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¿Cómo saber si mi pareja me ama de verdad?

Muchas personas permanecen en una relación amorosa por costumbre, porque creen que nadie más los amará, porque no saben cómo estar solteros, o porque simplemente dan por sentado que lo que tienen es amor. Sin embargo, estar en una relación por los motivos erróneos tiene malas consecuencias a corto y largo plazo. Es mejor hacer una evaluación de la relación y determinar si vale la pena continuar en ella o no.

Si tu pareja realmente te ama, entonces cumplirá con lo siguiente:

1. Te respeta:

No te obliga a hacer cosas que no quieres. Respeta tus decisiones y entiende que eres un ser humano libre e independiente. Sabe que amar es establecer límites y no te trata como si fueras su propiedad.

2. No es celoso:

Los celos en cierta medida pueden ser un signo de profundo amor, pero cuando se vuelve obsesivo y llega a la agresión física y psicológica, es una señal muy clara para terminar la relación. El verdadero amor confía y siempre espera lo mejor.

3. Quiere casarse contigo:

Cuando una persona realmente ama a otra quiere pasar el resto de su vida con él o ella. Si una relación no avanza, entonces no es amor. Una pareja que se ama de verdad, vence todas las adversidades y procura hacer las cosas de la manera correcta y se une en matrimonio.

4. Sabe perdonar:

Todas las parejas tienen conflictos y discusiones, pero quien recuerda constantemente los hechos del pasado y no perdona, no sabe amar. El perdón significa restaurar la confianza del principio y no volver a mirar atrás.

5. Busca la paz:

Quien ama procura buscar la paz y no fomenta el conflicto. Esto no quiere decir subyugar su voluntad a la otra persona, sino establecer medios de comunicación por los cuales se pueden resolver los problemas.

6. Mantiene su palabra:

Si promete hacer algo pequeño y no lo cumple, es muy probable que tampoco sea fiel a su promesa cuando se trata de asuntos más importantes. El verdadero amor es sincero, leal y nunca defrauda.

7. Sabe esperar:

No te pide que tengan relaciones sexuales antes del matrimonio. Sabe que si espera, el sexo será algo que ambos podrán disfrutar después de la boda y por el resto de sus vidas.

8. Daría su vida por ti:

El amor no es egoísta, y si él o ella no está dispuesto a arriesgar todo lo que tiene por tu bienestar, entonces estás en una relación que no vale la pena.

9. No ocupas el primer lugar en su corazón:

Si tiene una relación personal y firme con Dios, entonces tú no ocupas el primer lugar en su corazón. Ésta es la mejor señal de que lo que siente por ti es amor verdadero. Si deja a Dios de lado por estar contigo, entonces tu relación no será duradera. Cuando Dios está presente en una relación, todas las cosas trabajan para bien.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cómo dejar de tenerle miedo a enamorarte?

“No encontraré a nadie que me ame.” “No quiero enamorarme.” “Me quedaré solo (a) toda la vida.” “El amor te hace sufrir.” “Ya me resigné a quedarme solo (a).” “Ya se me pasó el tren.”

Cuando tienes una mala experiencia con una relación amorosa pasada, o cuando te sientes presionado porque aún no tienes una pareja, o cuando por algún otro motivo tienes miedo de enamorarte, estás perdiendo la oportunidad de conocer a la persona adecuada para ti. Puede que creas que esto no es así, pero los seres humanos no fuimos diseñados para estar solos. Si bien hay personas que han permanecido solteras toda su vida y han sido muy felices, ellos representan más bien una excepción a la regla. El plan de Dios es que encuentres a alguien con quien compartir tu vida y demuestres amor.

Sin importar la edad que tengas, es momento que dejes de tenerle miedo a enamorarte y tomes la decisión de decirle al amor; para ello, considera lo siguiente:

1. Identifica tu miedo:

Piensa qué es lo que te causa temor a enamorarte, ¿una relación fallida? ¿algún antecedente familiar? ¿un trauma de la niñez? ¿el rechazo de alguien? Cuando identifiques qué origina tu miedo, entonces comienza a trabajar en él. El miedo paraliza, y si no decides actuar ahora, puede que mañana sea demasiado tarde. Es natural tener miedo a que nos hieran, jueguen con nuestros sentimientos, o no seamos correspondidos; sin embargo, al igual que todo en la vida, uno debe arriesgar si quiere tener éxito en algo.

2. Ora:

No subestimes el poder de la oración. Dios entiende por lo que estás pasando y está dispuesto a darte la paz y las fuerzas que necesitas para enfrentar este miedo. Él creó a la humanidad, y por lo tanto, comprende las aflicciones y angustias por las que pasamos. Así que, ora con mucha frecuencia y deja todas tus preocupaciones en Sus manos.

3. Habla con alguien:

Cuando haces comentarios como los mencionados al principio, estás poniendo una pared que te separa del resto. Mostrar tu lado vulnerable no es algo malo. De hecho, esto hace que las personas te entiendan mejor y te ayuden. Conversa con alguien sobre tu temor a enamorarte y no te avergüences de hablar sobre el tema. Verás que las cargas son más ligeras si se llevan entre dos.

4. Haz nuevas amistades:

No esperes que en el minuto que decidiste darle una oportunidad al amor, consigas pareja. A veces el amor llega haciendo mucho ruido, pero en ocasiones también es silencioso. Mejor dicho, puede que conozcas a tu futuro cónyugue y te enamores a primera vista, pero también puede que te des cuenta que amas a alguien después de años de ser amigos.
Construye amistades sanas y conoce a diferentes tipos de personas. Esto te ayudará a perderle miedo a desarrollar sentimientos por alguien y a que se te haga más sencillo encontrar al amor de tu vida.

5. Sé abierto a nuevas posibilidades:

Si esperas que la persona perfecta aparezca, entonces morirás solo. Debes aprender a ser comprensivo y aceptar que todos tenemos virtudes y defectos. No rechaces la oportunidad de conocer a alguien solo porque “no es tu tipo”; en cambio, procura mantener una mente abierta al momento de interactuar con otras personas.

6. No te desesperes:

El amor llegará, tal vez sea mañana, o en dos años, pero lo hará. De seguro que has escuchado repetidas veces que debes ser paciente y esperar el tiempo correcto; sin embargo, esperar no quiere decir quedarse de brazos cruzados sin hacer nada. Tu pareja no llegará como si fuera pizza a domicilio; también debes poner de tu parte y conocer nuevas personas y desarrollar relaciones más profundas con ellos. Recuerda mantener una actitud positiva y optimista, pues, si caes en el pesimismo, estarás retrocediendo en lugar de avanzar.

 

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

¿Cuáles son las 4 etapas de la relación de pareja?

¿Cuáles son las 4 etapas de la relación de pareja?

Todas las relaciones de pareja tienen su evolución, por eso pasan por diferentes etapas, aprendamos de ellas para comprender en cual estamos, para donde vamos y así disfrutar más de la relación con la pareja que hemos elegido para compartir nuestra existencia.

1. Etapa de la atracción: Es la etapa de emociones intensas que me hace sentir atraído por la otra persona, predomina lo positivo, se idealiza y se quiere compartir mucho tiempo con el.

Existen varios tipos de atracción como: la física, la artística, la intelectual, la financiera.

En esta etapa es importante tener en cuenta las siguientes recomendaciones:

– Preguntarnos a quien estamos atrayendo y que me brinda. En muchos casos solemos sentirnos atraídos por personas que llenan vacíos en nuestra vida.

– Evaluar cómo me estoy comportando , que reflejo, que transmito.

– Saber que quiero en esta relación que inicio, por ejemplo un compromiso o pasar un rato agradable.

2. Etapa del enamoramiento: En esta etapa disminuye la idealización, es más aterrizada permitiendo identificar no solo los aspectos positivos del otro sino también sus oportunidades de mejora.

El nombre de la etapa nos refleja 2 palabras: enamorarte–miento. Palabras que en muchas acciones conscientes o inconscientes se reflejan en esta etapa, buscando comportamientos que continúen generando química y áreas en común con la otra persona. Queremos mostrarnos como una persona perfecta, muchas actuaciones no son naturales, se hacen con la intención de proyectar la persona que el otro quiere. En esta etapa es importante identificar bien la persona que verdaderamente es, deben tener la certeza que los comportamientos no sean solo por complacerse sino que sean porque nace

Recomiendo en esta etapa las siguientes acciones:

-Procurar decir la verdad, mostrarnos como realmente somos.

– Observa el comportamiento de la otra persona y su consistencia. Mira y date cuenta del trato que le da a otras personas, ya sea familiares o personas que le estén sirviendo en un restaurante o lugares públicos.

– Escucha el tono de voz del otro. La forma en que hablamos nos dice mucho de lo que llevamos por dentro: lo que sale de nuestra boca esta en nuestro corazón.

– Analiza los mensajes de texto que te envía. Mira los comentarios que hace como respuesta a historias, fotos y comentarios de otras personas en las redes sociales. La forma en que escribimos, dice mucho de quienes somos como personas.

3. Etapa de la objetividad:

Es la etapa de mayor riesgo en la relación ya que de un momento a otro, le damos entrada a lo negativo, nos enfocamos en lo que la otra persona hace que no nos gusta, buscamos todo tipo de excusa para juzgar y criticar como por ejemplo: Ya no vemos bien como el otro come, cocina, se viste, duerme, habla, su comportamiento en público.

En esta etapa ya muchos comportamientos nos molestan, lo que hace que el mayor reto sea que las discusiones no trasciendan a terminar la relación. Es común ver como la misma razón por la que te sentiste atraído por esa persona es la que en esta tercera etapa te molesta. Esta etapa se resume: lo que en primera etapa me atrajo, en esta nos separa.

Se evidencia la regla 80/20: Tu pareja tiene el 80% de todo lo que buscas en una persona pero le falta el 20% de lo que quiero en ella. La visualización del otro se enfoca más en este y no en admirar y agradecer por el 80% que tiene y me agrada.

Conocerse más y resolver las diferencias juntos, es la mejor manera de disfrutar de esta etapa, por eso te invito a:

– Agradecer constantemente por la persona que tienes al lado.

– Enfocarte en el 80 que te agrada de tu pareja.

– Comunicarte positivamente con un tono de voz suave y cercano, lograr acuerdos.

– Estar dispuesto a realizar ajustes en tu forma de ser, hacer y tener.

– Proponer y realizar rutinas que te ayuden a superar lo que no te gusta

4. Etapa del amor verdadero: Esta es la etapa donde deseo todas las relaciones lleguen, es la etapa de aceptación incondicional, donde en todo momento te enfocas en el 80% de lo bueno de tu pareja y no en el 20% de aquello que no tiene o no te gusta, es la etapa donde las observaciones se realizan de manera constructiva, con amor y ante todo a final de cada discusión o mal entendido siempre buscamos la forma de decir: “Mi amor que puedo hacer de mi parte para que nuestra relación siga creciendo, para ayudarte como persona para que vivamos mejor, para que estemos más unidos como familia y pareja.”

En esta etapa buscamos la solución hacia adentro, en nosotros.

Para lograr llegar aquí, te recomiendo:

– Hacer un listado de todo lo positivo que tiene mi pareja y leerlo todos los días.

– Se respetuoso con tu pareja y todo lo que está a su alrededor.

– Incorpora el efecto sorpresa en tu relación.

– Se detallista: Ábrele la puerta del automóvil, envíale chocolates, flores o una tarjeta.

Escríbele notas y cartas dejándole saber lo agradecido que estas por que sea parte de tu vida.

– Continúen creciendo juntos tanto en lo intelectual, personal, familiar, Social, físico,etc.

– Generen una rutina de citas semanales ya sea para desayunar, hacer ejercicio o salir.

– Al final de cada conversación déjale saber lo mucho que lo/la amas.

Ten presente que para comenzar a recibir en tu relación de pareja hay que dar, estas crecen y evolucionan y si llegas a la última etapa en tu relación, la persona más importante después de Dios en tu hogar debe de ser tu pareja, ya que en la ley de la vida, nuestros hijos se van del hogar y va a ser tu pareja la que va a permanecer contigo por el resto de tu vida, por eso cuídala y recuerda permanentemente todo lo que te atrajo e hizo posible que hoy comparta tu existencia. Depende de ti.

Nestor Ochoa

En El Arranke estuvimos conversando de esto, escucha aquí la entrevista:

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

El quinto elemento

“…el Quinto Elemento era el amor.” Aunque suena como cliché de utilería, la película que lleva el mismo nombre intenta aportar su versión a la antigua idea de que el amor es una potencia objetiva y no solamente un sentimiento íntimo que trastorna, para bien o para mal, la vida; aire, tierra, agua y fuego forman parte de ella pero aparecen en el cuadro sólo como materia. La fuerza que le da sentido a la existencia es este asunto cuya definición toca los extremos de la sublimidad y la explicación científica.
Miremos a ésta un poquito ya que tanto se ha escrito y dicho sobre aquélla. En las palabras de la doctora Beatriz Literat:
El enamoramiento es el resultado de una serie de combinaciones de sustancias químicas que se producen en el cerebro y que se distribuyen a través del sistema circulatorio y nervioso, produciendo respuestas biopsicoespirituales… Sustancias como la oxitocina, la testosterona y la dopamina, claves en el enamoramiento, necesitan un estímulo sensorial constante para permanecer en el organismo, si no, al paso de los meses terminan diluyéndose en la sangre.
Puesto así, el amor, elemento que aparece como imprescindible en la vida, no tendría solución de continuidad alguna con la materia: es más de lo mismo. Por cierto, la mente perceptiva ve grandes diferencias entre enamoramiento y amor. El enamoramiento sería un estado fugaz, loco, aparentemente incontrolable que ahoga, inspira, enmudece, sublima todo. El amor sería una cuestión más intencionada, con un mayor componente racional, constante, abierto, comprometido, maduro. Si esta segunda cosa es así, me da la impresión que la mayoría no posee este vital elemento.
El amor que aprendimos es siempre condicionado. Siempre busca lo suyo. Se maneja con premios y castigos para conservar sus adquisiciones. Amenaza, reprocha, regatea, vigila, sospecha, cela. Posee en lugar de liberar. Limita en lugar de abrir puertas y fronteras. Oculta, maneja, teme el latigazo feroz del rechazo a la hora de los escrutinios y la rendición de cuentas. Disfruta del momento presente pero se angustia por no tener la garantía de la permanencia.
Debe ser por eso que la mayoría prefiere el estado infantil del enamoramiento y cuando este se extingue en la sangre, según las palabras de la doctora Literat, va en busca de otro viaje que aporte una buena y nueva dosis de oxitocina y dopamina. A lo mejor se trata – y es lo que creo en realidad –  de que el amor está demasiado sobrevalorado.

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