Crisis de Coronavirus

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Tiempo de lectura: 4 minutos

Se dice que el hombre engaña más, pero la mujer engaña mejor. Aunque ni uno ni otro caso es para enorgullecerse, lo comenté porque hay muchas historias de mujeres embarcadas en relaciones extramaritales guardadas sólo en su pensamiento y que pocas se atreven a externarlo.  Aunque se piensa que en estos tiempos es cada vez más común, lo cierto es que la infidelidad femenina es una práctica que se ha dado a lo largo de la historia a manera más discreta. Incluso en el Antiguo Testamento, Dios le ordenó a Moisés que le dijera a los Israelitas: “Supongamos que una mujer se desvía del buen camino y le es infiel a su esposo; supongamos que el asunto se mantiene oculto, ya que ella se mancilló en secreto, y no hubo testigos ni fue sorprendida en el acto”.  (Números 5:12-13) Esto es porque desde siempre Dios conoce el andar de la mujer, y el proceso por el que atraviesa cuando se envuelve en una situación así.

Pero ni la vergüenza y castigos severos que podría sufrir la mujer a consecuencia de su infidelidad, inhibió para que siguieran viviendo un romance fuera de matrimonio. ¿Por qué?, porque cuando se trata de un estado emocional por atracción hacia otra persona con quien se está compartiendo sentimientos y pensamientos más íntimos, esa química que produce placer y la sensación de felicidad máxima, es lo suficientemente adictivo como para dejar pasar la oportunidad aunque se paguen las consecuencias.

Mujer, tal vez estás siendo atraída por otro que no es tu esposo; o bien, ya estás en un estado de enamoramiento y te cuestionas por qué no lo conociste antes; o incluso ya llegaste más allá y quisieras estar en otro nivel de rehacer tu vida. Te invito a que reflexiones sobre las siguientes realidades:

1) Es pasajero

¿Sabías que el enamoramiento tiende a durar entre tres y 18 meses? Dependiendo de las circunstancias en las que se desarrollar la relación; en el caso de lo extramarital tiende a prolongarse el tiempo, dado que el poco tiempo que puedan coincidir lo aprovechan para dar lo mejor de sí concentrándose más en las virtudes de la otra persona más que en sus defectos, lo cual provoca la sensación de que se tiene una conexión única y produce tal placer que hasta la química del cuerpo cambia al generar unas sustancias llamadas endorfinas, conocidas también como hormonas de la felicidad.

La realidad de las cosas es que las personas que se casan convencidas de amar a su cónyuge por siempre pasaron también por esa etapa de enamoramiento, si es tu caso, entonces recordarás al inicio de tu relación con tu esposo esa etapa de enamoramiento, pasando a la siguiente fase del amor maduro. Aun cuando pasa la magia o el encantamiento de estar enamorado se decide amar al esposo reconociendo lo bueno y lo malo de la relación. Pero algo sucedió que después de la boda, al pasar de los meses, de los años dejaron de dar lo mejor de sí hacia la otra persona atrayendo como consecuencia carencias en la relación y por eso ahora  ya no son mínimos los defectos, ahora pareciera que se extra dimensionan, facilitando así la entrada de otro hombre en tu vida, y con ello la nueva magia del enamoramiento haciéndolo parecer como la pareja perfecta con la que quisieras compartir el resto de tus días, todo para que al final te des cuenta que una vez conviviendo con esta persona también llegaría la rutina, las diferencias y desgaste emocional. ¿Entonces qué harías? ¿Dar entrada a una persona nueva, o echarle todas las ganas para que esta vez sí funcione? Si es así, entonces por qué no mejor hacerlo con tu relación original.

2) Es posible

Es sabido que el amor es una decisión, y se puede tomar la decisión de dejar estar enamorada de otro, para amar de nuevo a tu esposo, difícil pero no imposible. Empezando porque tienes a Dios de tu lado y lo que él más quiere es la restauración y plenitud de tu matrimonio. Para ello, debes estar consciente de que primero vas actuar para después sentir; no al revés porque si esperas sentir o que te nazca del corazón hacer las cosas jamás vas activarte. Así que de manera objetiva, lo primero es poner distancia con la otra persona, aunque lo extrañes, eso con el tiempo desaparecerá. Si realmente te desconectas, cero llamadas, mensajes, nada absolutamente nada, te será más rápido el proceso, porque estarás dejando de cultivar el amor que sientes por él.

Mejor es empezar a sembrar con la persona que decidiste hace varios años compartir tu vida y que Dios hasta te bendijo con hijos. Como el amor nace de la convivencia, de dar, compartir y por ende después recibir, entonces  salgan juntos y si el no te busca pues toma tú la iniciativa. Recuerda el amor es una decisión, decide amar y reconquistar a tu esposo. Al final de todo esto, habrás ganado tener una relación plena con el padre de tus hijos, habrás dejado de sufrir por otra persona, no pondrás más en riesgo tu imagen de mujer ante tus hijos y lo más importante es que tendrás esa reconciliación con Dios, teniendo paz, porque no hay nada como dormir relajada con la conciencia tranquila, sin la ansiedad de las mentiras y consecuencias de éstas.

Dios dice: “Les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad. Cambiaré la suerte de Judá y de Israel, y los reconstruiré como al principio. Los purificaré de todas las iniquidades que cometieron contra mí; les perdonaré todos los pecados con que se rebelaron contra mi. Jerusalén será motivo de gozo, y de alabanza y de Gloria a la vista de todas las naciones”. (Jeremías 33:6-9)
Norma Peraza

Twitter: @peraza_norma

Facebook: masdelavidamujer

Escríbeme: [email protected]

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido por Radio Cristiana CVCLAVOZ.

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