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Tiempo de lectura: 3 minutos

El cuerpo de Cristo, o la iglesia de Dios, debe ser amoroso. Esto es evidente cuando Jesús claramente dice “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31 NVI), lo que significa que uno tiene que pensar en ellos tanto como uno piensa en sí mismo. Desde que nacemos hemos desarrollado esa cualidad egoísta en nuestras personalidades. Todo lo que pensamos es en nuestras necesidades: «Yo quiero leche», «Yo tengo hambre», «Yo quiero que me cargues», «Esto es mío».Todo esto es comprensible cuando somos bebés porque no hemos aprendido sobre el concepto abstracto sobre qué es el amor, pero a medida que crecemos, debemos ir en contra de ese egoísmo.

Sin embargo, ahora es más aceptable y más fácil volverse aún más egocéntrico (las redes sociales y los selfies son herramientas que pueden fomentar esta cualidad negativa). La Biblia parece apoyar esta realidad en Timoteo 3: 1-2 al decir «diez en cuenta que en los últimos días vendrán tiempos difíciles. La gente estará llena de egoísmo y avaricia» (NVI). Debido a este narcisismo común y el deseo que tienen las iglesia de que siga creciendo en número de miembros, las iglesias crean eventos y actividades para atraer personas. Ahora, no estoy diciendo que esas actividades no deben llevarse a cabo, sino que no debemos dejar de atender lo que es conveniente para los demás porque luego reemplazamos esas actividades «divertidas» por otras importantes que estamos llamados a hacer, como evangelizar, orar, meditar, y leer la Biblia.

También puedo decir esto por experiencia. Las iglesias en las que he servido han creado muchos eventos para atraer a los jóvenes, pero no he resultado en el crecimiento del cuerpo de Cristo. Ellos, en cambio, solo asistirían a esas actividades y nunca servirían o asistirían el domingo. Esto demuestra que nunca estuvieron allí para Cristo, sino para pasar el tiempo riéndose y hablando con amigos; no buscaban ser parte del cuerpo de Cristo. Y estas son las iglesias que nunca avanzan espiritualmente. 

 Aquí es donde nos damos cuenta y recordamos el versículo en Mateo 7:13 «entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (NVI). Esto nos recuerda que habrán muchas personas que elegirán no aceptar a Cristo. No debemos disfrazar la imagen de Dios para hacerlo más atractivo, como si Él no fuera suficiente. Si alguien realmente quiere a Cristo, lo aceptarán tal como es. No se trata de hacer que la congregación se enamore de la gente o el pastor o la música.

 Entonces, ¿cómo debe ser la iglesia?

Unida, como un familia

Jesús, cuando oró a Su Padre, dijo: «No ruego solo por estos. Ruego también por los que han de creer en mí por el mensaje de ellos, para que todos sean uno. Padre, así como tú estás en mí y yo en ti, permite que ellos también estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que me diste, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos y tú en mí. Permite que alcancen la perfección en la unidad, y así el mundo reconozca que tú me enviaste y que los has amado a ellos tal como me has amado a mí.» Juan 17:20-23 (NVI)

La iglesia necesita estar unida. Si conocemos a todos los miembros y amamos a cada uno de ellos, eso será posible. Y esto resultará (y Jesús lo prometió) en que todos aquellos que vean esa unidad reconocerán a Jesús.

Humilde, servicial 

«Todos los creyentes eran de un solo sentir y pensar. Nadie consideraba suya ninguna de sus posesiones, sino que las compartían. Los apóstoles, a su vez, con gran poder seguían dando testimonio de la resurrección del Señor Jesús. La gracia de Dios se derramaba abundantemente sobre todos ellos, pues no había ningún necesitado en la comunidad. Quienes poseían casas o terrenos los vendían, llevaban el dinero de las ventas y lo entregaban a los apóstoles para que se distribuyera a cada uno según su necesidad.»

Hechos 4:32-35 (NVI)

La iglesia, durante el tiempo de Pablo era así. Ellos no eran egoístas, pero dadores a los menos afortunados. Reconocieron sus necesidades y hicieron todo lo que podrían para ayudarlos. Entonces, la iglesia está llamada a hacer lo mismo. Donando a organizaciones benéficas, sirviendo en sus eventos, ayudando a los miembros de la iglesia que están en necesidad y ayudando a nuestra comunidad son parte de eso.



El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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