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Tiempo de lectura: 2 minutos

Hasta hace algunos años se creía que el ADN heredado era inalterable. Sin embargo, Juleen Zierath del Instituto Karolinska en Suecia encabezó un estudio para determinar si existía por lo menos una posibilidad de modificar los rasgos genéticos de un individuo en forma natural.

Durante la investigación se descubrió que una persona sana físicamente pero sedentaria, presentaba cambios sutiles en el código de su ADN solamente haciendo ejercicios por un corto tiempo al día o desarrollando alguna de sus habilidades. Esas actividades resultaban en alteraciones químicas ligeras en la estructura del código genético convirtiéndose en puntos de partida para una “reprogramación” del gen humano.

Por ejemplo: los músicos, influenciados por sus padres en la mayoría de los casos, dicen que descubrieron el gusto por ese arte a muy corta edad y si preguntamos a sus abuelos quizás también hayan tenido algo que ver con la música, y de esa manera podríamos retroceder hasta llegar al individuo que empezó a desarrollar ese talento dentro de su familia. Lo mismo pasa con la mayoría de los atletas: los hijos pueden tener un gusto por el deporte influenciados por sus padres, pero también pueden tener esa inclinación innata por su herencia genética.

Existen muchas costumbres que pueden hacer posible la reprogramación del ADN en un individuo. Dentro del ámbito espiritual sucede algo similar.

Hubo un tiempo en el que el pueblo de Israel usaba un refrán que decía: “Los padres comen uvas agrias y a los hijos se les destemplan los dientes” Ezequiel 18: 1 (Versión Dios Habla Hoy) Esa era una forma racional de entender el porqué del sufrimiento o las penurias en la vida de algunas personas. Esa misma idea es la que podemos ver en Juan 9:2 que dice: “Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” Versión Reina-Valera 1960

Ellos creían que un hijo podía heredar las consecuencias de los pecados cometidos por sus padres, pero esto no es así. Jesús mismo aclara todo diciendo: “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.” Juan 9:3 Versión Reina-Valera 1960

¿Crees que estás heredando alguna condición espiritual de tus padres? Pobreza, divorcio, enfermedad, infidelidad, vicios, pecados, etc. Aunque todo eso podría afectar el desarrollo de la vida de una persona hasta cierto punto, siempre es posible mejorar la condición espiritual.

Todos nacimos con tendencias pecaminosas distintas, pero por el sacrificio de Jesús, ahora podemos ser libres de toda atadura generacional y de cualquier pecado que intente apresarnos.

“El alma que pecare, esa morirá; el hijo no llevará el pecado del padre, ni el padre llevará el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él, y la impiedad del impío será sobre él.” Ezequiel 18:20 Versión Reina-Valera 1960

Las condiciones en las que viniste al mundo o todo lo que hayas tenido que vivir en el pasado, no son más fuertes que Dios. Él puede hacerlo todo nuevo.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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