad como la “Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”

¿Qué sucede cuando hay un abuso de la libertad? Está se convierte en libertinaje.

La naturaleza humana está inclinada al pecado, hacemos  lo que no queremos hacer ¿De qué sirve la libertad si somos esclavos del pecado?

La respuesta está en que la verdadera libertad sólo la obtenemos por la misericordia y gracia de Dios; somos esclavos de nuestras emociones mal dirigidas y los malos hábitos, pero Cristo es la salida a la prisión que construímos con nuestras propias manos.

¿Quieres ser libre? Te invito a conocer a Jesús, Él nos da vida y una nueva oportunidad

Jesús es la provision de Dios para librarnos del pecado, Él nació en un establo humilde, fue concebido milagrosamente por obra del Espíritu Santo en María, Juan el bautista lo bautizó y el Espíritu Santo descendió en forma de paloma, fue tentado en el desierto por el diablo pero Jesús lo derrotó con la palabra. Realizó su ministerio en la tierra, enseñó, sanó a muchos, resucitó muertos e hizo varios milagros. Sus discípulos llegaron a ser sus amigos y aun así tuvo que atravesar por la traición de Judás y Pedro lo negó. Jesús fue acusado con mentiras y juzgado tomando el lugar de Barrabás, murió entre dos ladrones. Cristo fue sepultado en el sepulcro de José de Arimatea, los romanos sellaron la entrada de la tumba pero eso no impidió que Cristo resucitara al tercer día y nos diera libertad, el regalo de la salvación, Jesucristo ascendió al cielo y la historia continúa…

Somos libres por su cruz, por la sangre que derramó ¿Te gustaría conocer más de Jesús? Queremos ayudarte.

Por Carlos E. Encinas

 

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¿Tu fe puede hacer historia?

Hebreos 11, conocido también como la galería de la fe, presenta las maravillas que Dios hace cuando se tiene “fe”.

 –  Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte.
– Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca del diluvio.
– Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.
– Por la fe también la misma Sara, siendo estéril.

Y así podríamos seguir con esta inmensa lista de personas que solamente creyeron que Dios podía hacerlo y sus ojos vieron un milagro, presenciaron lo que era imposible hecho realidad.

A diario necesitamos que Dios intervenga en nuestros asuntos (economía, trabajo, salud, familia, etc.) muchos necesitamos ver esa obra transformadora en nuestras vidas o en la situación que estamos atravesando, pero la Fe es el ingrediente necesario para ver ese milagro “De hecho, sin fe es imposible agradar a Dios. Todo el que desee acercarse a Dios debe creer que él existe y que él recompensa a los que lo buscan con sinceridad.” Hebreos 11:6 (NTV).

Lamentablemente en esos momentos de calamidad es cuando muchos fallan, porque a pesar de saber que Dios lo puede hacer, dejan que la duda ingrese a su mente, corazón y se convierta en un enemigo que si no se logra echar, jamás dejará ver los milagros y prodigios que Dios puede hacer.

¿Necesitas un milagro de Dios en este momento?

La mayoría responderá “Sí”, pero la verdadera pregunta es ¿Tu fe te permitirá ver la obra de Dios? Debemos ser sinceros en esta respuesta y reconocer el verdadero estado de nuestra Fe.

Si sientes que el nivel de tu fe está muy bajo y estás desanimado por todo lo que estás viviendo, te animo a esforzarte para que tu fe crezca y se fortalezca, no dejes que la duda te robe la oportunidad de ver los prodigios que Dios puede hacer.

Por Judith Quisbert

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Solía

Solía – pretérito imperfecto de soler.

Soler – verbo intransitivo. 1. tener costumbre de hacer una cosa; 2. señala que algo es habitual en una persona.

Había nacido con un impulso innato a la desobediencia. El tiempo le enseñaría que la desobediencia implícitamente escondía la violencia del sometimiento. Lo había sentido en su uniforme de colegio, en su adoctrinamiento religioso, en las interminables horas de banco colegial mientras miraba por la ventana el movimiento de las hojas de los árboles y el volar de los pájaros.

(Francis Mallman, Sueños de libertad desde el impulso de la desobediencia, Revista La Nación)

Solía dormirme en cualquier lugar, a cualquier hora, cuando recorríamos el país en camión con el primo Germán; debajo del remolque, sobre unos sacos tibios de cemento, bajo la sombra de los eucaliptus en el verano ardiente de Casablanca.

Solía acumular recuerdos hermosos del lago Villarrica, de las alturas de Trafún, de la profesora de francés, de unos besos vertiginosos en la costanera del río Calle Calle, de las fiestas de toque a toque en tiempos de la dictadura.

Solía escribir poemas, preguntas, angustias, descubrimientos, ansiedades, asombros y perplejidades en pequeños archivadores negros de Rhein con hojas blancas de renglones menudos. Escribía en buses, aviones, cafés, en la plaza de la Constitución.

Solía ir al cine a media mañana, a tomar un cortado en el Haití, a comprar un libro en la Editorial Universitaria y esconder o tirar los comprobantes porque, “¿Cómo puedes gastar plata en cosas que no son prioritarias?”

Solía aspirar profundamente el aire de las mañanas frías de junio o dejar que se mojara la cara con la lluvia porque me parecía que me limpiaba el alma de mis oscuridades y secretos inconfesables.

Solía pensar que el amor era una cosa esplendorosa, un viaje imaginario a la tierra de los encantos, una emoción compartida, un descubrimiento constante, un romántico estado de bienestar hasta que “me voy, me voy, que a mi tren nocturno no se suba el amor; quédese en el andén con un abultado equipaje de abalorios y querellas.

Solía experimentar un entusiasmo enorme, un optimismo desbordante, un sueño infatigable, una esperanza redoblada, un cuerpo ágil, un corazón generoso, una curiosidad insaciable, una ingenuidad rayana en la estupidez, una confianza desmesurada.

Poco a poquito se fue destiñendo todo y así, hasta que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota en el pozo…

¿Libres del dolor?

Al regreso de la pausa les voy a hablar de cómo salir de la amargura y lograr sanidad de las heridas en su vida, advierte la presentadora del programa radial. Por supuesto que no me quedo a escucharla. Sólo estoy chequeando que la radio esté saliendo bien al aire.

Me sorprende la persistencia de esta idea de la sanidad interior. Personalmente creo que tuvo su origen entre los creyentes de los países desarrollados quienes, habiendo superado largamente la línea de la pobreza o de la supervivencia que experimenta la mayoría de los otros países, tienen tiempo y espacio para pensar y sufrir angustias bastante abstractas la mayor parte del tiempo.

Acá abajo no hay tiempo para estas introspecciones. Hay hambre, desamparo, violencia en todos los estratos de la sociedad y una precarísima línea de defensa frente al terrorismo de Estado o de poderosos grupos minoritarios. La vida por acá está a precio de liquidación. En muchas ciudades hay gente que sale de su casa y no tiene la absoluta seguridad de que a la tarde regresarán al seno de su familia.

Vuelvo a recordar la escena que encontré una vez en el libro Las Islas de Jean Grenier; se refiere a aquel carnicero enfermo de muerte que replica a un pasaje del libro que su amigo le lee todas las tardes, en la que alguien habla en patéticos términos acerca de la vida y de la muerte: Ese debe ser uno que tiene todas las noches un buen bife para cenar.

Por otra parte, si tal cosa como la sanidad o libertad de la amargura y el dolor fuera posible, la vida cristiana sería una maravillosa y continua celebración de amor, solidaridad, comprensión, unidad y cooperación.

No hay que andar muy lejos para encontrarse con lo opuesto en las relaciones entre creyentes. En el país de donde provengo, hace treinta años existían mas de tres mil denominaciones cristianas. Un estudio específico que hicimos sobre el origen de tales unidades arrojó que eran divisiones de divisiones de divisiones de una única gran iglesia que había iniciado su trabajo evangelístico a principios del siglo veinte. Todas fueron provocadas por celos, envidias, conflictos de tradiciones y doctrinas y luchas intestinas de poder.

Si después de más de un siglo de historia persisten tales desencuentros, tal vez sea tiempo de echarle una revisadita al tema de la libertad absoluta del dolor y la amargura.

¿Batallando con tus debilidades?

Hay muchas personas que viven atrapados por el pecado sin poder vencerlo, luchan a diario con sus problemas, debilidades, malas actitudes y no hay resultados. ¿Por qué? ¿Hay alguna manera o secreto para poder vencer las debilidades que tenemos?

“Pero demos gracias a Dios que nos ha dado la victoria a través de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57 (PDT)

La pregunta es, ¿tenemos a Cristo en nuestra vida? Porque Él es el único requisito para vencer o tener victoria sobre cualquier lucha que tengamos. “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos.” Lucas 4:18 (RVR1960)

Vencer es difícil y puede que sea una batalla larga. Pero sí es posible, “…somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Romanos 8:37. (NVI)

Moisés, David, Samuel, Pedro y otros siervos de Dios también batallaron contra sus debilidades, tentaciones y atracciones de la carne. Ellos tuvieron que aprender dolorosas lecciones y eliminar sus problemas con la ayuda de Dios.

Como hijos de Dios estamos llamados a vencer nuestras debilidades en vez de ser vencidos y derrotados por ellas. “Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles ejemplo para que sigan sus pasos.” 1Pedro 2:21 (NTV)

Jesús pudo permanecer libre de pecado y venció al  mundo. Él mismo nos dijo: …En el mundo ustedes tendrán que sufrir, pero, ¡sean valientes! Yo he vencido al mundo. Juan 16:33.

En 1 Juan 4:4 (PDT) nos dice; Hijitos, ustedes son de Dios y por esto ya han derrotado a los enemigos de Cristo porque el que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.

Dios nos promete victoria. Si tienes debilidades con las cuales has estado luchando, no dejes de acercarte a Jesús y obedecer sus consejos que están escritos en su palabra. Si así lo haces, el Señor te perdonará, librará y recompensará.

A todos los que salgan vencedores y me obedezcan hasta el final: Les daré autoridad sobre todas las naciones. Apocalipsis 2:26 (NTV)

Todos los que salgan vencedores se sentarán conmigo en mi trono, tal como yo salí vencedor y me senté con mi Padre en su trono. Apocalipsis 3:21 (NTV)

Oremos:

“Amado Padre, me acerco a tu presencia sabiendo que sólo tú puedes ayudarme. Tú conoces mis debilidades y las veces que he intentado dejarlas pero no he tenido éxito, sé que en mis fuerzas no lo lograré, por eso acudo a ti. Ayúdame y llena mi corazón de tu presencia. Que tu Santo Espíritu sea mi fortaleza en los momentos de lucha y quien me dé la victoria sobre mi problema, en el nombre de Jesús. Amén.”

 

 

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