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Escuchaba un programa de radio hace unos días, donde hablaban acerca de Judas y si el hecho de que tal vez estaba “destinado” que él fuera quien entregara a Jesús y llevara a los soldados a donde estaba por unas monedas de plata, entonces ¿cuán culpable era realmente? Había muchas opiniones de oyentes y la conclusión a la que llegaron fue que Judas tenía la posibilidad de “elegir” o escoger otra cosa. Hablaron de que lo hizo porque tal vez el demonio ya se había apoderado de él pues se sugiere que ya él estaba robando de los fondos que les daban a los apóstoles.

Hay la teoría de que él lo entregó, pensando que con los poderes que tenía Jesús, se podría liberar y demostrarles a todos que Él era el Mesías, el Hijo de Dios. Al ver que no pasó como pensaba, fue que decidió quitarse la vida.

Hacían entonces la comparación de los sucesos de los muchachos que han llevado armas a las escuelas y las han usado en contra de compañeros de estudio.

Alegaban que cuando el mal se apodera de los chicos, no necesariamente tiene que ver con los padres. En parte es cierto. La educación en casa define a la mayoría de las personas, pero cuando hay hijos rebeldes, no importa cuánto hagan sus padres, con amor, con disciplina, cuando deciden hacer mal o rebelarse contra todo, muchos se encuentran sin forma de detenerlos, de evitar los sucesos que los perjudican terriblemente.

Siempre he dicho que no debemos sentirnos culpables por las acciones y decisiones de nuestros hijos. Nosotros los educamos de cierta manera, pero ellos toman sus decisiones, sobretodo cuando ya alcanzan la mayoría de edad o cuando se casan y hacen su familia aparte.

Son personalidades, a veces problemas emocionales de necesidades que no entendemos como suplir o inquietudes que ellos mismos no pueden definir.

Lo mejor que podemos hacer es respetar sus decisiones aunque no las compartamos y orar mucho por ellos, para que Dios los guíe y proteja.

Hay personalidades que llevan muy arraigado el orgullo y son las más difíciles de moldear o hacer reconocer sus errores.

Que Dios nos ayude y los dirija siempre.

No olvidemos nunca el poder de la oración.

 

 

El siguiente crédito, por obligación, es requerido para su uso por otras fuentes: Este artículo fue producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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