Hay personas que han crecido con dichos como ese. Desde pequeños les inculcan que reír mucho trae lágrimas o que no deben hacerlo porque atrae todo lo contrario.

Son supersticiones. Son cuentos. Pero confieso que yo por muchos muchos años tuve ese chip en mi cabeza. No tengo la menor idea dónde lo recogí. Y por los giros de la vida, que de pronto estás muy feliz y de pronto te vienen razones para estar triste o llorar, creía que eso era cierto. Era como un sentido de culpa por ser muy feliz aunque fuera por solo un momento. ¡Es increíble pensar en las cosas con las que uno puede cargar desde chico y sin siquiera saber por qué ni de donde vienen!

Lo cierto es que si has sentido así como yo, sea porque alguien te lo inculcó o porque lo escuchaste tanto que te lo creíste, te tengo muy buenas noticias:

Nuestro Dios, Jesús es un Dios que nos libera de todo tipo de cadenas, incluso de cositas como esas que nos han sembrado en la mente y que a veces nos limita el ser felices. Desde que recibí a Dios en mi vida, he sentido lo que llaman con mucha certeza “el gozo del Señor”. Y buscando Escritura para respaldar mi sensación encontré en Salmos 16:11 Tú me enseñas el camino de la vida; con tu presencia me llenas de alegría; ¡estando a tu lado seré siempre dichoso!”

Eso me confirmó que no debo sentir ninguna culpa por reírme demasiado, más bien de inmediato pienso que es Él, ya que nos llena de alegría con Su Santa Presencia.  Haz la prueba. Recibe a Jesús en tu corazón. ¡Va a ser la mejor decisión de tu vida!

Te interesa:  6 beneficios de compartir tu fe

 

Este artículo fue producido para Radio Cristiana CVCLAVOZ.

ARTICULOS RELACIONADOS

Dejar una respuesta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.