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Tiempo de lectura: 3 minutos
Dentro de las 10 páginas web más visitadas a nivel global están 2 cuyo contenido es exclusivamente pornográfico. El alto consumo de material sexual ha incrementado con el paso de los años, y aunque hay muchos que lo encuentran sin querer cuando navegan por internet, hay millones de consumidores regulares. Y si hay tanta gente que ve pornografía, ¿cómo podemos saber si es malo?

Algunos creen que ver pornografía no es pecado porque no incluye contacto físico con ninguna otra persona, es decir no habría adulterio ni fornicación. Sin embargo, la Biblia nos presenta puntos concretos que nos afirman que la pornografía sí es pecado, y no solo porque involucra el área sexual, sino también porque lleva a otros infracciones.

¿La pornografía es pecado?

La pornografía sí es pecado porque, primero, lleva a cometer adulterio o fornicación. Jesús dijo:

Han oído el mandamiento que dice: “No cometas adulterio”. Pero yo digo que el que mira con pasión sexual a una mujer ya ha cometido adulterio con ella en el corazón.

Mateo 5:27-28 (NTV)

Esto quiere decir que no hace falta tocar a alguien para pecar sexualmente con esa persona: ya estamos cometiendo el acto con tan solo pensarlo o desearlo. Al ver pornografía se experimenta una sensación de placer y satisfacción porque es como si estuviese participando del acto.

Jesús nos advirtió que debemos cuidar nuestros pensamientos porque pueden llevarnos a cometer pecado; y en este caso, se aplica también para la pornografía. Pero ese no es el único motivo por el que la pornografía es pecado, hay otras más.

La pornografía es una forma de idolatría

Estudios han confirmado que la razón por la cual la pornografía es tan adictiva es porque activa el sistema de recompensa de nuestro cerebro. Lo cual significa que una vez que vemos un video, de inmediato queremos ver otro y otro. Esto explica por qué las personas adictas a la pornografía van escalando en su gusto: ya no se conforman con ver el coito entre dos adultos, sino que quieren ver manifestaciones extremas del sexo.

Cuando una persona tiene la pornografía como su prioridad y no piensa en nada más que en ver más videos o imágenes, entonces está cometiendo idolatría.

No tengan otros dioses aparte de mí.

Éxodo 20:3 (TLA)

Idolatría no solo es adorar a una estatua, idolatría incluye todo aquello que reemplaza el lugar de Dios en nuestras vidas. Los ávidos consumidores de videos sexuales solo buscan satisfacerse a sí mismos y, en ese sentido, convierten su placer en su dios. Su propia satisfacción se vuelve su fuente de alegría, y esa es una clara señal de que Dios ya no es su fuente de gozo ni paz; por lo tanto, al ver pornografía están metiendo el pecado de desplazar a Dios.

La pornografía incita a ignorar la voz del Espíritu Santo

El Espíritu Santo es un regalo que Jesús nos dejó; y Él es el encargado de anunciar la verdad (Juan 14:17; 15:26; 16:13). Cuando no sabemos qué decisión tomar o si una elección es la correcta, el Espíritu Santo es quien nos guía a actuar de acuerdo a la verdad.

En 1 Tesalonicenses 4:1-8, Pablo advirtió sobre los pecados sexuales, y al final dice que quien «rechaza esta enseñanza no nos está rechazando a nosotros, sino a Dios mismo, que les ha dado a ustedes su Espíritu Santo».

Cada vez que alguien ve pornografía ignora al Espíritu Santo que le dice que no lo haga; y cuanto más rechaza sus advertencias, le resulta más difícil escuchar la voz del Espíritu Santo. Por este motivo, la pornografía es un pecado que lleva al individuo a alejarse de Dios y salir del propósito que Él tiene para su vida.

Ver pornografía es contribuir a la industria sexual

Ver un video no parece grave. Descargarlo tampoco parece un gran problema. Pero sí lo es.

Hace poco, una de las páginas web más grandes de pornografía fue obligada a eliminar la mayoría de sus videos. ¿La razón? Porque muchos de ellos eran videos de violaciones o grabados sin consentimiento de las víctimas. ¿Qué significa esto? Que solo una pequeña parte de los videos pornográficos son realizados por actores.

Entonces, si una persona descarga y comparte un video pornográfico está cometiendo el pecado de robo y violación sexual. Robo porque la piratería es distribuir y compartir contenido que no nos pertenece, y la Biblia nos advierte que no debemos robar (Éxodo 20:15). Y violación porque al ser consumidor de videos de violaciones, la persona se convierte en perpetrador en sus pensamientos; y Jesús mismo advirtió severamente contra ello (Mateo 5:27-28).

En conclusión

La pornografía sí es pecado. Aunque la sociedad la etiquete como «diversión para adultos», no es más que pecado disfrazado. Debemos estar alertas y fijarnos en lo que vemos porque aquello que entra por nuestros ojos tiene influencia sobre nuestra salud física, mental y espiritual.

Tu ojo es como una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo está lleno de oscuridad. Y si la luz que crees tener en realidad es oscuridad, ¡qué densa es esa oscuridad!

Mateo 6:22-23 (NTV)

El siguiente crédito, por obligación, se requiere para su uso por otras fuentes: Artículo producido para radio cristiana CVCLAVOZ.

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