¿Te has dado cuenta de que es mucho más fácil identificar los errores de los demás, que tus propios defectos?

Estamos tan acostumbrados a nuestras acciones, que a veces vemos nuestras fallas como algo normal. Puede que los demás noten dichos comportamientos negativos en nosotros, pero nosotros podemos no ser conscientes de éstos. Por ejemplo, una de las prácticas más comunes hoy en día es el egoísmo. Con el pretexto de la superación personal o el amor propio, la gente está enfocada en sí misma y se preocupa poco o nada por el resto. Es cierto que es imposible amar a nuestro prójimo si no nos amamos nosotros primero, pero en ocasiones somos tan egocéntricos que vivimos en un mundo en donde todos los habitantes se llaman YoYoYo.

Para remediar esta situación, en la Biblia hay versículos importantes que te ayudarán a cambiar este comportamiento. A continuación están las seis señales que te dirán si eres o no egoísta:

1. Tu amor por alguien se basa en lo que puedas recibir a cambio

≪[El amor] no se comporta con rudeza, no es egoísta…≫ 1 Corintios 13:5 (NVI)

Esta muestra de egoísmo aparece en muchos aspectos en la vida. Por ejemplo: Hay quienes buscan pareja y esperan que les solucione todos sus problemas legales o financieros. Otros cuidan de un ser querido o un amigo porque esperan recibir una herencia o recompensa. Algunos se hacen amigos de personas que tienen algo que ellos desean y sólo se acercan por esa razón.

En todos los casos mencionados anteriormente, las personas egoístas no proyectan amor porque no es genuino. El verdadero amor actúa desinteresadamente y la mejor prueba de esto es Jesús.  Por amor al mundo, Dios dio a su único Hijo para morir a cuenta de nuestros pecados (Juan 3:16-17). Él sabía que habría gente que rechazaría y hasta se burlaría de Jesús, pero no le importó y decidió amarnos de igual forma. ¡Eso es todo lo opuesto al egoísmo!

2. Todo lo que haces es para tu propio beneficio

≪No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás≫. Filipenses 2:3-4 (NVI)

Cuando trabajamos, merecemos un pago; pero esta lógica no puede aplicarse para todo en la vida. Una persona egoísta hace cosas con el único propósito de beneficiarse. No le importa cómo logra sus objetivos, a cuántos utiliza o manipula, qué recursos ilegales emplea, ni las consecuencias que acarreará; solamente le preocupa conseguir lo que quiere y ambicionar más. Esta práctica del egoísmo acarrea envidia, orgullo y también avaricia.

3. Te dejas guiar por tus impulsos

Pues la envidia y el egoísmo no forman parte de la sabiduría que proviene de Dios. Dichas cosas son terrenales, puramente humanas y demoníacas. Pues, donde hay envidias y ambiciones egoístas, también habrá desorden y toda clase de maldad.≫ Santiago 3:15-16 (NTV)

Una persona egoísta obedece a sus impulsos y los pone como excusa para defender su ambición. La Biblia advierte que ese comportamiento acarrea ≪toda clase de maldad≫, pues está comprobado que buscar el placer propio es la ruina de mucha gente. Por ejemplo, para satisfacer sus deseos, las personas se vuelven adictas a cosas y luego pierden el control; y al final se hacen daño a sí mismos y a quienes los rodean. Casos así se han visto a lo largo de la historia, desde menor escala hasta casos de asesinos en serie.

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4. No eres generoso

≪…hay quienes retienen indebidamente solo para acabar en escasez. La persona generosa será prosperada y el que sacia a otros también será saciado≫. Proverbios 11:24-25 (RVA-2015)

Lo contrario al egoísmo es la generosidad. Alguien abnegado cabe cuándo compartir con los demás y es conocido por su bondad. En cambio, el egoísta procura acaparar todo y no dar nada. La Biblia afirma que es más bendecido aquel que da, que aquel que recibe (Hechos 20:35) y que ser egoísta no tiene sentido pues al final lo perderá todo (Proverbios 11:24).

5. Sólo te interesa tu propia opinión y nunca escuchas al resto

A los necios no les interesa tener entendimiento; solo quieren expresar sus propias opiniones≫. Proverbios 18:2 (NTV)

El egoísta está tan ensimismado que la única opinión que le importa es la suya. Si alguien intenta aconsejarle o ayudarle, no lo escuchará porque en su mundo no existe nadie más que él. Cree que siempre tiene la razón y es incapaz de admitir que se equivocó. Esto representa un problema porque sus relaciones personales se ven afectadas y hasta puede causar que otros lo rechacen. Sin embargo, el egoísta es incapaz de darse cuenta y cree que los demás sólo le tienen envidia.

6. Obedeces a tus propios deseos y no a Dios

Pon en mí el deseo de cumplir con tus requisitos y no el de satisfacer mis deseos egoístas≫. Salmos 119:36 (PDT)

El egoísta se rige por su propia ley y no por la de Dios. Se cree capaz de controlar sus impulsos, su mente y corazón, por lo que no tiene espacio para Dios. Sin embargo, esto le puede salir muy caro.

Tenernos a nosotros mismos como el centro de nuestras vidas es como pedir crédito; podemos disfrutar de los beneficios al instante, pero cuando pasa el tiempo, el pago que debemos abonar es demasiado costoso. En cambio, cuando Dios es el centro de nuestras vidas, Él guía nuestros pasos y nos ayuda a ver las cosas como Él las mira. De su mano, hasta las situaciones difíciles tienen un propósito (Romanos 8:28). Por esta y muchas razones más, es mejor seguir a Dios y dejarle nuestra vida en sus manos.

 

 

 

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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