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Breve anatomía del poder (3)

(Tercera parte y final)

Se hace más notable esta dolencia cuando los líderes menosprecian o subestiman la educación y los principios básicos necesarios para la gestión eficiente de un país, una empresa o una agrupación religiosa. El líder se escuda en cierta intuición innata, en la experiencia o simplemente en la operación “mágica” del Espíritu Santo. Pocos de ellos tienen la sabiduría y la habilidad de reconocer sus limitaciones y tomar apropiado provecho de la asesoría profesional especializada sin ceder al temor de perder su ascendiente sobre la gente.
“Aquí vale la experiencia y no los estudios” o “El Señor toma de lo que no es para avergonzar a lo que es” son recurrentes justificaciones de aquellos líderes, con lo cual no sólo logran una excusa convincente para la mayoría menos ilustrada, sino que se asiste también a la verdadera consagración de la mediocridad como estilo de gobierno y de conducta.
Algunas observaciones finales: Una de ellas es la frecuente e intensa relación que suele haber entre el poder ilimitado y la acumulación desproporcionada del patrimonio material del líder, erario que en rarísimos casos le hubiera sido posible acumular en el ejercicio de su oficio o profesión anterior.
Otra, es la estructuración de un sistema protocolar y comunicacional destinado a sostener y elevar la imagen del líder. Se alaba la genialidad, la benevolencia, la humildad, la fortaleza moral, la condición casi paternal del líder y se crea a su alrededor un escenario de homenajes y de elocuentes y extensos títulos que preceden al simple enunciado del nombre. Todo este aparato tiene el evidente objetivo de legitimar y fortalecer la permanencia del líder, ya sea por el bien de la patria, la empresa o la institución religiosa.
Será muy ilustrativo para el lector reflexionar con alguna profundidad en Deuteronomio 17:16-20 y relacionarlo con la historia del rey Salomón relatada en los primeros capítulos de 1 Reyes. El primer pasaje advierte acerca de los peligros del poder ilimitado, el exceso de riqueza y el factor sexual. El segundo revela el origen y las consecuencias de no prestar oído a tan sabios y precisos mandamientos. Tal vez sirvan a la hora de aceptar y ejercer cargos de importancia en la vida política, empresarial o religiosa.
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           Para la audiencia perceptiva quedará en evidencia que este trabajo no es reciente. Hay algunas ingenuidades, algunas ausencias – como la soledad del poder – y la falta de oficio investigativo. Tanto el espacio como la cultura del medio no permiten tal emprendimiento. Por ello, me disculpo y agradezco su indulgencia.

(Este artículo ha sido especialmente reeditado para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Normas de etiqueta para todos (2a)

1- Al saludar a alguien que te están presentando la norma es que extiendas tu mano. Si te suele sudar mucho la mano, trata de secarla antes de extenderla.

2- Si vas a presentar a alguien a otra persona, la etiqueta es que digas el nombre de la persona que vas a presentar, por ejemplo: “Ésta es Gloria Tramini. Gloria, mi amigo Rubén Cárdenas”. Aunque también puede ser al revés: “Hola Gloria, este es mi amigo Rubén Cárdenas. Rubén ella es mi amiga Gloria Tramini”.

3- Al entrar en cualquier lugar, sea un ascensor, oficina, sala de espera del odontólogo, debes saludar, ya sea buen día, buena tarde, buena noche. Si los demás no responden, no importa. No debes obligarlos. Tú fuiste educado(a), si ellos no responden son ellos los que están mal.

4- Si alguien te ofende en público, no respondas con palabras fuertes ni malos gestos. Jamás levantes la voz a alguien, pues es rebajarte a su nivel. Ignora su comentario y así la persona queda peor.

5- No es prudente hablar en público de tus posesiones. Las personas que pregonan del bote que tienen, los autos, las joyas, la cantidad de inversiones y dinero en el banco, están denotando una gran inseguridad y falta de clase. El que ha tenido todas esas cosas desde pequeño, no necesita decirlas.

6- Tampoco se debe hablar en público acerca de la edad, la religión o los problemas personales. Son todas cosas privadas.

7- La moda es variable y no a todo el mundo le quedan bien las “modas”. Es preferible estar fuera de moda pero bien vestido. Y también tiene mucho que ver con la edad. Hay ropa que no es apropiada para una mujer mayor de cincuenta años. Hay clásicos como los jeans que no tienen edad. Pero las mini faldas y ciertas prendas que muestran mucha piel son para chicas más jovencitas.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Acerca de Valores, Principios y Ética

 

Dada la situación de Venezuela, mi país natal, he tenido algo en mi mente y corazón que se viene gestando desde hace muchos años, exactamente en 1983. Antes de inaugurar el Metro de Caracas se realizó una campaña de medios para educar al venezolano a usar el metro de manera correcta, a mantenerlo limpio y sentirlo como propio. Funcionó perfectamente. Uno entraba al metro de Caracas y era como entrar a otro mundo. Los medios de comunicación se pueden y se deben usar para educar a las personas.

Abro este artículo así, porque en Venezuela no se cuidaba mucho de las ciudades. No había conciencia de mantener “nuestro” país limpio y no tirar basura desde los autos. Siempre hubo la enraizada creencia de que si no se es vivo se es tonto. De que hay que picar adelante. De que si hay la oportunidad, hay que tomarla o se pierde. De que alguien más lo limpiará.

Lamentablemente esa manera de pensar, esas ideas enraizadas en muchos venezolanos fueron lo que nos llevaron a donde estamos.

Justo ayer que fui a la Consulta Popular a votar, hubo un incidente que me trajo esto de nuevo a la mente. Yo llevaba dos horas y media haciendo fila para dar mi opinión en el lugar junto con miles de personas. Mientras estaba en la fila vino una persona conocida, y me saludó queriendo que yo la metiera conmigo en la fila y no se lo permití, porque además ella no andaba sola. Pues esta persona (dicho sea de paso que dice ser cristiana) se fue a la puerta y no sé qué cuento echó y pudo entrar antes que yo y que muchísimos que venían detrás de nosotros. Debo destacar que la persona que andaba con ella se me acercó y ¡¡¡me invitó a pasar con ellos!!! Yo me negué rotundamente. Y no porque me crea mejor que nadie. Simplemente no me parece justo con ninguno. Nadie debe tener privilegios en un lugar donde todos somos seres humanos trabajadores. Sea que trabajamos en medios o en un restaurant sirviendo. Nadie tiene por qué ser “más vivo que los demás” y “picar adelante”.

Para mí lo que eso denota es que esa persona siente que es mejor o más importante que los demás. ¿Por qué? ¿A cuenta de qué?

El respeto por nuestro prójimo, el amor por nuestro vecino, todos los principios que nos enseñó Jesús fueron violados en un momento.

Me preocupa terriblemente la situación de mi país, porque si Dios permite, pronto saldrá todo lo malo que hay en el país a nivel de narco corrupción. Pero una vez que pase eso, si no llegamos a la raíz del problema, que es precisamente la educación del venezolano, todo seguirá igual o peor. Es ese “chip de viveza” lo que no ha permitido tener ética, principios, respeto y nacionalismo o patriotismo y ha permitido que tantos “vendan” lo poco que tuvieron de principios para estar mejor que los demás sin importarles si con eso hacen que otros pasen hambre o perezcan.

Va a haber que hacer una campaña de medios como la que hicieron cuando el Metro de Caracas, pero hablando del país y del prójimo. Poniendo ejemplos de valores, principios, moral y ética. Porque todo eso se ha perdido, aunque tal vez no en todos, pero en una mayoría se ha perdido. Si se toma conciencia de esto, hay esperanza de lograr un país rico de veras. Rico en la calidad de su gente y próspero como debe ser un país con la mayor reserva de petróleo del mundo.  Dios nos ayude.

Normas de etiqueta para todos (1a)

Hoy les traigo algunas normas de etiqueta, que muchos siguen naturalmente, porque siempre lo han hecho; ya sea porque lo aprendieron desde chicos en su casa… pero no todo el mundo las sabe. Luego voy a darles otras series de normas de etiquetas. Es importante saberlas para dar una excelente impresión.

Son cosas sencillas como:

  1. Cuando estés reunido con alguien, no es cortés poner tu celular afuera sobre la mesa porque eso demuestra que te interesa poco lo que ocurre a tu alrededor y menos lo que la persona te pueda decir. Es difícil para muchos que trabajan desde su celular; pero si no es tu caso, es una falta de cortesía. Eso no te va a permitir poner atención total a la persona con la que estás reunida.
  2. Nunca vayas a visitar a alguien sin llamar antes. Normalmente si alguien no está esperando visita y está en su casa, puede ser que su atuendo, su vestimenta no sea apropiada para recibirte. Tal vez no tenga nada qué ofrecerte. Las visitas inesperadas no son corteses.
  3. Cuando tu propones una salida y le dices a alguien “yo te invito”, significa que tú vas a pagar. Si no es eso lo que quieres, tienes que aclararlo para no pasar pena luego cuando traigan la cuenta.
  4. Cuando van a pasar por una fila de asientos donde hay personas sentadas, lo correcto es pasar de cara a las personas. Esto es algo que muchos desconocen, pero es una norma de etiqueta importantísima.
  5. Cuando un hombre va caminando por una acera con una mujer siempre debe darle el lado interno a ella, es decir, el hombre va del lado afuera que da a la calle. Es por seguridad, de la misma forma que lo haría un adulto con un niño.
  6. La puntualidad es la cortesía de los reyes. Ser impuntual es una gran falta de cortesía y de educación.
  7. Si le tienes que dar a alguien dinero en efectivo lo correcto es colocarlo en un sobre.

Escríbeme a [email protected] y dame tu opinión acerca de este post.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

La vida en borrador

(Transcribo, casi sin retoque alguno, esta nota que escribí apresuradamente en el café “Coronados”. A veces es bueno pulir y otras veces no tanto. A ver qué salió…)

…La incongruencia que existe en nuestros países de querer necesitar a un tipo de ser humano afectivo, que pueda disfrutar de la vida, que desarrolle sus sueños y que sea sensible en cuestiones sociales y ambientales, pero que no lo estamos educando en ninguna parte, ni en la casa ni en la escuela. (Pilar Sordo, psicóloga y conferencista chilena en una entrevista a un periódico local)

Al menos en mi generación ha habido una estructura social harto débil para que, como un todo, nos otorgara una base para que la familia o la escuela nos hubiera formado con las capacidades que la sociedad dice necesitar. A no ser por la influencia providencial del tío Carlos en mi primera infancia y la señorita Ruth Murgam en la escuela primaria, ni siquiera lo poco que advierto en mí de esos atributos hubiera sido posible adquirir.
La falta de educación de nuestros padres – cuando éramos niños en la generación del 50 y del 60 -, quienes migraron de las zonas rurales a la brutalidad y a la locura de las ciudades en desarrollo, la irrupción y penetración de los medios electrónicos de comunicación, la presión fenomenal para obtener y consumir cosas y el creciente individualismo no son los mejores ingredientes para formar a una persona afectiva, solidaria, soñadora y social y ambientalmente responsable. Creo que nosotros, hijos del rigor, tuvimos que elegir con pocos estímulos a nuestro alrededor entre una inserción más o menos adecuada a la sociedad o alejarnos de ese perfil y optar por caminos menos saludables.
Podría ser que el ilimitado acceso a la comunicación, las posibilidades de reclamar recursos del sistema social (educación, salud, vivienda) y modelos de vida positivos mejoraran las posibilidades. Pero hay que competir con todos los efectos negativos y antisociales que también provienen del actual estado de cosas.
En definitiva, siempre vamos a ser nosotros los que hemos de elegir quiénes y cómo seremos. Chicos que tienen todo para vivir pueden resultar peligrosos antisociales y chicos que carecen de lo elemental puede convertirse en seres libres, sanos y productivos.
¿Cuánto depende del ambiente que nos rodea?
¿Cuanto depende de nosotros?
(Este artículo ha sido especialmente escrito para la radio cristiana CVCLAVOZ)

Lágrimas y risas

“¡Para que los más pequeños aprendan de una forma divertida!” Así anuncia la contratapa de un pequeño libro a todo color con figuras de animales que encuentro en la casa de nuestros amigos que tienen una nena de tres años.

Sin solución de continuidad la memoria emotiva me remite a más de cincuenta años atrás: me veo con mi overolcito de color beige y un bolsón de cuero yendo a la escuela repitiéndome por enésima vez La tertulia de la Señora Pata, lectura que debemos dar de memoria en la primera hora de clases: “La Señora Pata dio una tertulia. Todos los patos del corral…” Debo repetir esto para las actuales generaciones: de memoria. Al igual que las tablas de multiplicar: “Siete por una siete, siete por dos catorce, siete por tres… eee (coscorrón), veintiuno, señorita!” Y la infaltable copia: un dibujito pequeño y tres cuartos de plana copiadas del mismo libro de lectura de la Señora Pata… todos los días.

Es decir, nada divertido

En mi generación los profesores te jalaban las orejas o de las patillas y te daban palmetazos en las mejillas o reglazos en las manos si olvidabas la lección o no traías la tarea. Y claro, eso estaba mal por más que fueran los años de la letra con sangre entra.

Memorizar, hacer la copia, resolver los problemas de matemáticas usando la trilogía raciocinio – ejecución – respuesta fueron hitos fundacionales de mi educación en la escuela pública. Algo parecido fue mi educación secundaria en un liceo fiscal. La universidad estatal ya fue un poco más relajada porque eran los años de la revolución y del hombre nuevo, donde salir a las marchas y armar lío en las calles era parte del curriculum.

No pretendo caer en el lugar común de decir que antes era mejor o que debiéramos volver a los rigores del pasado. Absolutamente no. Pero sí me gustaría dejar el registro de una inquietud: la educación no puede ser todo el tiempo jarana, diversión continua. El aprendizaje debe incluir, me parece, cierta disciplina, algo de orden, un equilibrio inteligente y creativo entre lo entretenido y lo riguroso.

Tal vez leer y memorizar algunas cosas, escribir y realizar algunas operaciones aritméticas no sea una mala práctica en un mundo donde la palabra y el cálculo están cada vez más lejanos de la mente de nuestros estudiantes.

O tal vez mejor me callo porque no soy experto…

(Este artículo ha sido escrito especialmente para la radio cristiana CVCLAVOZ)

La respuesta es ¡no! pero te amo

“Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” Santiago 4:3

Cuando pensamos en paternidad, seguramente lo asociamos rápidamente con tres características: Protección, Corrección y Provisión.

Cuando el padre está en la casa, trae a los hijos una sensación de seguridad, de que todo está bien, cualquier problema que se presente, está papá para resolverlo. Por eso vemos que cuando el padre falta, ya sea porque ha fallecido o bien porque se encuentra ausente, hay una carencia en los hijos que los lleva a sentirse inseguros.

Provisión: Otra de las características del padre es la de proveer para el hogar, es necesario que el hombre cumpla esta función que es de vital importancia.

Corrección y Disciplina: También el padre es encargado de corregir y poner límites, o por lo menos se espera que lo haga, claro que esto también involucra a las madres. Es necesario tener un sano equilibrio en esto, porque es tan malo el exceso de limites como su falta, lo mismo podríamos decir para la protección.

Ahora, si en lugar de hablar de un padre terrenal, hablamos de nuestro Padre celestial, que seguros podemos sentirnos sabiendo que en El encontramos protección, provisión y corrección.

Hablando de esta ultima y aunque a veces no nos guste, que importante es cuando un padre dice no.

Uno humanamente tiende a querer satisfacer al máximo las necesidades de los hijos, en lo que piden, quieren o necesitan, sin embargo a veces necesitamos poner límites y decir no. Lo mismo pasa con nuestro Dios, me imagino en su corazón de padre, queriendo responder cada oración pero a veces y por nuestro bien necesita decirnos que no.

Al momento nos sentimos frustrados, pero tal vez nos lleve tiempo, comprender que el tenia un plan mejor que el que yo había pedido.

¿Qué hacemos frente a los no del Señor? ¿Nos frustramos? ¿Nos entristecemos y pensamos esto no funciona?, ¿pensamos en dejar todo? Si aprendemos aceptar los no del Señor, quitándoles el aspecto negativo que generalmente le damos, realmente podremos comprender que El nos sorprende incluso más abundantemente de lo que nosotros esperamos.

Un no a tiempo, puede evitar muchas malas decisiones, ahorrarnos años de angustias, si Dios cierra un camino, puedes estar seguro que abrirá uno mejor aún donde no hay nada. Confía en El y pronto habrá un sí mucho más grande para tu vida.

Por Daniel Zangaro

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

Me pregunto

Creo que sería valioso allegar algunas otras consideraciones en torno al artículo anterior “No me preguntes” y a la conversación sobre el tema que mantuvimos Angel y yo en Más Vale Tarde en CVCLAVOZ. Hubo un interesante aporte de ideas de la audiencia que resumiré:

No conviene generalizar: hay muchas iglesias que sí entregan un sólido apoyo educativo a sus miembros; por diversas razones hay algunas personas que no quieren aprender o no toman con seriedad lo que reciben.
En respuesta, alguien mencionó que al mismo tiempo no debería generalizarse y decir que todas las iglesias entregan un sólido fundamento educativo; hay muchos lugares donde eso no ocurre.
También se mencionó que algunas personas, teniendo un buen fundamento educativo en su iglesia, igual buscan ampliar su perspectiva y por ello envían preguntas a los medios cristianos. También se dijo que para otros era más cómodo hacer ciertas preguntas que no desearían sean conocidas directamente por sus líderes o maestros.

La naturaleza de la iglesia obliga a dispensar a sus miembros una adecuada y consistente educación cristiana. Apacentad la grey de Dios no es una blanda recomendación: es un mandato ineludible. Por ello, sería interesante que los maestros y educadores cristianos se preguntaran por qué tanta gente de sus comunidades pregunta cuestiones tan básicas en los medios cristianos.
Por otra parte, nos sigue preocupando que la temática de las preguntas y consultas siga siendo tan autoreferente: mi familia, mi vida cristiana, mi futuro, mi dinero, mis relaciones personales.
¿No hay interés en explorar cuestiones que vayan más allá de los rudimentos como reclama alguien en Hebreos 5:11 y siguientes versículos? ¿No tienen los cristianos inquietudes y preguntas respecto de la crisis económica, la corrupción, la violencia, el abuso y trata de personas, cultura, educación, crisis social, relaciones internacionales, cambio climático, nuevos perfiles de familia, la legislatura, la justicia, las relaciones entre empleados y patrones, el impacto de las nuevas tecnologías de información en la captura y gestión del conocimiento o sobre el arte? ¿No nos interesa nada el mundo que nos rodea? ¿No nos preocupa el comprender lo que pasa desde una perspectiva cristiana y aportar ideas nuevas y estimulantes a la sociedad en donde vivimos?
¿O es que seguimos creyendo – erróneamente por cierto – que nuestros asuntos son lo más importante y que las cosas que llamamos mundanas deben atenderlas otros porque nosotros no somos de este mundo?

Me pregunto.

Gloria Baena nos invita a acercarnos a los niños con la lectura

En El Arranke nos encanta brindarte recursos e información para tu crecimiento intelectual y el de tu familia, por eso nos complació entrevistar a la escritora, profesora y consejera colombiana, Gloria Baena.

Gloria lleva a cabo una gran misión con los niños: enseñarlos y motivarlos a leer. Por esta razón, ha creado y desarrollado “Vocalina”, un proyecto que potencia la parte lingüística e incentiva a los pequeños a establecer el hábito de la lectura.

Conoce cómo los padres pueden despertar en sus hijos el deseo de leer, mirando la entrevista:

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

De corruptos y corruptores

Leo que los hijos del profeta Samuel no anduvieron en los caminos de su padre. Al contrario, y cito del texto, “se volvieron a la avaricia, dejándose sobornar y pervirtiendo el derecho”. Nada nuevo bajo el sol. Sorpresa para los ingenuos que creían que la corrupción era un invento de mandamases de repúblicas bananeras y/o sudamericanas. Para quienes miramos continuamente a la historia – esa aburrida parte de la vida para la mayoría – es la recurrente manifestación de la naturaleza humana, capaz de nobles acciones a la vez que susceptible al atractivo de la maldad.
Me permito algunas reflexiones en torno a este aleccionador fragmento. Al finalizar su vida, Samuel alegó con contundentes pruebas haber vivido una vida austera, sin préstamos y sin haber participado en ilícito alguno. El caso de sus hijos confronta crudamente con la realidad la creencia que el producto automático de una educación paternal excelente es hijos excelentes. Puede presentar mejores pronósticos que el mal ejemplo, pero hay que esperar a ver: los hijos de Samuel no tomaron mucho tiempo en demostrar lo contrario.
Hay una pregunta por hacer cuando los grandes casos de corrupción salen a la luz. Nos alegra la posibilidad que los involucrados sean juzgados y devuelvan la plata robada. Pero, ¿a quién le interesa sobornar? Más exactamente, ¿quién, teniendo el dinero suficiente, soborna? Hasta ahora en la historia de las grandes corruptelas los involucrados han sido la mafia, las grandes corporaciones y los administradores de la caja fiscal. Para grandes sobornos, grandes sumas de dinero. Una abuelita, un jubilado, un empleado público, un comerciante de barrio no tienen doscientos mil dólares para sobornar porque: a) no tienen esa suma, y b) no tienen intereses que requieran semejante plata para hacerlo.
Los hijos de Samuel, en vista de que no había un poder político separado del religioso eran en su calidad de pontífices los representantes de ambos poderes. Así que la corrupción no corre exclusivamente por el lado de los administradores públicos. Ha penetrado también, como antiguamente lo hizo, el tejido y la trama de las instituciones religiosas. Un buen tema para mirar…
Para quienes aprecien un tratamiento estético del tema al modo del cine, recomiendo varias películas; algunas son ficción, otras son más documentales: “V por Venganza”, “Erin Brockovich”, “El Informante”, “El Informe Pelícano”. Si prefieren el crudo mundo de la realidad, nada más revisen la prensa sudamericana de los últimos, digamos, quince años.

Tanta gente

Tanta gente.
Que cree cosas. Que sigue mansamente la voz de los que mandan. Que no cuestiona nada ni se le ocurre que haya algo que cuestionar. Que nunca se hizo preguntas sobre lo que les instilaron como educación cuando entraron felices en los cuadros del sistema. Que no encuentra fisuras en el edificio institucional. Que nunca le vino a la cabeza que las verdades irrecusables pueden ser no más que puntos de vista, tradiciones incorporadas como la pátina de polvo que se acumula sobre la pulida superficie de los muebles. Que nunca se preguntó si no habría más reflexión disponible respecto del discurso pronunciado desde las solemnes plataformas. Que repite el argumento hasta la náusea. Que cierra sus oídos a toda otra interpretación Que resume la vida es esquemas, en principios generales y en cuatro definiciones fundamentales.
Tanta gente.
Que huye del natural comportamiento de las emociones y los sentimientos. Calificando intenciones. Juzgando motivos. Que sentencia historias ajenas porque no entran en el círculo de su “escala de valores”. Que reprime sentidos originales que desterraron del mundo antiguos nuncios extranjeros. Que mata sus propias historias, que olvidó su propio lenguaje y que lee el mundo y la vida con el idioma de reverendos y magistrados venidos de otras latitudes. Que abjura de su pasado como si no existiera porque no cabe en los artículos de fe del Manual de Cortapalos que les dieron a la entrada.
Tanta gente.
Sin conciencia de su tiempo. Desorientada por agoreros y videntes a sueldo que no tienen ni la más remota idea de los auténticos signos de los tiempos. Consumidora final de noticieros pauteados, aparatos multimedia, comida chatarra, encuestas de opinión y revistas de divulgación científica. Que se suma a las consignas de moda y las distribuye por internet porque le parecen tan importantes.
En fin, tanta gente…

Información y conocimiento

La clave hoy no es tanto pensar sino sentir. La gente no quiere comprender sino estar informada.

Esta es una observación extraída del libro “La Educación desde la Comunicación” de Jesús Martín Barbero, una lectura que debería ser obligatoria para maestros y comunicadores (en realidad para cualquier persona que quiera entender el mundo que vivimos hoy).

Existe la engañosa idea de que estar informado es igual a conocer y entender la realidad. En realidad, lo que leemos o escuchamos como información es un resumen de lo que ha escrito un periodista o un editor, quien ya ha hecho una lectura previa y una interpretación de los hechos acorde con su cosmovisión y con los intereses del medio para el que trabaja. Así, la información es cierta información, una representación mediada. Si consumimos noticias en lugar de examinar contenidos, terminamos pensando en aquello que los conductores de los medios quieren que pensemos; que consideremos noticia lo que ellos quieren que creamos que es noticia. Eso por una parte.

Por otra, leer o escuchar noticias solamente agrega información en nuestra cabeza si no discriminamos los contenidos. ¿Nos están contando toda la noticia? ¿Qué contenidos están dejando fuera o están editando? ¿Cuál es la orientación política, filosófica, cultural o moral del medio? Nunca los medios de comunicación son neutrales. Siempre intentan hacernos creer que son objetivos, pero eso no es posible. La realidad siempre es filtrada por creencias y convicciones.

El conocimiento es algo muy distinto. Francis Schaeffer, notable pensador cristiano, solía decir que educación no es acumulación de información sino la capacidad de ver las relaciones que la información y los contenidos tienen con todos los aspectos de la realidad. En este sentido, advertía, muy pocos individuos son educados.

La mayoría de las personas no está interesada en pensar. La velocidad de la vida, la hiper especialización de la educación moderna, los medios digitales (con su más alto exponente, el smart phone) además de las presiones del trabajo, la familia y la vida urbana utilizan la mayor parte de la energía diaria de la gente. Así que a la noche lo único que las personas quieren saber es qué está pasando en la ciudad y en el mundo y luego conectarse a algún programa de farándula para reírse de la estupidez humana y de sí mismas.

La información ha reemplazado al conocimiento igual que la charla banal a la buena conversación.

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